No hay excusas.

Ésa es probablemente una de las frases “””motivacionales“”” (nótese la multiplicación mágica de las comillas) que más rabia me da. Bueno no, no me da rabia. Me da asco. Porque detrás de ese “no hay excusas” hay toda una ideología que debería estar igual de mal considerada que el racismo o la homofobia.

Amiga, bienvenida al mundo del fat shaming. O, lo que es lo mismo: bienvenida al nuevo patio de colegio en el que toca reírse del gordito. Porque eso es el fat shaming, reírse del gordo porque está gordo. Pura perspicacia, inventiva y sarcasmo. Si RuPaul abriera la biblioteca y lo único que entraran fueran niñatos llamando gordos a los gordos probablemente cerraría la biblioteca y la quemaría con todas nosotras (y nuestras pelucas) dentro.

Rupaul_slap

Generalmente te vas a encontrar con dos tipos de personas que utilizan el fat shaming. Por un lado están los imbéciles que te insultarán y te harán sentir mal simplemente porque disfrutan insultando y haciendo sentir mal a los demás. El peligro de esta sub-especie humana es que practican lo que Gabriel J. Martín llamaría “todo-shaming“: no se ríen de ti porque estés gordo, se ríen de ti porque la única forma que tienen de sentirse bien consigo mismos es hacer sentir mal a los demás. Si estuvieras cojo, tuerto, manco o cualquier otra cosa de la que pudieran hacer gracietas, las harían. Te lo he dicho antes: las redes sociales son el nuevo patio de tu colegio.

Por otro lado están los que creen que el fat shaming es una herramienta motivacional, los que creen que si te dicen constantemente que estás gordo y que es culpa tuya de repente un día te levantarás con más ganas de venganza que Uma Thurman en Kill Bill y te meterás en un gimnasio del que no saldrás hasta que te fichen para la portada de la Men’s Health. Huelga decir que estos son tan imbéciles como los primeros, aunque en este caso (se supone) que hay una buena intención en el fondo.

giphy

O no, probablemente maquillen sus “deberías apuntarte al gym” con un tonito condescendiente bastante irritante que en realidad lo único que quiere decir es “me das asco por estar gordo“.

tumblr_mdpls9sJln1rz12m1o1_400

El fat shaming no es algo exclusivo de la comunidad gay. Los heteros también lo sufren. Hace poco le pasaba a Taylor Lautner, que los mismos medios que se lamentaban por la historia de Wentworth Miller se reían del cambio de aspecto de Lautner, pero escudándose en que “¡Lo dicen las redes!”. Y por supuesto las mujeres no se libran tampoco. Seamos realistas ¿de qué se libran las mujeres? De nada.

Lo triste es que hay muchos estudios psicológicos que han demostrado que el fat shaming no sólo es inútil como herramienta de motivación si no que además produce justo el efecto contrario: cuanto peor haces sentir a alguien por estar gordo más ansiedad le causas y, por lo tanto, más come; haciendo que suba de peso y sin necesidad de que te metas con él peor se acabará sintiendo. Varios estudios han demostrado que las personas que sufren discriminación por su peso tienen el doble de posibilidades de acabar siendo obesas.

Pero ojo porque lo contrario no es tampoco saludable. Como bien señala Jamie Millar, editor asociado de Men’s Health UK, “la moda de positividad y aceptación sin condiciones hacia las personas con sobrepeso, aunque comprensible y bien intencionada, nos pone en riesgo de olvidar lo realmente importante. Tener sobrepeso, y así lo señala la gran mayoría de la comunidad médica, no es saludable“. Millar apuesta por educar mejor a todo el mundo en la forma en que funciona la comida y el cuerpo de cada uno, pero “sin gritarles ni avergonzarles“.

tumblr_mwcqgwevY71rf2m3xo1_500

En un diálogo entre él y Ted Lane (el editor digital de la revista) la conclusión acaba siendo clarísima: si uno tiene sobrepeso, sabe por qué tiene sobrepeso, es feliz con su situación, sus acciones, su estilo de vida y consecuencias, no hay nada que decir. Cada uno es libre de vivir su vida como quiera. Pero si otro no está contento con su cuerpo ni su estilo de vida y quiere dar un paso para cambiarlo, la estrategia correcta no es avergonzarle o hacerle sentir mal por ello si no ayudarle y educarle: “Perder peso ha de verse como una experiencia positiva, no aterradora. ¿Realmente la víctima de fat shaming va a tener la confianza necesaria para ponerse su ropa de deporte y ponerse a sudar junto a otros colegas mientras se hace selfies en el gimnasio? Lo dudo.

Así que parece que está claro: no hay excusas para utilizar el fat shaming ni como insulto ni como motivación de nada. Es una puta mierda, por si no te ha quedado claro. Y esto no lo te estoy diciendo yo, la gorda de Hidroboy: te lo está diciendo todo el mundo que sabe cómo funciona la psique humana.

Pero ¿y qué tal el fat shaming dentro de la comunidad gay? Pues chica, mal. Fatal.

