• El Tribunal Europeo de Justicia sentencia que los ciudadanos extracomunitarios casados con un ciudadano de un país miembro de la UE tienen el mismo derecho a la libertad de movimientos por toda la Unión que las parejas heterosexuales.

  • Aclaran, además, que reconocer la legalidad de un matrimonio homosexual celebrado en otro país no afecta a las leyes de los países que no han legalizado el matrimonio igualitario; ni afecta a sus costumbres, tradiciones e identidad nacional.


Leído así de golpe en mitad de todo el follón de noticias que debes tener en tu Facebook ese titular seguramente no te dice demasiado, pero lo cierto es que estamos ante un momento histórico respecto a los derechos de los matrimonios homosexuales en toda la Unión Europea.

Hace unos meses te explicábamos que Adrian Coman (rumano) y Claibourn Robert Hamilton (americano) habían llevado a Rumanía ante el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea por negarse a reconocer el matrimonio de la pareja, celebrado en Bélgica. El problema, básicamente, es que al no reconocer el matrimonio (y todos los derechos inherentes a él) tampoco se concedía a Claibourn la doble nacionalidad al estar casado con un ciudadano rumano; y, por lo tanto, tampoco tenía derecho a la libre circulación por los países miembros de la Unión Europea. Algo que sí tienen todos los matrimonios heterosexuales con independencia de dónde se hayan casado.

La clave de la denuncia de Adrian y Claibourn estaba en una simple palabra: CÓNYUGE. Para la pareja y cualquiera con las neuronas funcionando, cuando se habla de “cónyuge” se habla del esposo o esposa de cualquier ciudadano de la Unión Europea. Para países como Rumanía “cónyuge” es el esposo o esposa de ese ciudadano, si ese ciudadano es heterosexual. Pues el Tribunal Europeo de Justicia de la Unión Europea parece que sí tiene las neuronas en marcha y ha aclarado que “en la directiva del ejercicio de la libertad de movimiento el término ‘cónyuge’, que hace referencia a la persona unida a otra por los lazos del matrimonio, es de género neutro y puede por lo tanto cubrir al cónyuge del mismo sexo de un ciudadano de la UE“.

Y punto.

Bueno, no. Y punto no. Porque el tribunal ha dicho más cosas.

El tribunal aclara que respeta la identidad nacional de cada estado miembro de la unión, pero considera que “la negativa de un Estado Miembro de reconocer, con el único propósito de garantizar el derecho derivado de residencia a un ciudadano de un estado que no forma parte de la UE, el matrimonio de ese ciudadano con un ciudadano del mismo sexo legalmente contraído en otro Estado Miembro puede interferir con el ejercicio del derecho de ese ciudadano a moverse y residir libremente dentro del territorio de los Estados Miembro“.

O, lo que es lo mismo: nos parece muy bien tu tradición, tu cultura y todo lo que quieras. Pero si estás en la Unión Europea hay normas que se aplican a todos y, por lo tanto… Mira, todo ese párrafo para acabar diciéndole a Rumanía que te jodes y bailas.

El TJUE, además, recuerda a Rumanía -y los otros países que no reconocen los matrimonios homosexuales celebrados en otros países miembros de la Unión- que “la obligación de un Estado Miembro de reconocer un matrimonio homosexual celebrado en otro Estado Miembro de acuerdo con la ley de ese estado (…) no socava la institución del matrimonio en el primer Estado Miembro“. De hecho el TJUE aclara que la obligación de reconocer ese matrimonio “no requiere” que ningún Estado Miembro modifique sus leyes o Constitución para aprobar el matrimonio igualitario; ni siquiera pone en riesgo la identidad nacional ni supone una amenaza a las políticas públicas de dicho país. Que eran básicamente, las excusas de mierda que ponía el gobierno de Rumanía para negarse a reconocer la legalidad del matrimonio de esta pareja.

Por si eso fuera poco, el TJUE recuerda que “el derecho al respeto a la familia y a la vida privada” (recogido en el Artículo 7 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea) es aplicable a las parejas homosexuales del mismo modo que se aplica a las parejas heterosexuales.

Adrian y Claibourn, evidentemente, han celebrado la noticia. Como ha declarado Adrian: “Ahora podemos mirar a los ojos de cualquier funcionario en Rumanía y en toda la Unión Europea con la certeza de que nuestra relación es igualmente válida e igualmente relevante para poder movernos libremente por la UE. Estamos agradecidos al Tribunal y a las muchas personas e instituciones que nos han apoyado y, a través de nosotros, a otras parejas del mismo sexo en situaciones similares. Hoy ha ganado la dignidad humana.

Fuente | Pink News

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