Había que ser muy inocente (o, en realidad, no) para no saber que autorizar una concentración neonazi durante la celebración del Orgullo LGTB en Murcia iba a provocar problemas. Así que el delegado del gobierno en la región, Antonio Sánchez-Solís, o es muy inocente o en realidad no lo es; pero lo que está claro es que no está capacitado para el puesto porque no ha sido capaz de mantener a salvo a un grupo de ciudadanos que se manifestaban pacíficamente del ataque de otros que decían que iban a hacer lo mismo y ¡oh, sorpresa! resulta que no.

Estamos en España. Año 2017. Y tenemos que ver a los manifestantes del Orgullo LGTB huyendo de un grupo de neonazis que, escoltados por la Policía, se dedicaron a golpear con palos a los participantes:

Luego hazte el escandalizado porque España ha bajado puestos en el ránking de países que mejor tratan al colectivo y escandalízate cuando veas noticias sobre eso mismo en países como Bulgaria o Turquía. Esto está pasando en tu calle. En tu ciudad.

Llevamos mucho tiempo viendo cómo la prensa y los partidos de derechas hablan del auge del fascismo y de los grupos neonazis como si fuera una “alternativa”, una corriente política válida y respetable. Hemos visto a los medios de comunicación lanzarse en tromba a hablar de la pobre chica agredida a las puertas de un bar por un grupo de “violentos” e ignorando que esa chica era una neonazi que estaba recibiendo justo lo que ella llevaba años repartiendo. Ojo, no justifico la agresión. Tampoco justifico la agresión al chaval de Madrid al que según El Español agredieron por llevar una bandera de España en el cuello de su polo, sin explicar que el chico era un neonazi que había participado en varios actos violentos. Pero lo que no voy a hacer es olvidar que lo que estos dos (y los que van detrás) defienden es el exterminio de otras personas, lo que hicieron los nazis durante el Tercer Reich. Ahora, si alguien se atreve, que venga a decirme que tienen una “ideología”. Si alguien se atreve, que venga a hablarme de “libertad de expresión”.

HazteOir sale a la calle con un autobús tránsfobo y los medios, en lugar de condenar esa transfobia, los sientan en un plató para que “se explique”. Como si tuviera algo que explicar. Una pareja de lesbianas es agredida salvajemente en Barcelona, y en El Periódico hablan de que “les recriminaron” porque se dieron un beso.

Así que no es de extrañar que cuando el fascismo se viste de gala para intentar vender la moto de que son “patriotas” que quieren “ayudar” al prójimo repartiendo comida (pero sólo entre españoles) haya algún irresponsable como Sánchez-Solís que les dé manga ancha. Sánchez-Solís, por cierto, es del Partido Popular. Como lo es el chaval de Nuevas Generaciones que aparece entre la lista de seguidores de Twitter del colectivo neonazi Lo Nuestro, que el pasado sábado agredieron con palos a los manifestantes del Orgullo LGTB en Murcia.

Por si lo de hacer oídos sordos a los avisos de todos los grupos políticos (menos el PP) de la región y permitir que los neonazis se concentraran justo durante el Orgullo LGTB, la Policía de Murcia se dedicó a acosar al Orgullo con una vigilancia extrema que debía estar centrada en los violentos. Pero en lugar de vigilar y controlar a los neonazis los agentes se dedicaron a identificar a los manifestantes LGTB y aliados y al que no llevaba carnet de identidad encima le plantaban una multa amparados por la Ley Mordaza del mismo ministro que declaró a Hazte Oir una organización de Utilidad Pública.

Y mientras tanto, los neonazis iban con sus palos yendo y viniendo y persiguiendo a las personas LGTB para seguir dándoles hostias. ESCOLTADOS -que no vigilados- por la policía.

No sé qué motivación podía tener Sánchez-Solís para permitir la concentración neonazi. No sé por qué el Ayuntamiento de Murcia permitió esa concentración cuando hace unas semanas aprobó una ordenanza para prohibir las manifestaciones racistas, xenófobas u homófobas en la ciudad. Pero sí sé una cosa: el Partido Popular es el único partido que parece hacer oídos sordos a lo que está ocurriendo. Y dado que el delegado del gobierno de Murcia es del Partido Popular, el PP es también el partido político responsable de las agresiones durante el Orgullo LGTB en Murcia.

Es por eso que me pregunto: ¿Dónde están los del #YoSoyGayYDelPP? ¿Dónde está Javier Maroto? ¿Dónde están todos los que dicen que el Partido Popular es un partido moderno, que ha “hecho suya” la ley del matrimonio igualitario y que lucha por la igualdad de todos los ciudadanos?

Porque por más que muchos se empeñen en vender humo y tratar de convencernos de lo contrario, el Partido Popular se fundó sobre los cimientos del fascismo español y nadie ha movido un dedo por eliminar esa fundación (ni siquiera por disimularla). Así que ahora, cuando aparecen nuevas generaciones que se ven atraídas por el discurso social y económico del partido, tienen que lidiar con ese fascismo del pasado no tan pasado y tragar con el hecho de que ha sido su partido el único y último responsable de lo ocurrido en Murcia.

Si Javier Maroto o los del #YoSoyGayYdelPP o cualquiera del partido tuviera un mínimo de decencia, estarían pidiendo en tromba la dimisión del Delegado del Gobierno. O, si ven que eso no va a ocurrir, estarían huyendo en masa de un partido que ha demostrado ser garante de los derechos de los que nos agreden, nos humillan y nos insultan. Las agresiones de Murcia son sólo la punta del iceberg de la LGTBfobia institucionalizada en el Partido Popular, que inyecta dinero público en forma de publicidad en los mismos medios que nos denigran y nos insultan; que declara de utilidad pública a la asociación que pasea autobuses tránsfobos por España y se vanagloria de agredir a los menores trans; que rechaza una y otra vez las medidas contra la discriminación LGTB pero que cuando las aprueba lo hace basándose en el trabajo de otras fuerzas políticas y colgándose la medallita (o el correspondiente premio del COGAM).

Cada uno es libre de votar a quien le dé la gana, pero la próxima vez que vayáis (vosotros, los del #YoSoyGayYDelPP) a las urnas recordad que no sólo estáis votando al partido que os ha prometido un trabajo o una mejoría económica (algo que, con los datos en la mano, si os seguís creyendo ya es problema vuestro). Estáis votando también al partido que ha de garantizar vuestra seguridad y el respeto a vuestra dignidad.

Puede que a ti, desde tu privilegio, te parezca que lo del Orgullo de Murcia te pilla muy lejos; pero si llegas a estar ahí, votes a quien votes, ames a quien ames, seas quien seas, los neonazis que puso ahí tu Delegado del Gobierno te habrían soltado una hostia igual.

No olvides eso. Porque recordar eso cuando decidas el país que quieres sí es un Orgullo que te representa.