• Los dueños de la pizzería que en 2015 se hizo famosa por negarse a servir pizzas en bodas homosexuales (¿¿??) echan el cierre y eso que en su momento recaudaron más de 800.000 dólares en un crowdfunding evangélico.


¿Te acuerdas de Memories Pizza? Sí mujer, la pizzería de Indiana que hace 3 años saltó a la fama internacional, galáctica y extra-dimensional después de que sus dueños aseguraran que si una pareja homosexual les pedía pizzas para su boda se negarían. Porque Memories Pizza es un establecimiento cristiano y ellos no discriminan a nadie pero va en contra de sus creencias.

Eso, por si te lías, es discriminación. Y lo peor de todo es que está protegida por la Ley de Libertad Religiosa que Mike Pence (el actual vicepresidente del país) aprobó en su estado.

El berrinche homófobo de Memories Pizza se hizo viral por dos motivos. El primero es que la familia propietaria decidió cerrar temporalmente cuando sus reseñas en Yelp! se volvieron totalmente negativas; momento en el que las organizaciones ultras lanzaron un Crowdfunding que les llevó a recaudar casi 846.000$ de parte de ultras evangélicos. Campaña que tuvo su respuesta con otro Crowdfunding: #Pizza4Equality; un movimiento que pretendía recaudar dinero para organizaciones LGTB+ a la vez que intentaba devolverle a la pizza su buen nombre.

El dueño de la pizzería, Kevin O’Connor, dejó claro que él no es homófobo peeeeeeero…

Es un estilo de vida que han elegido. Yo elijo ser heterosexual. Ellos eligen ser homosexuales. ¿Por qué se me debería apalear para apoyar algo que han elegido ellos?

¿Quería decir acaso que él había elegido ser hetero pero en realidad lo que le gustan no son las pizzas sino las pollas como brazos de gitano? Tal vez.

Pero el verdadero motivo por el que la historia se volvió viral fue porque el caso planteó una pregunta que dividió a la opinión pública americana. ¿La libertad religiosa es una excusa para ser homófobo? No. La pregunta no era ésa. La pregunta que todo el mundo se hizo en 2015 era…

¿QUÉ PAREJA (GAY O HETERO) VA A QUERER PIZZA PARA SU BODA?

Pero eso no impidió que un chico fuera a pedir pizzas al establecimiento… para luego llevarlas a una boda gay, grabarlo en vídeo y echarse unas risas. Y ésa fue, probablemente, la primera y última vez que las pizzas de Memories aparecían en una boda. (No me atrevo a decir que es la última vez que cualquier pizza aparece en una boda, porque en Murcia hay gente celebrando enlaces en McDonald’s… de todo hay en la Viña del Señor)

La idea de pedir pizzas para una boda era tan absurda (salvo si vives en Murcia, recuerda) que hasta Rosie O’Donnel se cachondéo del tema: “¿Os acordáis de la pizzería que decía que los gais iban a pedir pizzas para sus bodas? Ni siquiera las lesbianas harían eso. Podemos hacer un bufet y pedir que traigas tu propio chile… Pero eso es solo si vamos mal de dinero.

Hasta Barack Obama se reía de esta gilipollez asegurando que él y su vicepresidente, Joe Biden, se habían vuelto tan amigos y tan inseparables que “algunos sitios en Indiana no nos servirían una pizza“.

Pues a pesar de ese casi millón de dólares que recaudaron la pizzería ha echado el cierre para siempre. Un cartel en el escaparate avisa de que el restaurante lleva cerrado un mes y su página de Yelp! indica que, efectivamente, el negocio está chapado. Los dueños no han querido hablar con la prensa (bastante tuvieron la primera vez) pero los dueños de negocios cercanos han dejado caer que no creen que la cosa tuviera que ver con la polémica de 2015 sino con que los dueños se querían jubilar.

(Foto: Robert Franklin)

Algo bastante gracioso porque Memories Pizza era un negocio familiar y la hija del dueño, que en su momento defendió la homofobia de su padre, trabajaba allí. En cualquier caso esa chica no tiene que preocuparse por su futuro, porque los buenos evangélicos les regalaron 800.000$ solo por decir que no servirían pizzas en bodas homosexuales.

¿Si montamos un crowdfunding nosotros nos regalaríais tanto dinero? (Es una pregunta retórica, no contestéis, sabemos que sois unos agarraos)

Fuente | South Bend Tribune

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