1340732803306581_animate

En su artículo “Fat Shaming, la masculinidad tóxica y el mito de la belleza gay“, el columnista Nico Lang repasa casos en los que varios hombres gays han sufrido discriminación por tener sobrepeso. Y, como señala, en las apps como Grindr llegan a sufrir fat shaming hombres que según los estándares médicos ni siquiera tienen sobrepeso. Lang recuerda un artículo de 2013 en Buzzfeed en el que Louis Peitzman explicaba cómo “tras perder 15 kilos después de pasar una depresión, un hombre gay mayor y bienintencionado me dijo que había hecho lo correcto.

Te in-Teresa
El marica conservador

Funny-Facepalm-GIF

Algunos de los ejemplos en el artículo de Lang son realmente extremos (como el del hombre que pidió a una cita a otro en su gym y al volver a casa se encontró con un mensaje del pretendido diciéndole que no iban a quedar porque “eres un cerdo gordo” y “no puedo respetar a alguien que evidentemente no se respeta a si mismo.“); y es que tal y como señala la investigación realizada por las psicólogas Olivia Foster-Gimbel y Renee Engeln, un tercio de los hombres gays a los que entrevistaron habían sufrido discriminación por su peso y además descubrieron que las posibilidades de que un hombre gay con sobrepeso fuera ignorado, vilipendiado o ridiculizado por parte de un posible ligue eran bastante más que las de un hombre heterosexual.

No te estoy descubriendo América: todos sabemos que la cosa es así.

rupaulmad

De hecho una de las cosas más alarmantes de ese artículo (relacionado con lo que te decía antes de los efectos negativos del fat shaming) es que según un informe de la Asociación Nacional de Desórdenes Alimenticios americana, aunque los hombres gays suponen sólo un 5% de la población; un 42% de los hombres con trastornos alimenticios son homosexuales.

Yo, por ejemplo, he perdido la cuenta de la cantidad de veces que alguien me ha dicho que si me apuntara al gimnasio sería mucho más atractivo. O las veces que divagando en voz alta digo “a ver si pierdo un poco de peso” y me contestan “tú lo que deberías hacer es comer menos (cuando muchas veces un problema de sobrepeso -si es un problema- no surge por comer mucho si no por comer mal). Recuerdo un día en el que bromenado con unos amigos cogí una copa y dije: “Ya que no follo, me emborracho” y uno de ellos respondió con un: “Si te apuntaras al gimnasio follarías.” (Lo gracioso es que el que me lo dijo se pasa la vida en el gimnasio y no le sirve para nada -y en ese momento yo follaba bastante más que él-)

wink-gif

Pero del mismo modo también recuerdo a aquel compañero de trabajo que además era entrenador personal y un día se ofreció para ayudarme a perder peso si yo quería. Me preparó una dieta, una tabla de ejercicios y, sobre todo, no me trató como si fuera subnormal. ¿El resultado? 15 kilos menos. (Que acabé recuperando cuando se me hincharon las pelotas de comer pavo y piña).

Y no te cuento la cantidad de gente que me ha dicho lo de “no entiendo que un tío tan genial como tú esté soltero“, a lo que elocuentemente suelo responder: “porque estoy gordo, y los idiotas como tú no os fijáis en otra cosa.” ¿Cuántas veces has visto a tu amigo el cachas quejarse en las redes sociales por no encontrar a esa persona especial, pero siempre le ves tonteando y saliendo con el mismo tipo de tío? ¿Cuántas veces has visto a un amigo meterse en una relación que no iba a ninguna parte porque “es que está muy bueno“? ¿Cuántas veces te ha dado la risa histérica cuando has leído al guapete de turno decir que “lo que importa está en el interior“?

¿Y cuánta gente te ha dicho “contigo no, bicho” en Grindr porque buscan “gente sana y que se cuide” pero van puestos de farlopa hasta las cejas y llevan 2 días sin dormir con el rabo a punto de explotar de la viagra? Eso sí, el lunes todos a hacerse el selfie en el gimnasio porque “no hay excusas”; o la fotito al desayuno saludable (al que dentro de una hora le seguirá un Big Mac porque necesitan meter en su estómago algo que no sea vodka, GHB y semen).

beyonce-oops-gif-estoy-bailando

Pero el verdadero problema no está en Grindr. Ahí vamos a lo que vamos y es lógico que descartemos a los tíos a la primera de cambio si la foto no nos resulta atractiva. No buscamos un colega con el que charlar (y si lo estás buscando, vas muy mal): queremos echar un polvo con alguien que nos ponga burros. Pero si aplicas a tu vida social la misma filosofía que a un polvo rápido un sábado a las 5 de la mañana vía Grindr, luego no te quejes.

No me malinterpretes: cada uno tiene sus gustos y hay cosas que te atraen más y cosas que te atraen menos. A uno le gustan los rubios y a otro los morenos, a ése le van los tíos altos y a ese otro los más bajos. No estamos hablando de lo que te parece atractivo o no, estamos hablando de tu impertinencia al juzgar y decidir sobre la vida y el aspecto físico de los demás.

Hunky-Jesus
Jesús te ama

A casi todos (porque cada uno tiene sus gustos y su público) nos gustan los tíos buenos. Nos gusta ver las fotos de Nyle DiMarco en calzoncillos, nos gusta ver a Michael Hoffman hacerse una paja y nos gusta seguir a ciertas personas en Instagram. El problema no es publicar esas fotos, esas pajas o hablar de ese Instagram.

