- La revista de una asociación de empresarios publica un artículo lleno de tópicos homófobos con el título «La homosexualidad es pecado» escrito por el secretario-tesorero de la misma
- El presidente de la asociación ha defendido el escrito y lo considera «valiente y correcto»
- Los colectivos LGTB gallegos anuncian movilizaciones y piden que la Fiscalía estudie si se trata de una acción constitutiva de delito
Estamos en esa bonita época del año en la que hace calor, los chicos se enamoran y los distintos colectivos empiezan a cerrar a toda prisa las programaciones de los distintos Orgullos para llenar de arcoíris, purpurina, fiesta y (en la mayoría de los casos) reinvidicación las ciudades españolas. Y, como todos los años, tendremos que enfrentarnos a un montón de cisheteros sin nada mejor que hacer que explicarnos con todo lujo de detalles por qué el orgullo les parece tan mal y que no tienen nada en contra de nosotros, es sólo en que nos empeñamos en ser extravagantes como a nosotros nos parezca y no como a a ellos les ¿gustaría? que fuesen los homosexuales.
Este año Eduardo Lorenzo Martínez, un señor que se define como abogado, ha querido ser de los primeros en hacer todo esto escribiendo una columna en el número de mayo de O Mariñán, el periódico gratuito de la Asociación de Empresarios de Sada (un pueblo costero a pocos kilómetros de A Coruña que tuvo un pasado más o menos glorioso como destino de turismo discotequero para ibicencos wannabe). Además de abogado, Lorenzo es el secretario-tesorero y suponemos que no ha tenido problemas en publicar su … cosa en este periódico. El artículo se titula “La homosexualidad es pecado”, y ya os podemos decir que nos ha dejado bastante patidifuntas porque nosotros, pobres almas inocentes, pensábamos que los abogados trabajaban con términos legales y no con conceptos religiosos como el pecado, del mismo modo que es la primera noticia que tenemos de que una asociación de empresarios se preocupe por si es pecado o no lo que hacen en sus casas sus posibles clientes.

Estamos seguros de que nunca habéis oído hablar de O Mariñán, y amiguis, esto es una pena, porque significa que la Asociación de Empresarios de Sada, que presume de que su periódico es la publicación más leída y demandada en la comarca en la que se publica, ha fracasado estrepitosamente en su objetivo de atraer gente al pueblo y dinamizar la economía.

Ya nos podemos imaginar perfectamente al señor Lorenzo diciendo que él no afirma que “la homosexualidad es pecado”, que eso es tan solo una frase que vio en unos dibujos animados y que le pareció muy gracioso (WTF ?!), lo que pasa es que luego se lía hablando de presiones del lobby gay y de que cómo somos los maricones, que en estos tiempos de corrección política no se nos puede decir nada porque hablar de lo nuestro es un tabú. Lo que sucede es que Eduardo, para no poder decir nada, dice bien de cosas:
Empieza hablando del “fenómeno” de la homosexualidad, como si fuésemos fenómenos de circo o una cosa rara, paranormal e inexplicable de esas que salen en Cuarto Milenio, para ir de buen rollito diciendo que antes se nos encarcelaba, a veces de forma indiscriminada a los que tenían demasiada pluma (sic), (no queremos pensar que pueda sugerir que en algún momento estaba justificado ese encarcelamiento) pero ahora somos intocables (eso se lo debería decir a todos los que son agredidos e insultados, por ejemplo desde artículos como el suyo) e ¡incluso hasta equiparables en derechos a las familias tradicionales! Esto es lo que parece que realmente le duele, y casi se puede ver cómo se lame las heridas cuando dice que el PP no se atrevió a revisar la legislación sobre el matrimonio igualitario por presiones del lobby gay (debe ser que la sentencia del Tribunal Constitucional no tuvo nada que ver) y les acusa de cobardía y traición. Y esto, caris, no lo dice una monja amargada en un convento de clausura o un abuelo franquista. Lo dice un viejoven que por lo que se ve en las fotos tiene más o menos nuestra edad. Ojo, que también precisa que esto pasa en España pero en otros países no es tan así como lo que nos cuenta en su artículo, y casi podemos notar el momento en el que se quiso poner la medallita de lo informado y concienzado que estaba del tema.

