• El Supremo de Estados Unidos ha fallado a favor de Jack Phillips, el pastelero que se negó a hacer un pastel para una boda gay, pero lo ha hecho de forma que limita el impacto que la sentencia puede tener sobre los derechos LGTB+

  • La sentencia reconoce el derecho de las personas LGTB+ a no ser discriminadas, pero considera que el estado de Colorado discriminó a Phillips por sus creencias religiosas (y no pasa de ahí).

  • La jueza progresista Ruth Bader Ginsburg ha cargado duramente contra la sentencia del juez Kennedy y ha explicado en un voto particular por qué es un tremendo error.


Si ayer los tribunales europeos nos daban una buena noticia al obligar a todos los países de la Unión a reconocer los matrimonios homosexuales celebrados legalmente en otros países de la Unión, los tribunales americanos nos daban una noticia malísima. Y es que el Supremo de los Estados Unidos acaba de legalizar, de aquella manera, la discriminación a personas LGTB+ en base a la “libertad religiosa” del que discrimina.

Te hemos hablado mucho sobre las polémicas de los pasteles de boda, una polémica muy norteamericana lo suficientemente importante como para colarse en capítulos de un montón de series. Desde la pastelera hetera hasta la que se negó a hacer un pastel discriminatorio, han sido muchos los casos en los que una pareja gay ha denunciado a alguien por negarse a ofrecerles un servicio por el simple hecho de ser homosexuales. El caso más importante era el de Jack Phillips, el pastelero propietario de la Masterpiece Cakeshop de Colorado que es un señor profundamente cristiano que se negó a hacer un pastel para la boda de David Mullins y Charlie Craig. David y Charlie denunciaron a Phillips y éste fue obligado por la Comisión de Derechos Civiles de Colorado a “cesar y desistir en la discriminación a parejas homosexuales al negarse a venderles pasteles de boda o cualquier otro producto que sí vendería a parejas heterosexuales“.

David Mullins y Charlie Craig

Phillips acabó llevando el caso al Tribunal Supremo, que acaba de emitir un veredicto (con 7 votos a favor y 2 en contra) dándole la razón a Phillips… pero con muchos matices. Tanto unos como otros esperaban que esta sentencia sentara un precedente que terminara de una vez con las polémicas sobre la libertad religiosa como ya ocurrió con la sentencia que legalizó el matrimonio igualitario en todo el país. Pero lo que ha hecho el Supremo ha sido únicamente anular esa orden de la Comisión de Derechos Civiles de Colorado sin meterse en más berenjenales.

Básicamente: el Supremo ha sentenciado que la Comisión discriminó a Phillips, pero no ha entrado a valorar si las acciones de Phillips eran discriminatorias. Le da la razón, pero a medias.

Como dice la sentencia, la Comisión “mostró signos de una clara e intolerable hostilidad hacia las sinceras creencias religiosas que motivaron esta disputa“. O, como explica el juez Anthony Kennedy: “La consideración de la Comisión de Derechos Civiles de Colorado sobre este caso no fue consistente con la obligación del Estado a mantener la neutralidad religiosa. Cuando la CCRC valoró este caso, no lo hizo basándose en la neutralidad religiosa que exige la Constitución. Por lo tanto es apropiado considerar que las acciones de la Comisión violaron la Cláusula de Libre Ejercicio; y su orden ha de ser anulada“.

Lo que te decía: el Supremo cree que la CCRC discriminó a Phillips por motivos religiosos, pero no entran a valorar si Phillips estaba discriminando a la pareja gay. De hecho, en un movimiento que ha dejado muy preocupados a los activistas LGTB+, el tribunal asegura que “el resultado de casos como éste en otras circunstancias debe esperar a más deliberaciones en los juzgados, todas en el contexto de reconocimiento de que estas disputas han de resolverse con tolerancia, sin faltar al respeto a las sinceras creencias religiosas, y sin someter a las personas homosexuales a indignidades cuando buscan bienes y servicios en un mercado abierto.

Jack Phillips

Para explicarte bien el resultado, mejor que lo hagan desde Lambda Legal: “Este veredicto de 7 a 2, aunque limitado, invita a la discriminación y a mantener los esfuerzos para justificar la negativa de ofrecer un servicio a personas LGTBQ. Esto animará a que las organizaciones anti-LGTB muy bien financiadas lleven a cabo todo tipo de maldades para crear excepciones en las leyes contra la discriminación. Vamos a presenciar años de procesos legales innecesarios y dañinos por parte de aquellos que buscan evadir su responsabilidad al discriminar a miembros de nuestra comunidad. El Tribunal ha dado la espalda a los precedentes establecidos y ha ofrecido a aquellos que negarían sus derechos civiles a personas LGTBQ o a personas que viven con el VIH no solo un estímulo sino una hoja de ruta. La libertad religiosa bajo nuestra Constitución siempre ha significado el derecho a creer en lo que quieras creer. NO a actuar según tus creencias de formas que perjudican a los demás“.

Entre los jueces que votaron a favor de la sentencia está Neil Gorsuch, un señor ultra conservador que fue designado por Donald Trump para el cargo (y ya se temía que para conseguir este resultado en este caso en concreto). Gorsuch y otro juez conservador, Samuel Alito, redactaron un voto particular en el que apoyaban la sentencia del juez Kennedy pero iban más allá a la hora de exigir la derogación de las protecciones contra la discriminación. Para Gorsuch las acciones de Phillips no suponen discriminación homófoba porque el pastelero “testificó que se habría negado a hacer un pastel celebrando una boda homosexual para cualquier cliente, sin importar su orientación sexual“.

