Amigas, el otro día estaba de tiendas y me metí sin darme cuenta en una Apple Store (sin ser yo nada de eso, que uso un Samsung de pantalla extra grande), y aquello que me encuentro con Tom Ford. Sí, el diseñador. Y nada, después de espantarle a la prensa que había por allí, nos pusimos un poco al día y le pregunto por los churris y esas cosas. Tom va y me dice que se ha casado, enseñándome un pedrusco que ríete tú de la Tous. Y yo que me quedo patidifuso por la noticia y le pregunto «¿Pero con quién Tom; quién es el afortunado?«. Y Tom me cuenta que con su novio desde hace 27 años, Richard Buckley. ¿What?
Y es que Tom Ford, de 52 años, lleva 27 años con Richard Buckley, periodista de moda y ex editor de la revista Vogue Hommes International (esa que usamos para aguantar la mesa coja de la becaria choni). Y yo pensando que el señor que le acompañaba siempre era su mayordomo o algo así, y resulta que es el que se lo folla cada noche amante del guapérrimo diseñador.
Ante tal tragedia marital no pude más que despedirme de Tom y abandonar la tienda antes de que alguien me vendiera un iPhone 5S oro. Y Tom allí, tan feliz, hablándole a los periodistas de sus cosillas.

Resulta que Tom Ford y Richard Buckley se conocieron en un desfile de moda en 1986 (yo aún me chupaba el dedo), cuando el diseñador tenía 25 años y el periodista 38. Tom explica que ese día se puso muy nervioso cuando descubrió a un «hombre de pelo plateado que le estaba mirando con penetrantes ojos azules«. A ver, que si se nos pone un madurito potente a follarnos con la mirada desde lejos, pues claro, cualquiera moja las bragas. Te entendemos perfectamente Tom. Y que desde ese momento se convierta en el polvo hombre de tu vida, pues mira también.
Ay amigas, qué bonito es el amor (y el empotre) a primera vista.









