Si lees la guía podrás identificar si en esta foto de Misters Malayos hay algún homosexual.
  • Uno de los periódicos más leídos de Malasia publica un artículo en el que señalan los rasgos que, según ellos, ayudan a identificar homosexuales.
  • Obviamente, es un absurdo tremendamente ofensivo.

Todos sabemos que el Santo Grial del homosexualismo es desarrollar lo suficiente nuestra capacidad para reconocer a otros gais. A ver, que si te vas de fiesta un sábado al PERVERT no hace falta que afines mucho tus dotes de deducción para identificar a un homosexual (en todo caso tendrías que afinarlas para identificar a un heterosexual). Pero reconoce que hay momentos en los que sería maravilloso poder identificar a otros maricones.

Pues el diario malayo Sinar Harian, el más vendido del país en lengua Malaya, ha decidido solucionar tus dramas y publicar una guía para identificar homosexuales. Porque es muy importante que nos identifique todo el mundo.

Si lees la guía tres veces frente a un espejo, se te aparece Concha Velasco y te regala una boa de plumas.

¿Y qué dice la guía? Pues cosas que no te vas a imaginar y que a buen seguro te van a servir de mucho en tu vida diaria. Atenta.

Según el Sinar Harian se puede identificar a un homosexual porque acude al gimnasio… a mirar a otros hombres y a “exhibir abdominales. Imaginamos que esa regla también se aplica a redes sociales: si su Instagram está dedicado a mirar a otros hombres y exhibir abdominales, es maricón.

Si hace esto en el gimnasio también podría ser homosexual.

También avisan de que “llevar ropa ceñida y de marca” es un claro síntoma de homosexualismo. Y es cierto, yo suelo llevar ropa tan ceñida y tan de marca que me ahoga. Literal y figuradamente: no puedo respirar y además no puedo pagar facturas con tanta marca.

No he encontrado ningún GIF mío llevando mi camiseta de OVLAS circa 1995, pero éste chico se parece mucho a mí.

El artículo añade, además, que a los hombres homosexuales nos atraen mucho las barbas y no podemos evitar que se nos “ilumine la mirada” cuando vemos a un chico guapo. Tampoco podemos evitar que se nos ilumine la mirada cuando vemos a un chico feo con un enorme pene, o cuando nos cruzamos con Dua Lipa por la calle. Pero eso no son síntomas de homosexualismo.

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Mirada de un homosexual cuando ve un chico guapo.
Mirada de un homosexual cuando ve a Mario Vaquerizo por la Gran Vía
Mirada de un homosexual cuando ve a Javier Maroto (o el finde a las 5:00, da igual lo que esté viendo).

Evidentemente la guía es una absurdez espectacularmente ofensiva que ya ha puesto en pie de guerra a los activistas del país. Arwind Kumar, un videoblogger malayo que es además activista LGTB+, ha publicado un vídeo que se ha hecho viral en el país en el que dice que el artículo es estúpido y critica al periódico por no hablar de temas mucho más importantes: “Si realmente se quiere educar a la sociedad habría que explicarles las características de un pedófilo, de un asesino o de un secuestrador; todos ellos ponen en peligro la vida de otras personas. ¿Cómo demonios una persona gay va a poner en riesgo la vida de alguien?“.

Kumar, además, aclara lo de las barbas: “Conozco a muchos religiosos que les encanta dejarse barba, ¿están intentando decirnos que ellos también son homosexuales?

Son homosexuales. Lo dice la barba.

No es la primera vez que desde los medios de comunicación malayos o desde el propio gobierno lanzan una guía para “identificar” a los homosexuales. En 2012 el por entonces ministro de educación apoyó una guía que señalaba los “síntomas” de que tu hijo puede ser gay. En el caso de los hombres llevar ropa de colores claros, estar musculado, vestir camisetas con cuello de pico, enseñar su cuerpo o ir con bolso -o similar- por la calle era un claro síntoma de homosexualidad.

En cuanto a las lesbianas, la mejor forma de identificarlas por aquel entonces era que suelen evitar a otras mujeres -salvo a otras lesbianas-, les gusta salir de fiesta y comer en compañía de otras mujeres y no sienten ningún afecto por los hombres.

Parece que las bolleras son más discretas.

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Desde Abogados por la Libertad han acusado al Sinar Harian de exponer a la comunidad LGTB+ al bullying, “un comportamiento que puede acarrear delitos de odio hacia ellos“. El problema es que las autoridades malayas no perseguirán esos delitos de odio con la misma diligencia con la que persiguen la homosexualidad. En los últimos meses el país ha autorizado la aplicación de la ley de la sharía en diferentes territorios (como ocurre en la provincia indonesia de Aceh) y eso ha llevado a una escalada de incidentes homófobos.

El más sonado fue, tal vez, cuando los censores de Malasia pidieron a Disney una versión sin “momento exclusivamente gay” de La Bella y la Bestia -el momento dejó de importarles cuando Disney dijo que o la estrenaban entera o no la estrenaban– ; pero ha habido casos mucho más flagrantes de LGTBfobia por parte del gobierno del país, como la prohibición de un festival gay que se consideró “antinatural” o un concurso que premiaba vídeos que explicaran a los jóvenes cómo curar la homosexualidad. La LGTBfobia, además, está poniendo en riesgo la salud pública y entorpeciendo la lucha contra el VIH en el país.

Ser gay en Malasia está castigado con penas de hasta 20 años de prisión y una persona que mantenga relaciones homosexuales puede, además, ser castigada con la flagelación.

Fuente | El País

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