Porque todos sabemos que es muy normal que el pastel de tu boda gay lo compre tu prima la de Burgos junto a su marido. Sí.

Pero Gorsuch y Alito añadieron además que “No hay ninguna indicación de que los pasteleros tuvieran intención de negarse a ofrecer un servicio por la característica protegida de un cliente. Ningún juicio burocrático que condene las convicciones religiosas sinceras como ‘irracionales’ u ‘ofensivas’ sobreviviría jamás a un escrutinio bajo la Primera Enmienda“.

En el lado contrario están las juezas Ruth Bader Ginsburg y Sonia Sotomayor, que han emitido un voto particular contra de la sentencia. Ginsburg ha cargado duramente contra el veredicto de Kennedy y ha tirado por tierra el argumento de que la Comisión de Derechos Civiles discriminó a Phillips al criticar públicamente sus puntos de vista: “Sea lo que sea lo que cada uno piense sobre esas declaraciones en su contexto histórico, no veo razón por la que los comentarios de uno o dos miembros de la Comisión deberían anteponerse al hecho de que Phillips se negó a vender un pastel a Craig y Mullins. El procedimiento conllevó diferentes capas procesales de toma de decisiones independientes, de las cuales la Comisión era solo una.”

Ruth Bader Ginsburg

Pero hay algo más por lo que la jueza Ginsburg se merece un aplauso que dure unos 37 meses seguidos. Para justificar esa sentencia en la que acusa a la CCRC de discriminar a Phillips por sus creencias religiosas, Kennedy ha incluido en la sentencia el caso de un señor cristiano, William Jack, al que varias pastelerías se negaron a atender porque pidió una tarta de boda en la que aparecieran dos novios dándose la mano, con un enorme símbolo de prohibido encima y la frase: “La homosexualidad es un pecado detestable. Levítico 18:2“.

El hombre acudió a la CCRC para denunciar que las pastelerías estaban discriminándole por motivos religiosos, pero la CCRC desestimó el caso porque no había causa probable. Y ojo a esto porque aquí Ginsburg parece haber dado con la clave de todo (aunque no parezca que vaya a servir de mucho): ambos casos no son comparables. “Cuando una pareja contacta con una pastelería para un pastel de boda, el producto que solicitan es una tarta celebrando SU boda; no una tarta que celebre las bodas heterosexuales u homosexuales. Y ése se el servicio que se le negó a esta pareja“. Es decir: no es lo mismo pedir una tarta para celebrar una boda que una tarta con un mensaje celebrando/condenando un tipo concreto de boda.

Los casos con los que se alinea el Tribunal son difícilmente comparables. Los pasteleros se habrían negado a hacer el pastel con el mensaje que pedía Jack para cualquier cliente, sin importar su religión. Ese rechazo se parece muy poco al de Phillips al negarse a atender a Craig y Mullins: el único motivo por el que Phillips no vendería su producto a Craig y Mullins es su orientación sexual. Jack, por otro lado, no sufrió un rechazo en base a su religión o a cualquier otra característica protegida. Fue tratado como cualquier otro cliente habría sido tratado: ni mejor ni peor“, señala Ginsburg.

Esta noticia me está quedando larga de cojones, pero aún falta algo importante: las reacciones. Desde la Human Rights Campaign su presidente, Chad Griffin, ha decidido ver la parte positiva y recordar que la sentencia “reconoce que las personas LGTBQ son iguales y tienen derecho a vivir sin sufrir indignidades ni discriminación. Los extremistas anti-LGTB no han ganado la ‘licencia para discriminar’ que esperaban; y esta sentencia no cambia las leyes de derechos civiles. Aún así, sigue siendo un hecho que las personas LGTBQ sufren niveles alarmantes de discriminación por todo el país.”

Sarah Kate Ellis, presidenta y CEO de la GLAAD ha recordado que “la libertad religiosa es un valor americano, la discriminación no” y ha asegurado que esta sentencia “da alas a la LGTBfóbica Alliance Defending Freedom y a la administración Trump en sus persistentes empeños por legalizar la discriminación contra las personas LGTBQ bajo el paraguas de la libertad religiosa.” La subdirectora legal de la ACLU, Louise Melling, recuerda que el tribunal “ha dado marcha atrás a la sentencia contra Masterpiece Cakeshop en base a circunstancias únicas en este caso, pero ha reafirmado la norma establecida de que los estados pueden prevenir los daños de la discriminación en el mercado, incluyendo a las personas LGTB

La Alliance Defending Freedom, apoyando a Phillips frente al Supremo

Desde la Alliance Defending Freedom, los que técnicamente han ganado el caso, han dicho muchas cosas a las que no vamos a prestar atención porque no me da la real gana. Pero sí destacaré una frase que no deja de darle la razón a la jueza Ginsburg: “Jack sirve a todos los clientes por igual, simplemente rechaza expresar mensajes o celebrar eventos que violan sus más profundas creencias“.

Es decir: si David y Charlie le hubieran dicho que la tarta era para la boda de su hermana heterosexual, Jack habría hecho la tarta. Por lo tanto Jack sí discriminó a la pareja única y exclusivamente por su orientación sexual. Y la orientación sexual es un rasgo protegido. Y, por lo tanto, hizo algo ilegal.

Y QUE YO HAYA LLEGADO A ESA CONCLUSIÓN Y HAYA JUECES EN EL SUPREMO DE ESTADOS UNIDOS QUE NO LO ENTIENDEN

Fuentes | Pink NewsInstinct Magazine

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