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9.-PROFESOR DE UN INSTITUTO CATÓLICO

Si decides alejarte de la política y hacernos caso (que nosotros sabemos de esto) tu futuro laboral está claro. Como ni los Fab Five te van a sacar de esa espiral de pana y destrucción en la que estás sumergido, es hora de que aceptemos que cada uno se viste para su trabajo soñado. Y por eso yo me visto de sofá y tú te vistes de profesor de instituto católico.

«Que levante la mano el que sepa quién es el sujeto en la frase ‘Defiendo sin complejos los derechos humanos y del colectivo LGTB+’ Porque yo SEGURO QUE NO«

Se nos ocurre, por ejemplo, el Juan Pablo II de Alcorcón. Que es un centro con el que el PP se lleva bastante bien. Con el de ahora, al menos. Porque Cifuentes prefería hacer como que no existía pero el actual número 2 a la Comunidad de Madrid, David Pérez, lo ha defendido a capa y espada desde la alcaldía de Alcorcón. Alcaldía en la que cualquier día para entrar habrá que bendecir el fruto.

«Bajo mi mirada«

Como profesor de un instituto católico, Javier, tu principal tarea será evitar que los chicos se hagan pajas y que las chicas descubran que tienen el mismo derecho a hacerse pajas que los chicos. Aunque parezca mentira, te pones colorada cuando me miras con eso ya tienes un heteropatriarcao bien armao.

Tranquilo porque para ello solo tienes que seguir la guía espiritual de la Iglesia católica y entre lecciones (da igual lo que enseñes, ningún alumno se acordará dentro de 15 años) y bonitos momentos que te harán sentir que eres especial para esos chavales y chavalas que están deseando perderte de vista, tendrás que ir soltando perlas como que las chicas tienen que estar en casa, preguntarle a los chicos si les gustan los coches, hacerles sentirse culpable por cualquier cosa que hagan y enviar panfletos a sus padres asegurando que una ley LGTB+ que nos proteja frente a la LGTBfobia es igual de peligrosa que un terrorista islámico decapitando curas en una Iglesia francesa.

De nuevo, tranquilo. La Iglesia te protegerá y el centro pagará una multa de nada. Es posible, eso sí, que a cambio te pidan que ocultes tu homosexualidad, o que visites el Obispado de Alcalá a ver si con un par de trípticos y un Avemaría se te cura la homosexualidad y te divorcias de tu marido y te casas con una señora y tienes 15 hijos.

¿Suena terrible, verdad?

Pues mientras tú estabas casándote y organizando campañas, tu partido (y el de Marlaska, EJEM) permitían eso al no prohibir las «terapias de conversión» y al hacer la vista gorda en la relación entre el Estado y la Iglesia. Así que teniendo en cuenta que salvo para llenar titulares y arrastrar voto no parece que a algunos políticos gais les preocupe demasiado olvidarse de que son gais cuando tocan el poder, suponemos que no te importará sacrificarte por el bien de la Iglesia Católica Apostólica y Romana.

La 1ª Temporada de RuPaul’s Drag Race es más difícil de ver que la dignidad de más de uno.

10.- CREA TU IMPERIO MEDIÁTICO LGTB+

Esto lo hemos dejado para el final porque es lo más evidente y en lo que mejor podemos ayudarte. No porque nosotros lo hayamos hecho, sino porque tu falta de escrúpulos, tu hipocresía, tu falta de implicación con el colectivo y tu oportunismo son una clara prueba de que tú sí puedes llegar a donde nosotros no llegaremos nunca.

Para crear tu imperio mediático LGTB+ tienes dos caminos. Puedes hacer como dos que yo me sé y juntarte con otros y trabajar mucho y luego robarles el proyecto y hacer como que aquí no ha pasado nada (esto es poco gratificante, pero da para un Instagram maravilloso lleno de famosas) o puedes seguir el camino más largo, arduo… e igual de indigno.

Cuidado, que viene:

Olvídate de lo de copiar otras webs que eso solo sirve para la Táctica Toñi Prieto. Aquí tienes que inventarte tú una web y redactar tus noticias. En cuanto consigas unas 1.000 visitas al día vas a Twitter y dices que estás emocionado porque has batido récord (enseña los bloques pero no los números). Nadie va a comprobarlo, pero como en tu BIO tienes puesto que eres súper defensor de muchas cosas, la gente te aplaude porque viva los que defienden cosas. Al poco tiempo te abres un LinkedIN y cada dos o tres meses pones un trabajo nuevo. De nuevo, nadie lo va a comprobar y si todo sale bien siempre puedes volver y borrarlo y rezar para que HazteQueer no haya hecho una captura.

Tú sigues escribiendo en casa en calzoncillos pero ahora eres Defensor de la Galaxia, CEO de tu web, Miembro de la Junta Directiva del CDLC (Cuarto de la Colada), eres Presidente de la Asociación de CEOS de WEBS GAY LGTB+ (porque eres el único socio, claro). Y también de la Comisión Internacional de Periodistas CEOS. Consigue que te inviten a un programa de radio local y pon que eres tertuliano radiofónico; y si emites en streaming por Youtube, dúchate antes y di que presentas un late-night. Cuando ya tengas el LinkedIN montado di que te han dado unos cuantos premios, habla de ti como si fueras Aída Nízar, envía notas de prensa redactadas por ti mismo sobre ti mismo, tatúate la palabra «LIBERTAD» en la frente y espérate a verlas venir.

Si todo eso no funciona tira por lo fácil: victimízate. No sufras, que a los de derechas esto sí os funciona. Tú dices que te han agredido/insultado/perseguido/demonizado un grupo de homófobos/radicales/antisistema/podemitas/lazis y ya está. En cuanto los políticos como tú huelen a un gay de derechas que dice que está siendo acosado, se lanzan a hacerle RTs para defenderle. Luego en el Congreso no aprueban ni una ley que realmente te defienda, pero ¿en Twitter? ¡En Twitter te salvan la vida!

Lo malo es que el imperio se te puede ir de las manos y acabar convertido en el Eduardo Inda del colectivo LGTB+: un mindundi ridículo al que solo se toman en serio los que jamás nos han tomado en serio porque les sirve para perpetuar el sistema contra el que como homosexual deberías luchar y seguir jodiendo a los mismos de siempre.

Si no lo has entendido no te alienes, lee más.

Si un gay cualquiera puede hacer eso y acabar en las listas de un partido de derechas, tú que ya estás en el Partido (porque aún estás en él ¿no?) puedes llegar a ser la nueva Cospedal. Así se cerraría el círculo, Javier, y toda tu vida tendría sentido en un nuevo plano existencial en el que esperamos no volver a coincidir jamás.

¿Qué? ¿Que ésta es tu opción favorita? Pues llama a Génova y pregunta por David, él te lo explica.

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