3. Que tu anfitrión no esté solo en casa.
A ver. Damos por sentado que si alguien te ha dado su dirección es porque «tiene sitio», pero ¿nunca te ha pasado que cuando llegas te encuentras con la familia o los compañeros de piso en casa? Y mira, eso es una trastada. Porque lo de «pasa por el pasillo ahora para que no te vean» es como muy adolescente… o de peli de miedo. O de las dos cosas a la vez. Por favor, para la próxima que avise que igual es mejor idea acabar en una sauna un hotelito…





















