• La Universidad Politécnica de Valencia ordena retirar la obra “Presbicia-Homofobia” porque considera ofensiva la palabra “maricón” que el artista, Carmelo Gabaldón, se apropió para denunciar su uso.

Si estuviéramos escribiendo en una web con una hoja de estilo más rosita podríamos resumir esta noticia como “A este GAY le RETIRARON su obra de arte porque era MARICÓN“, quedarnos tan tranquilos y esperar vuestros clicks en nuestra webshop dar el día por terminado. Como no nos va mucho eso de gritar tanto en los titulares, vamos a intentar contar esta historia lo mejor posible aunque sigamos teniendo la sensación de que alguien no ha entendido nada (y a lo mejor hemos sido nosotros).

En la Universitat Politècnica de València (UPV) organizan todos los años un festival (FICAE) de arte y cine sobre las enfermedades. Y eso es chupi. Este año, además, FICAE participa, junto con otros dos festivales, en una actividad conjunta titulada Miradas a tres: homofobia para, tal como ellos dicen, ofrecer un espacio de reflexión común sobre cómo abordar el problema social de la homofobia desde la perspectiva de las artes, la educación y el activismo. Y esto es muy, muy chupi, empezando porque tiene su punto de justicia poética que en un festival sobre enfermedades se hable de la homofobia (si tenemos algún amigo homófobo que nos lee, no os queremos y , estáis enfermos)

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Parte de la partipación de la UPV/FICAE en Miradas a tres era una instalación en el aparcamiento de la universidad titulada Presbicia-Homofobia, jugando con las palabras y con la idea de que el que es homófobo tiene un problema de percepción. La propuesta del artista Carmelo Gabaldón fue esta:

Sí, es un vinilo negro con el hashtag #SOYMARICÓN bien grande.

Y, nenas, aquí donde la cosa empezó a parecerse a un episodio de La dimensión desconocida.

La intención de Carmelo era jugar con la idea de la visibilidad y del empoderamiento y, de paso, ver si alguien se animaba y utilizaba el hashtag en redes sociales. Fue entonces cuando se lió parda y podemos asegurar que los señores de la UPV no entendieron nada. La Universidad ordenó la retirada de la obra porque consideraban que la palabra “maricón” era ofensiva (llegaron a sugerir cambiarla por gay, o por homosexual). Realmente no nos sorprende demasiado si pensamos que a veces entráis aquí a comentar que os sentís muy airados, indignados, injuriados y muchas cosas más que suelen terminar en “y habéis perdido para siempre un lector, un seguidor y una invitación a merendar” porque habéis leído la palabra maricón en un artículo, porque no os gusta que os hablen en femenino o cualquier mezcla de esas dos cosas.

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Os lo decimos una vez más: es muy chupi que la UPV quiera organizar una muestra de arte al aire libre para reflexionar sobre la homofobia. Lo que pasa es que si no han entendido nada sobre el distinto uso que podemos hacer de las palabras en función de los contextos, no saben lo que significa que tomes un insulto, le des la vuelta y lo uses como arma de guerra. Lo que viene a ser la APROPIACIÓN de la palabra. Y, sobre todo, no han entendido nada de cómo se puede usar una frase tan sencilla para demostrar hasta qué punto el ser maricón no está tan normalizado y tan bien visto como algunos se empeñan en decir que lo está… pues, aparte de hacer (bastante) el ridículo, ocurren cosas como ésta. Gabaldón, eso sí, fue muy obediente y respondió retirando la primera instalación y colocando esta otra:

And then… THIS happened

Lo cual, además de un poco thug life, es un zasca perfecto, porque aunque a algunos les parezca que es más fino, más elegante y más normalizado para todos los públicos decir soy gay, si no te dejan decir soy maricón cuando te parezca, pues te están censurando. Ahora no nos vamos a poner intensitas porque ya hemos hablado infinidad de veces en esta web de censura, de intentos de censura, de (in)visibilidad y de que la peor forma de hacer estas cosas tan feas es haciendo como que no existen o que no se pueda hablar de ellas.

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Nuevamente, los señores de la UPV demostraron que no estaban entendiendo nada de lo que estaba haciendo el maricón ese de los carteles raros en el aparcamiento, porque contestaron que esta nueva propuesta tampoco era admisible. En ese momento, Gabaldón decidió que no había nada que hacer y no presentó una nueva alternativa, y aquí vino lo mejor de todo.

Finalmente, por decisión del propio festival, en el aparcamiento de la UPV lo que se pudo ver es:

Esta vez, amiguis,la X sí señala el lugar.

¡Una enorme X en el lugar en el que debía estar la instalación! Con esto querían representar el símbolo que aparece en los editores y navegadores cuando no se puede cargar una imagen.

Queridas amigas, llegados a este punto se nos han roto todos los medidores de ironía, sarcasmo y justicia poética que teníamos en la redacción. Resumiendo, (intentad decir esto sin reír y sin respirar) la X representa que no hay nada que ver en un espacio artístico contra la homofobia porque a la universidad le parece homófoba la instalación de un gay maricón porque no han entendido que la censura es una forma de homofobia. Y sí, volvemos a decir que la UPV será un sitio magnífico para estudiar álgebra lineal y tendrán muy buena voluntad y muchos amigos alumnos gais, pero no han entendido nada de lo que ha pasado en su aparcamiento.

Todo esto lo explica Carmelo Gabaldón en su página de Facebook. En la propia web del FICAE también podéis leer qué pasó con la instalación, detalles técnicos y alguna cosa más como que si escogió la palabra maricón y no otra, y no quiso cambiarla, es porque su novio fue agredido el verano pesado al grito de “maricón”. Así que creemos que está bastante claro que es consciente (como lo somos todas) de que es una palabra que puede ser ofensiva y que es usada de forma agresiva por mucho unineuronal. Como también es consciente de que lo podemos usar entre nosotros perfectamente y que cuando lo hacemos y decimos que somos maricones nos apropiamos del insulto y le restamos el valor hiriente, que no es que nos dé de repente por ofendernos entre nosotros.

Bueno, algunas que os ponéis del hígado cuando os lo dicen, pero eso es otra historia muy larga.

Fuente: La Opinión de Murcia