Si lo que Jeffrey Wenninger cuenta es cierto (y no tenemos motivos para creer que no lo sea, claro que tampoco tenemos motivos para creer que lo sea) parece que Elton John ha visto demasiadas veces las aventuras de Rachel Marron y Frank Farmer. Aunque el «marron» parece que ahora lo tiene él. (Inserte aquí el efecto de redoble y platillos por el chiste malo).
Wenninger fue, durante 12 años, guardaespaldas de Elton John. Y según denuncian sus abogados durante todo ese tiempo el cantante de Your Song acosó sexualmente en varias ocasiones a su protector, aunque fue a partir de 2010 cuando la cosa, como diría La Pelopony, se calentó.

En la demanda que Wenninger ha presentado contra el músico y a la que ha tenido acceso el portal TMZ (cómo no), hubo una ocasión en que Elton John metió la mano en los pantalones de Jeffrey y trató de tocar sus genitales y meter unos deditos entre sus nalgas. Además Wenninger asegura que el cantante le dijo: «Sácate el rabo, que salude a su tío Elton.«
En otra ocasión el escolta asegura que Elton John le retorció los pezones mientras le decía que era una «cosita preciosa» y que «tienes muchos genes gay en tu interior, pero aún no se han espabilado.«
Todos estas supuestas agresiones ocurrieron antes de 2014, que fue el año en que Wenninger dejó su trabajo como escolta del cantante, y siempre ocurrían cuando los dos estaban solos en un coche. Ahora Wenninger demanda al cantante en busca de una compensación económica por daños y perjuicios (no se sabe cuánto pide, pero imaginamos que será una burrada) porque, según la demanda, «fue colocado en una situación de temor por su bienestar físico«. También aseguran los abogados que Wenninger «ha sufrido y sigue sufriendo extremo dolor y angustia mental y física«.
No voy a ser yo el que diga si es verdad o no porque el único testigo parece que fue el coche y no creo que fuera un Transformer, pero aunque me imagino muy fácilmente una situación en la que a Elton se le pudieran haber ido las manos, me cuesta creer que fuera capaz de provocar «temor» por el bienestar físico a una persona que en teoría es un armario empotrado contratado para proteger el bienestar físico de alguien.
Lo que no implica que no pueda ser verdad. Ay chica, un lío. ¡Que hable el Transformer!
Fuente | Attitude