Muchos nos habéis preguntado si ya no vamos a volver a hacer los #FollaOnFriday, aquella sección en la que cogíamos el clásico #FollowFriday de Twitter y lo convertíamos en un lugar en el que adorar a los tíos buenos que pueblan nuestras redes sociales. La gracia era que fueran anónimos, que cualquiera pudiera aparecer en esa sección. El problema vino cuando nos dimos cuenta de que le estábamos siguiendo el juego a muchos de esos descerebrados que se pasan la vida juzgando las decisiones de los demás basándose únicamente en su cuerpo. Está bien que enseñes tu cuerpo en Instagram, te lo hayas currado o hayas tenido suerte con la genética. Nadie te va a echar en cara que tengas alergia a la ropa o que seas un putón; pero no pretendas vendernos la moto.

Te in-Teresa
El árbitro gay y su "familia" del PP: ¿cuál es el problema?

alaska y mario

Y ahora que hemos llegado a las redes sociales, es el momento de volver al principio de este artículo:

NO HAY EXCUSAS

Perdona ¿quién te ha dado permiso para decirme eso? Porque no recuerdo haber pedido tu opinión. Estamos creando entre todos a pequeños monstruos que por algún motivo creen que están por encima del bien y del mal. Gente a la que premiamos en redes por el simple hecho de haberse trabajado un cuerpo bonito; que no es fácil pero ¿really? Os quejáis de las marujas viendo Mujeres y Hombres y Viceversa y vuestro Twitter es lo mismo pero entre maricones.

man-licking-lollipop
“Jo tías, me veo fatal en mi foto de perfil en la que se me marcan más músculos de los que existen en el cuerpo humano y por eso me la he puesto”

Esa gente que te vende la moto de que si quieres puedes, pero que no te están explicando cómo lo han conseguido ellos realmente. Que te dicen que si “no pain, no gain” pero no te explican que su único “pain” ha sido un tirón en el gimnasio, porque no tienen que pelearse diariamente con un jefe tocapelotas, una factura de calefacción inesperadamente alta, una familia a la que mantener… No te sorprendas si para el que no hay excusas tampoco hay responsabilidades. Lo decía Otto Mas en un artículo que publicó hace tiempo en esta misma web: “la fuerza de voluntad, el querer es poder y toda esa mierda no son más que ingredientes mágicos. Querer es poder es tener dinerito como para no trabajar, o ser Pablo Alborán, o que te mantenga tu novio y así poder ir al gimnasio a darle a la mancuerna con la despreocupación de una habitante de Wisteria Lane.” Y es que no todos tenemos las misma circunstancias vitales, no todos tenemos los mismos intereses, no todos disfrutamos de las mismas cosas. No somos iguales. Así que tu caso y tu experiencia no tiene por qué servirme a mí.

Ahí tienes la primera excusa, chavalote.

wink1

Pero te diré más: la próxima vez que me digas que “No hay excusas” te cruzo la cara. Porque estoy hasta los mismísimos de que vayas soltando con tanta alegría una frase tan profundamente ofensiva y manipuladora. Cuando le dices a alguien que “no hay excusas” le estás menospreciando de una forma tremendamente injusta y estás juzgando de forma espectacularmente irresponsable la vida de los demás. ¿Quién coño eres tú para decirle al mundo que no hay excusas? Claro que partes de la base de que todo el mundo quiere tener el mismo cuerpo que tú, cosa que siento decirte no es verdad. Todos sabemos cuál es el ideal de belleza en la comunidad gay, pero a mí ahora mismo lo de ponerme a conseguir ese cuerpo me apetece lo mismo que comerme un coño. Y soy consciente de ello, de mis acciones, de mis consecuencias y de todo en general. (También es probable que por genética lo que a ti te ha costado un año y una considerable inversión en mierdas sintéticas varias a mí me cueste el doble, pero eso no lo digas que entonces vendes menos libros.)

El problema no lo tengo yo por estar gordo, lo tienes tú por juzgarme por estar gordo. Así que, como comprenderás, bye Felicia!

raw

Pero es que encima el “no hay excusas” es una de las mierdas más crueles que puedes decirle a alguien. Porque al “no hay excusas” le sigue muy de cerca el peligroso: “ES TU CULPA“. Si alguien está sufriendo bullying en el colegio por estar gordito, la culpa es suya porque “no hay excusas“. Si se están riendo de alguien en Twitter por estar gordo… “no hay excusas“, es culpa suya. Podrían estar delgados si quisieran, ¡tú eres el ejemplo! Tú, el #BeMoreHuman, porque una empresa de calzado deportivo ha decidido pagarte 600€ al mes para que te pongas eso en Twitter a ver si así consigues hacer sentir mal a mucha gente por no ser lo “suficientemente humanos” y se compran unas zapatillas que probablemente no van a usar. Pero ¿qué más da? A ti lo que te importa no es que los demás hagan deporte y lleven una vida sana (si te importara en lugar de “no hay excusas” dirías “es difícil, pero SI QUIERES yo te ayudo; y si no quieres te respetaré igual“), a ti lo que te importa es que a todo el mundo le quede claro que estás por encima del bien y del mal porque ¡has conseguido abdominales!

