• Katy Perry recibe el National Equality Award de la Human Rights Campaign que reconoce el trabajo de los aliados del colectivo LGTB.
  • La elección de Perry estuvo rodeada de cierta polémica, pero su discurso estuvo cargado de humor y emoción.

El pasado sábado la Human Rights Campaign montó una gala de premios porque hoy en día no eres nadie si no entregas unos premios. Y uno de sus premios más importantes, el National Equality Award, se lo dieron a Katy Perry.

Perry se ha convertido con el tiempo en una gran aliada del colectivo LGTB, aunque curiosamente se hizo famosa con un primer disco en el que cantaba “I kissed a girl and I liked it” o “Ur So Gay“, una preciosa canción que, a nivel temático, está más cerca del “Maricón el que no bote” que de recibir un premio por luchar por la igualdad.

Pero bueno, alguien en la HRC decidió correr un tupido velo sobre eso y concedérselo por haber usado su “poderosa voz y presencia internacional para hablar en favor de la igualdad LGTBQ“.

En su discurso de agradecimiento, Perry el ornitorrinco habló sobre sus experiencias personales con respecto a su sexualidad y reconoció que: “Cuento mis verdades y pinto mis fantasías en estas pequeñitas canciones pop. Por ejemplo, ‘Besé a una chica y me gustó’. La verdad sea dicha, hice algo más que eso.

Sabrás, porque estás en internet y lo sabes todo, que Perry fue criada en una familia muy religiosa y que antes de ser una estrella del pop fue cantante de gospel. Como explicó en su discurso, a ella la criaron en un mundo en el que la palabra “gay” era sinónimo de “abominación, e infierno”, lugar en el que sería fácil encontrar la “lista definitiva de invitados a una barbacoa de Mike Pence.”

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Criándose en ese ambiente era normal que, siendo una adolescente, Perry “rezara constantemente para alejar lo “gay” en los campamentos cristianos“, pero entonces, en un giro de los acontecimientos, “Encontré mi don y mi don me llevó a conocer a personas fuera de mi burbuja, y mi burbuja empezó a estallar. Esas personas no se parecían en nada a lo que me habían enseñado a temer. Eran las personas más libres, fuertes, amables e inclusivas que jamás había conocido.

Katy Perry explicó: “¿Cómo iba a conciliar todo eso con una chica cantante de gospel criada en grupos juveniles que estaban a favor de los campamentos de conversión? Lo que sí sabía en esa época era que tenía curiosidad y que la sexualidad no era tan blanca o negra como este vestido. Y, sinceramente, no siempre lo entendí bien. Pero en 2008, cuando salió esa canción, sabía que había comenzado una conversación y que mucha gente alrededor del mundo se sentía lo suficientemente curiosa como para cantarla conmigo.

El año pasado Katy se convirtió en una de las más férreas defensoras de Hilary Clinton y no se cortó un pelo a la hora de criticar a Donald Trump. Perry reconoce que habría sido mucho más fácil para ella seguir siendo la cantante divertida de pechos recubiertos de nata que no se posicionaba y decía cosas como “más abrazos salvarían el mundo“; pero decidió cambiar porque “no podía seguir quedándome callada; tenía que luchar por lo que sé que es verdad y eso es igualdad y justicia para todos. Punto.

  • Pablo Gon-Co

    Es un poco say yay yay yay, no?