Malik
Malik fue detenido en marzo tras enviar un mensaje a un amigo gay y pasó 10 días en una cárcel secreta. «Vivíamos en barracones, había unos 15 gays y 20 drogadictos. Pero cuando llegamos nosotros el número de drogadictos subió mucho. Les permitían torturarnos.»
Durante cada día de su estancia en la prisión, Malik y los otros prisioneros gays fueron golpeados y torturados. Les ponían nombres de mujer y les hacían bailar para mofarse de ellos, y luego les llevaban individualmente a otro edificio para torturarlos. Patadas, palizas con palos y tortura por electroshock con pinzas enganchadas a sus dedos.
A Malik le exigieron que entregara la lista de contactos de su teléfono pero antes de ser detenido tuvo tiempo de borrarla y no pudo dar ningún nombre: «Nos amenazaban constantemente con matarnos. Sabía que podía no salir de allí con vida, pero prefería morir que arruinarle la vida a otra persona.»
Los prisioneros gays dormían en el suelo y sin mantas, a diferencia de los drogadictos que dormían en camas: «Tenían calor y abrían las ventanas, pero a nosotros nos habían quitado hasta las chaquetas. No teníamos nada para taparnos.» Sólo se les permitía usar el baño tres veces al día: por la mañana, por la tarde y por la noche.
A Malik le ofrecieron comprar su libertad por 1 millón de rublos (unos 18.000€) pero no tenía ese dinero. Cree que la intención principal de sus captores no era extorsionarle. «Estaban discutiendo entre ellos cómo luchar contra gente como nosotros, y nos dijeron que nunca volviéramos a hacer algo así. Era una acción preventiva para frenar la homosexualidad.» Diez días después los prisioneros gays fueron puestos en línea y humillados delante de sus familiares antes de ser liberados.
Al llegar a casa Malik se escondió en su habitación y al poco rato apareció su padre con una barra de acero. Malik se quitó la camiseta, le mostró su cuerpo amoratado y le preguntó: «¿Qué queda por golpear?«. El padre se fue y no volvió a dirigirle la palabra. Cuando las heridas de Malik mejoraron consiguió huir de Grozny y no ha vuelto a saber nada de los otros prisioneros. Explica que todos han borrado sus cuentas en VKontakte (el Facebook ruso). Allí fue dónde vio que a los parientes de uno de los detenidos les estaban dando el pésame, lo que le hace pensar que fue asesinado por su propia familia.