La rueda, la penicilina, internet, la electricidad, el descubrimiento de la galaxia… Nada le hace sombra al gran héroe de las redes sociales que un día dijo “¡estoy harto de estar gordo!” y aprovechó que estaba en paro y no tenía gastos para ponerse cachas y, de rebote, ganarse la vida con ello. ¡Felicidades!

tumblr_mm6wxoSmZm1qipjgvo1_500

Pero no vuelvas a decirme que no hay excusas, que si quiero puedo, que todo es una simple cuestión de voluntad. Detrás de tu “no hay excusas” se esconde el fat shaming más asqueroso que podemos echarnos a la cara. Porque no sólo me estás llamando gordo si no que estás dando a entender que soy menos válido que tú porque elijo las excusas.

La próxima vez que quieras animar a alguien a llevar una vida sana, pregúntate si esa persona quiere llevar esa vida y si realmente le estás ayudando con tu filosofía de mierda sacada de un libro saca-cuartos con el mismo mérito editorial y rigor científico que el de Belén Esteban.

Venga, hasta luego Mari Carmen.

María Amparo en Supermodelo

  • Después de leer este artículo he llorado de felicidad, y eso que soy el opuesto de gordo. Pero es que es TAN BRAVO TODO

  • Chochi

    He sido gordo, he adelgazado y hoy día tengo un cuerpo de gimnasio, y lo tengo claro: las inseguridades del chico mazado que luego apunta con el dedo son una degeneración al narcisismo, inseguridades que enmascara su entorno con likes o halagos pero que luego le sirven de pretexto para atacar a otros.
    El narcisismo no es amor propio, es depender de la aceptación ajena, y en ese falso universo hay unas inseguridades que se canalizan atacando a otros.
    Precisamente has mencionado Instagram y ahí hay un problema muy gordo: prostituirse es lícito, lo realmente penoso es prostituirse por una cifra, y la gente narcisista está dispuesta a todo por unos números de mierda que no alimentan ninguna autoestima, sino precisamente perpetuar que su condición pusilánime es cierta como para ‘sentar cátedra’ con un “no hay excusas”.

  • Asha

    Muy de acuerdo contigo, aunque yo no creo que haya 2 tipos de “fat shamers”. El segundo tipo, el que “se preocupa por ti”, me parece una simple evolución del primero. Hoy en día no hay nada que esté más de moda que la salud; el problema es que cuando dicen salud quieren decir estar cachas o delgadísimo. Así que la gente que te dice “Deja de comer, gordo; es por tu salud” lo hace por lo mismo que el capullo del patio de toda la vida, pero añade esa excusa barata para que no puedas replicar.

    Lo peor es que esta gente muchas veces no tiene ni idea de tu vida, de tus circunstancias. Conozco a una chica que estaba delgadísima y una enfermedad que casi la mata le hice coger el doble de su peso. ¿Y vas a decirle que está enferma por estar gorda cuando en realidad está sana, y de milagro? Y a mi vecino, que fue perdiendo movilidad en el cuerpo y tuvo que dejar de hacer deporte, así que está gordito, pero no obeso: ¿vas a decirle que es un mierdas por tener una enfermedad degenerativa? ¿Y a la señora que tiene 2 trabajos para poder sacar adelante a su familia la vas a insultar por no poder pasarse 15 horas a la semana en el gimnasio?

    No conozco a ningún gordo que quiera estarlo, casi todos queremos adelgazar, un poco o mucho. Pero eso no significa que mientras sigamos gordos tengamos que ser ciudadanos de segunda, que nos miren con cara de asco al entrar en una tienda, que nos suelten pullitas si comemos pizza (“así claro que estás gordo”) como si comemos ensalada (“pff, deja de fingir, que si estás así de gordo no es porque te alimentes de ensaladas”). Hay montones de gente cachas y delgada que son feos feos, que a mí no me ponen nada, pero ¿por eso voy a tratarles mal? ¿Voy a insultarles y a fingir que lo hago porque me preocupa su salud? No. Me niego a ser esa clase de gilipollas.

    • Hidroboy

      En el segundo caso no es tanto que se preocupe por ti si no que cree que realmente con ese comentario está motivando a alguien a hacer ejercicio y no es así. Yo en mi caso he vivido muchos “apúntate al gimnasio” o “come más sano” dicho con esa intención; pero el trasfondo es el mismo en las dos situaciones.
      Y si soy yo el que pregunta pues me arriesgo a que no me guste la respuesta. Pero si el comentario viene sin que lo pidas, es una impertinencia y una falta de respeto.

      Y sobre las circunstancias personales de cada uno, habría que saber qué hay detrás de muchos de estos nuevos gurús del fitness y la vida sana. Del mismo modo que yo por ejemplo no hago ejercicio porque no me da la gana, hay otros que venden la moto del esfuerzo, el sacrifico el “si yo puedo tú también” y se olvidan de contar quién les patrocina, cómo les patrocinan y qué sacrificio y esfuerzo hacen realmente. Que ahí hay MUCHA tela que cortar.

  • Victor Shade

    Me has enamorado. GRACIAS. Esto es sencillamente genial. BRAVO.
    No te olvides de la parte en la que si decimos que no tragamos a esta clase de tios es ‘porque tenemos envidia’.AHAM.
    Envidia me darían si tuviesen esos cuerpos por arte de magia, que no es el caso.
    Lo de #bemorehuman no se que clase de mierda es ya, entra en otra categoría
    A mi que no me venga nadie a decirme que tengo que hacer con mi cuerpo, tengo sobrepeso ¿y? Yo me siento bien conmigo mismo.