Eduardo es abogado, es de letras, y por eso se permite citar, sin nombrarlo, a Camilo José Cela cuando dijo que “se limitaba a no dar por el culo” (como si ser premio Nobel significara automáticamente no ser un imbécil o que un chiste nivel Bertín Osborne dicho por Cela tuviera más valor) y como parece que no sabe mucho de biología también dice que no quiere debatir si la homosexualidad es natural o no (para eso, a poco que buscara, encontraría el amplio consenso de la comunidad científica internacional, aunque sospechamos que le da un poco igual) para luego seguir dedicádonos buen rollito y hamor del suyo diciendo que la homosexualidad es algo más elevado que el bestialismo o la pedofilia porque hay consentimiento entre las partes pero que es parecido al incesto o la poligamia. Esta pirueta mental la consigue, según él, usando el mismo argumento del consentimiento de las partes, olvidando unas cuantas nociones básicas de lo que son las relaciones desiguales basadas en estructuras de poder económicas o sociales.

En su último párrafo ya termina con el must obligado del buen cuñado, que es quejarse por el circo que le parece la manifestación del orgullo en Chueca (sic). Como buen cisheterito que nos quiere explicar qué es la manifestación sin tener ni idea, usa las cuatro imágenes que habrá visto en su periódico cavernario favorito (esas que también parece que le molestan al Cogam) y se queja de la presencia de los maricones ostentosos. Ya sabéis, justo lo que necesitamos estos días es que señores como Eduardo Lorenzo nos expliquen la diferencia entre los maricones ostentosos y ese ideal de la derecha, los homosexuales respetables, esos que no se dejan ver mucho (a ser posible, nada) y que tampoco suelen hablar mucho de derechos. ¿Para qué, si aquí nos podemos casar y todo, y en Irán nos cuelgan?
Cuando ya pensábamos que íbamos a leer declaraciones de Eduardo Lorenzo diciendo que nos quiere mucho, que no es para nada homófobo y todas esas cosas cuquis que nos dicen este tipo de personas después de quedarse a gusto con sus tonterías, pasó algo todavía mucho más divertido. A nuestro abogado metido a columista, que en su artículo se queja de que hablar de la homosexualidad hoy en día es un tabú sobre el que no se permite debate alguno, le parece que “la libertad de expresión tiene que estar por encima de herir ciertas sensibilidades”, así que algo nos dice que es otro que no tiene mucha prisa porque se apruebe una ley estatal contra la LGTBfobia, no fuera a ser que sus ingeniosos escritos pudieran ser denunciados. ¿A que nadie se esperaba que intentara sacar el comodín de la libertad de expresión?

Por otro lado, al presidente de la asociación, Bernardo Valiño, le preguntaron qué le parecía el texto de Lorenzo y contestó que era correcto y valiente y negó que fuese ofensivo. A Valiño tampoco le podemos dar un minipunto de originalidad. Él optó por otro favorito del argumentario homófobo: el diccionario. Según nuestra nueva amiga en Sada, hablar de maricones ostentosos no es ofensivo porque maricón es una palabra que aparece en el diccionario. Bernardo, cariño, no vamos a entrar en explicarte por qué los maricones podemos usar esta palabra entre nosotros y si lo usas tú o tu amigo Eduardo entonces sí que es un insulto, como insultante es todo el artículo por muy relamido que pretenda ser en su redacción. Sólo te pedimos que, para la próxima vez, te fijes con mucha atención en ese pequeño “despectivo, malsonante” que acompaña a la entrada de la palabra en el diccionario de la RAE. Te lo decimos con todo el hamor del mundo que tú ya se ve que no nos tienes, para que no sigas haciendo el ridículo de esta forma. En todo caso, puesto que por lo visto el diccionario te parece un libro que roza lo sagrado, recomendamos que en la próxima reunión de los empresarios de Sada repaséis juntitos la definición de matrimonio (sí, esa que afortunadamente cambió después de que muchos estuvieran años dando la tabarra como si fuera una deficinión legal) y la de homófobo, que como es una palabra que está en el diccionario, podemos usar para describiros.

Mientras tanto, las asociaciones LGTB gallegas piensan trasladar una queja formal a la Fiscalía y a la oficina de la Valedora do pobo (Defensora del pueblo gallega), para que quede constancia de los hechos y para que se estudie si la acción se puede calificar como constitutiva de delito. Este domingo día 4 hay prevista una concentración de protesta en Sada y también puedes participar firmando esta petición en change.org pidiendo la dimisión de la directiva de la asociación de empresarios o siguiendo estas instrucciones para mandarles un correo y contarles qué te ha parecido ese artículo tan poco friendly que han publicado en O Mariñán.
Fuente | Eldiario.es