  • Victor Shade

    Por cierto, bien valiente que has sido al escribir esto, porque seguro que se te van a echar encima….

    • Hidroboy

      Curiosamente la persona que más a la defensiva se ha puesto es la misma que digo en el artículo que se dedicaba a machacarme con el tema. Pero lo gracioso es que no lo hace porque se haya sentido aludido si no porque ha entendido que estoy atacando a un amigo suyo.

      • No inventes.

        • Hidroboy

          Por favor, envíame más notas de audio, menciones en twitter y estados de Facebook para explicármelo.

          • Te he llamado por teléfono, que era lo que me faltaba. Pero parece que la valentía la tenemos para otras cosas. Venga tío, que te follen un rato.

          • Hidroboy

            Qué pereza

          • #nohayexcusas

      • Víctor Guerra

        ‘sino’ se escribe junto en este contexto #nohayexcusas

  • piercing_vlc

    Yo no estoy gordo, pero tengo pancheta, y no hago deporte porque no me apetece, me da pereza ir al gym y levantar pesas, me da pereza comer cada 3h, me da pereza comer arroz insulso y sin ponderle echar las salsas que a mi se me antojen, no poder atiborrarme de una tarrina de helado después de cenar a cual loca desesperada ha dejado su novio. Me niego a sufrir para lucir!!! que sufra otro que yo ya lo disfrutaré…. jajajajaja.
    La gente critica mucho por criticar, ya no por que ellos mismos no sean felices. Claro que a mi también me apetecería tener ese tipo de cuerpo, pero el sacrificio que ello implica a mi no me compensa. Me gusta comer y disfrutar como un puto cerdo de lo que como, sin limitaciones ni restricciones, que para eso se ha creado la comida!.
    Luego muchos de esos cuerpos están como están por la ayuda externa que reciben, como proteinas, creatina y demás cosas que las tiendas de nutrición te venden. Y no digo que eso sea malo, lo que quiero decir es que habría que ver que tipo de cuerpo tendría la mitad (bueno y el 90% de los que te dicen “no hay excusas”) si no tomasen este tipo de productos que les ayudan a tener ese cuerpo tan cultivado. La genética hace mucho, pero las ayudas externas también, por muy naturales que nos las quieran vender.
    Claro que desearía tener ese cuerpo escultural, pero ya no soy un niñato de 20 años cuyo metabolismo le permite hacer y definir su cuerpo mejor que a uno de 40 como es mi caso. Y si, la edad no es excluyente pero a todos nos va a afectar tarde o temprano así que… ya veremos a ver que tal están estos supercuerpazos en un par de décadas y si somos nosotros los que tendremos que decirles lo de “no hay excusas”

    • Hidroboy

      La cuestión es que cada uno tiene libertad para hacer o no hacer lo que le apetezca. Uno puede luchar por conseguir que la gente lea más sin decir que los que no leen son unos putos vagos y unos analfabetos. Así que se puede trabajar para inspirar a otros a llevar una vida más sana sin necesidad de hacerles sentir inferiores o menos válidos.
      Eso es lo que repito hasta la saciedad en el artículo. Si uno quiere hacer deporte y cambiar su físico ya sea por vanidad o por salud, no le va a servir de nada que le machaquen en lugar de animarle y ayudarle.
      Y si uno no quiere hacer deporte y cambiar su físico y es consciente de sus circunstancias y sus consecuencias, que le dejen en paz. Pero tampoco hay que aplaudir la conducta autodestructiva.

      Yo fumo porque me da la gana y sé que me estoy haciendo daño al fumar. Pero no voy a pedir que me aplaudan por ello.

  • Iván Aldán Martínez

    Magnífico artículo, ¡bravo! 👏👏👏
    Me hizo reflexionar sobre el caso contrario , el “skinny shaming”, si es que se le llama así. Muchas situaciones, discrimaciones y actitudes que describes pasan exactamente igual con personas delgadas como yo, incluso el hartazgo de las dietas recomendadas y la frustración que te causaba no engordar ni atiborrándote a grasas.
    Saludos

  • Víctor Guerra

    Ahora resulta que para ir al gimnasio tienes que ser rico o te tiene que mantener tu novio. Pues mira, en mi caso, ni lo uno, ni lo otro. Trabajo más de 40 horas a la semana (porque salgo de la oficina y sigo currando), estoy soltero y aún así tengo tiempo para ir 4 0 5 días al gimnasio y perder el tiempo respondiendo a este post cuando no debería. A lo mejor soy mago y no me he enterado o a lo mejor soy un gilipollas y de eso tampoco me he enterado. No lo sé. Lo que sí sé seguro es que con esta clase artículos en los que sin nombrar a alguien directamente se le lanzan puñales haciendo referencias claras a su vida privada y situación personal lo que se hace es alimentar ese patio de colegio que se está criticando.

    Por cierto. Hace diez año yo ya me dije a mí mismo eso de ‘si quiero, puedo’ cuando me tuve que sacar el carné de conducir. No le robé el slogan a la diana de este artículo. Si quiero, puedo.

    • Hidroboy

      Yo creo que no has entendido nada del artículo probablemente porque has venido a leerlo con la idea preconcebida de que es un ataque al del libro y bla, bla, bla. Pero mira, no. Nada de lo que has dicho tú se corresponde con lo que yo he escrito.

      Para que lo entiendas mejor y no tengas que volver a leerlo todo (que veo que eres un chico muy ocupado), claro que uno puede ir la gimnasio, cuidar su dieta, trabajar, tener hijos, un pony, aficiones, escribir, leer, montar a caballo, dormir ocho horas, hacer la declaración de la renta y ayudar a los niños somalíes mientras hace el pino puente y aprende chino (todo a la vez). Pero también hay quien ha conseguido un objetivo con unas ventajas que otros no tienen, y es feo que esa gente te hable de sacrificio y de lucha cuando… Pues hombre, tampoco ha sido tanto sacrificio y tanta lucha. Y no hablo de un caso en concreto, que supongo es al que te refieres, porque no tengo ni idea de cuáles son sus circunstancias personales. Pero sí he visto a mucho mantenido (por su novio, sus padres, su familia, el paro) que no tiene nada que hacer, se pasa el día en el gimnasio (porque le gusta, que es fenomenal) y se permite el lujo de decirle a los demás que “si yo puedo, tú también”.

      Igualemos las circunstancias y entonces ya hablaremos. ¿Sabes lo más curioso? Que la gente como tú, que tiene esa energía y esas ganas de hacer cosas son los que por norma general no se entrometen de forma impertinente en la vida de los demás para decirles todo lo que están haciendo mal (aunque nadie les haya preguntado). Probablemente porque tenéis cosas mejores que hacer.

      De todas formas, claro que hay gente que se inventa excusas para no hacer algo que quieren hacer. A esa gente le ayudaría más una palabra de ánimo que un insulto a su inteligencia o a su fuerza de voluntad. Pero ¡sorpresa! También hay gente que no se inventa las excusas para no hacer algo porque simplemente NO QUIERE HACERLO.

      • Víctor Guerra

        Si no es un ataque al libro y al del libro, no sé lo que es entonces este artículo tan convenientemente publicado pocos días después de la presentación del mencionado libro. ¿Te has peleado con el autor y esta es tu venganza?¿O simplemente igual que él vive de su cuerpo tú quieres también hacerlo del suyo aprovechándote para generar polémica donde no la hay? Si es lo segundo, enhorabuena. Has conseguido tu objetivo de generar más visitas a tu web. Mira tú por donde: yo nunca me meto en ella porque me parece una mierda y, sin embargo, aquí estoy. Me ha pillado, como a Chenoa. Pero, ¿sabes qué? Ya no me voy a molestar ni en ver si me respondes a este comentario. Directamente me has perdido como usuario. Bueno, realmente nunca me ganaste. Que te vaya chévere.

        • little Bab

          Pues para parecerte una web de mierda y pasar de ella bien que entras a comentar. La gente normal cuando pasa de algo, simplemente lo ignora. Pero se ve que además de sacar tiempo para ir al gimnasio también tienes tiempo libre para perder el tiempo en cosas que no te interesan,

          • Victor Shade

            Conoce personalmente al del libro de marras. Eso es lo que pasa.

        • Hidroboy

          Madre mía, cómo está la vida.

  • NO HAY ESCUSAS

    #nohayexcusas para que sigas viviendo una gran mentira… de dj, de blogger, de oso y de quejarte de la vida hundiendo la vida de los demás… por eso estas solo, seguirás solo y todo el mundo se termina alejando de ti…

    • NO HAY ESCUSAS

      Por cierto es para ti Hidroboy por si no te habías enterado… he y tampoco hay excusas para ser tan cuadro…

      • Hidroboy

        Ay, esa foto es de cuando fui a pinchar al Drag Attack en Madrid. Fíjate, me pagaron el viaje, el alojamiento y la sesión. Estoy de acuerdo contigo, vaya cuadro. Pero ¿y lo que me reí?

        (Lo demás, evidentemente, lo ignoro totalmente pero no deja de ser curioso que utilices ese tipo de argumento en un post como éste).

        • Hidroboy

          ¿Quieres ser mi amigo? Un… ente valiente, que da la cara y no sabe escribir. ¡Sácame de esta soledad! xD

        • NO HAY EXCUSAS

          Mirate que patetico, construiste un castillos de naipes y el viento te lo esta derrumbando por que todas se estan dando cuenta de la gran mentira que eres. Y lo bajo y rastrero que puedes llegar hacer contando la vida privadas de los que eran tus amigos eso es caer bajo, pero muy bajo.

          Te gusta criticar el trabajo de lo demás y destrozarlos en tu blog, te gusta hablar a la espalda de todos y de todo, te gusta ser el gran Hidroboy DJ. Pero gracias a dios hay algo llamado Karma y ati te las este empezando a devolver una a una todas las que has hecho.

          #nohayexcusas para que sigas tu patética vida engañado a todo el mundo ya careta se te ha caído y esas personas que estaban a tu lado ya te están dando la espalda. Así que haznos un gran favor y desaparece, que de tu careto ya estamos cansados

  • Daniel Rodríguez Rodríguez

    He leído el articulo y me parece un poco una patraña sin ánimo de ofender, probablemente no se si hablas desde la ignorancia de lo que trata el libro o no, yo simplemente te voy a hablar del aspecto enfocado a la salud que es el que manejo (ya que soy fisioterapeuta).
    El libro viene a explicar y a dar un “empujón” para hacer ejercicio a toda esa gente que se queda enclaustrada en casa y posteriormente se queja de todo “la sociedad es superficial”, “los gimnasios son muy caros”, “me juzgan por ser gordo”… Lo siento, pero no. Igual deberíamos de dejar de echar balones fuera por la sencilla razón de que lejos del físico (que realmente es algo secundario) estamos hablando de cuestiones de salud, y lo siento, pero lo de “se vive mejor con 5kg de más que con 5kg de menos” es una falacia, como se vive mejor es en tu peso ideal, hay muchísimos artículos que te puedes leer sobre la obesidad y la enfermedad cardiovascular, o sobre las enfermedades degenerativas osteoarticulares por sobre preso, o cuyo sobrepeso hace que la calidad de vida es ínfima.

    Vosotros, obviamente como estais encerrados en vuestro mundo llenos de inseguridades obviamente no sois capaces de ver más allá de lo superficial, creyendo que se estima como si ese fuera el canon de belleza actual, negando incluso la propia realidad de que el concepto “fofisano” ha sido una locura unos meses atrás en la que gente entrada ligeramente en carnes ligaba incluso más que musculosos y gente delgada, pero eh, que muy correctas todas las faltas de respeto.

    Quiero añadir otra cosa más, el problema de la obesidad, no es un problema de estructuras corporales, enfermedades tiroideas o no lo es en un 10%, más del 80% de los problemas relacionados con la obesidad son los hábitos de vida poco saludables, y aunque tu pienses “Déjame que sea como me dé la gana” sinceramente y siendo egoísta, yo con esta sanidad maravillosa que tenemos en España que es Universal y Gratuita no lo entendéis, pero las posibles operaciones futuras tuyas de corazón, los medicamentos para las artrosis y millones de cosas más, son un pufo de dinero en el Estado, ese dinero que nos podríamos ahorrar todos simplemente saliendo a caminar 1hora al día.

    Buenas noches.

    • Hidroboy

      Hay muy poquito en lo que no esté de acuerdo contigo porque evidentemente tienes razón. De hecho lo que tú dices está dentro del propio artículo: “Pero ojo porque lo contrario no es tampoco saludable. Como bien señala Jamie Millar, editor asociado de Men’s Health UK, “la moda de positividad y aceptación sin condiciones hacia las personas con sobrepeso, aunque comprensible y bien intencionada, nos pone en riesgo de olvidar lo realmente importante. Tener sobrepeso, y así lo señala la gran mayoría de la comunidad médica, no es saludable“. Millar apuesta por educar mejor a todo el mundo en la forma en que funciona la comida y el cuerpo de cada uno, pero “sin gritarles ni avergonzarles“.”

      Lo de que ya generalices y hables de “vosotros” “encerrados en vuestro mundo lleno de inseguridades” ya me chirría un poco porque estás cayendo precisamente en lo que critico en el artículo. No todo el que tiene unos kilos de más es inseguro, igual que no todo el que tiene un cuerpo saludable es un dechado de seguridad en uno mismo. Todos conocemos a gente con un cuerpo “ideal” que tiene infinidad de complejos; muchos de ellos provocados por una sociedad que sigue exigiendo más y más. El tema de la sanidad es algo en lo que no puedo estar de acuerdo contigo. Nadie ha dicho en el artículo que pesar 150 kilos esté bien, de hecho digo todo lo contrario (vuelve a leer el párrafo sobre los editores de la Men’s Health). Pero sí que digo que nadie ha de cometer la impertinencia de ponerse a juzgar a los demás si esa persona no ha pedido consejo o ayuda (y si lo hace, el fat shaming no es la técnica correcta). Y si vamos a exigirle a los gordos que paguen por sus operaciones, vamos a tener que exigírselo también a los fumadores, a los deportistas que no utilizan el cazado adecuado, a los que hacen deportes de riesgo… De hecho sólo deberían tener acceso a la sanidad gratuita todos aquellos que no pongan su salud en riesgo en ningún aspecto. Y por supuesto habrá que exigir al gobierno que elimine todos los productos que sean perjudiciales para la salud, empezando por el alcohol y el tabaco.
      Pero es que la sanidad no es gratuita: la pagamos entre todos con nuestros impuestos y con los impuestos que van en cada producto que consumimos.

      Dicho esto, vuelvo a repetir algo que he explicado en otro artículo y que ya cansa. Esto no es una crítica literaria, es un artículo de opinión sobre el fat shaming en el que evidente ese libro está presente pero que no habla de ese libro si no de la filosofía que hay detrás del título de ese libro. Si lo que hay dentro es otro tipo de mensaje, entonces el título tal vez debería ser otro.

    • Alberto_g

      Pesos ideales hay muchísimos. Decir que la sociedad no te juzga por ser gordo es no saber en qué sociedad se vive.
      Si vamos a ir por la parte de lo que cuesta la sanidad, igual a mi no me sale de las narices pagaros sanidad a los que toméis drogas y os destrocéis por ahi los fines de semana bebiendo hasta el agua de los jarrones. Cosa que seguro que nadie que sea delgado hace porque claro, todos se cuidan muchísimo, fijo.

      Hay gente a la que no le sale de las narices ir al gimnasio y tiene la mejor excusa, que efectivamente no le sale de las narices. Y esa gente también está harta de los mensajitos de autoyuda como todo este tipo de libros y revistas, que no son mas que eso. Mecanismos de autoculpabilización para fomentar el ejercicio.

      Ya está bien de condescendencia y de excusas de “es por salud”. Porque la salud no tiene nada que ver con los cuerpos de gimnasio que se quieren vender desde estos libros y a lo mejor un mindundi cualquiera con algo de tripa y sin el menor músculo está mas sano por caminar un poco al día que quien se destroza en un gimnasio para esculpir el cuerpo. Porque tu en tu mensaje hablas de caminar y pones dicha excusa de salud, pero obvias todo lo demás, el objetivo del libro y lo que vende la revista.
      Salvo que creas que por caminar una hora todos los dias va uno a alcanzar el estándar físico que esa revista promueve.

      • little Bab

        A mi me toca las narices cuando te dicen que tienes que bajar de peso pero nadie piensa realmente en la salud del otro. Lo dicen simplemente por una cuestión de “estética” y de tener un físico que la mayoría de la gente considera atractivo.
        Ahora va a resultar que cuando te rechazan por gordo va a ser porque tienes el colesterol alto y no porque no resultes atractivo…

  • Pues yo panzón me amo y me aman… y fajes, ligues y sexo no me han faltado en todos mis años de gordura. <3
    Y a quien no le guste, puede besar mi gordo y redondo trasero… ;D

  • Carlos

    Me ha gustado mucho el artículo. Creo que has verbalizado lo que se viene dando en el ambiente gay desde el boom de las redes sociales.
    Me ha encantado también como señalas la importancia del momento y las circunstancias personales.
    Creo que el drama del artículo viene dado quizá por los ataques “personales” qué haces en algunos puntos a la persona en cuestión. Para la próxima haz algo más genérico y ganaras mas rigor periodístico (si te sale de las pelotas ;P)

    Un saludo

  • Básicasauria

    Voy rápidito que hay mucha tela que cortar.
    Lo realmente paleozoico es la mentalidad de este señor, el autor del libro. Pero no me voy a meter con él, porque realmente me da pena. Lo suyo es patológico. Es el clásico trauma del exgordo llevado a un extremo sideral. Todo lo que hace EN SU VIDA está enfocado a demostrar(se) que ya no está gordo. Y que ahora es otra cosa. Lo que pasa es que no se plantea qué es esa cosa y si realmente es mejor que el chico gordito de antes. Evidentemente, la gente ahora le mira los biceps en vez de los ojos, y mejor porque bizquea, pero no le convierte en mejor persona ni a nosotros, los que tenemos excusas, peores personas.
    Sí hay excusas. La mía es que trabajo 9 horas al día y el resto prefiero pasarlo cultivando la mente y las relaciones sociales que tomando anabolizantes. Simple y llano. Si tuviese un novio que me mantiene, como es su caso, igual sí dedicaba 2 y 3 horas al “entreno” en el gym. Su cambio Thor-ázico, que él viste de ejemplo de superación sin igual no es más que la combinación de un gran complejo, dinero, y mucho tiempo libre. En esas condiciones, todos podríamos.
    Resulta verdaderamente vergonzoso ver la relación entre el novio que le mantiene (quien es aún más inepto y a su vez le mantiene su padre) y él. Resultaba preocupante ver cómo el defensor de esfuerzo cebaba a su Hobbit con gofres en la cama, en una especie de relación tóxica de cómo-me-vas-a-dejar-si-estoy-cañón-y-tu-foca. Luego lo metió en el gimnasio. Luego le puso los cuernos mil y una veces. Luego lo llevó de tourneé con el “director” que hace de su discapacidad ventaja y branding de la desesperación de las attention whores más básicas. La relación de dependencia de Hobbitt y Zoico es, cuanto menos triste. Tanto o más que sus videoblogs.
    Lo que me molesta de este personaje es que se permita darnos lecciones, que nos diga que no tenemos excusas que es, como bien dice este artículo, un mensaje que fomenta más si cabe la superficialidad del ya de por sí superficial mundo gay, pero lo que es de traca es que dé consejos de NUTRICIÓN. ¿Perdona? Eso es irresponsable, colega. Que eres paleontógo, no puedes “ejercer” una profesión relacionada con la SALUD replicando los consejos que otra musculoca te ha dado a ti.

    Si me estás leyendo, amigo zoico. De verdad, quiero que sepas que no tengo nada en contra tuyo. Me das un poco de lástima. Deja a la víbora de tu novio y busca algo más en tu vida que las mancuernas. Y sobre todo, enfréntate a tu traima, porque por mucho que “le des fuerte”, sigue estando ahí. Es más, aumenta con tu masa muscular. No hay excusas, pero para ir al psicólogo.

  • EstoyBailando

    Los comentarios de este hilo han sido moderados (cosa que no hacemos nunca en la web) y hemos cerrado el hilo para evitar la corriente de ataques personales y descalificaciones que había por ahí. Hemos dejado únicamente los comentarios que hablan única y exclusivamente del texto y del tema del artículo.

    Os pedimos disculpas a todos los que habéis invertido tiempo en comentar el artículo y habéis visto que vuestro texto ya no está, pero todos los redactores de la web consideramos que la conversación estaba desvariando en temas que no tienen nada que ver con el artículo y que no dejaban a nadie en buen lugar.

    Gracias a todos.