• La ciudad de Tokio aprueba una ordenanza contra la LGTBfobia para cumplir así con los requisitos del contrato firmado con el Comité Olímpico Internacional de cara a los JJ.OO. de 2020.

  • Los que se oponían a la normativa aseguraban que coarta su libertad de expresión. (Qué argumento más novedoso).

  • Desde la introducción de la cláusula contra la LGTBfobia tras los JJ.OO. de Sochi, Japón ha ido dando pequeños pasos para asegurar la igualdad de derechos del colectivo.


Puede que pienses que unos Juegos Olímpicos no sirven para mucho más que entretener a la gente viendo a otra gente ganar medallas (y para que los atletas se hinchen a follar). Si eres de esos, échale un ojo a todo lo que los JJ.OO. de Tokio 2020 están consiguiendo en el país asiático.

Tras las muchas polémicas surgidas tras los JJ.OO. de invierno de Sochi, el Comité Olímpico Internacional tuvo que ponerse manos a la obra y añadir una cláusula contra la LGTBfobia en los contratos de las sedes olímpicas. Es que quedó un poco feo celebrar un evento que pone en alza los valores humanos en un país como Rusia.

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Esa cláusula entró en vigor y los próximos en tener que cumplirla son los japoneses, que en menos de dos años montan unos juegos de verano. Y los japoneses, que son muy suyos para esas cosas, comenzaron a mover ficha. Desde leyes que prohíben a los hoteles discriminar a las parejas homosexuales hasta ciudades que han decidido reconocer legalmente a esas parejas; pasando por la apertura de la televisión pública a temáticas LGTB+, ayudas a las personas trans o coquetear con los derechos LGTB+ en plena campaña electoral. El mundo empresarial se ha adelantado, con grandes corporaciones aplicando políticas antidiscrimiantorias o mostrando abiertamente su apoyo al colectivo en forma de ayudas.

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La última muestra del compromiso de Tokio con los valores olímpicos ha sido la aprobación de una ordenanza municipal con la que pretenden frenar en seco el discurso de odio y la retórica LGTBfóbica antes de que lleguen los turistas y los atletas. El pasado viernes la Asamblea Metropolitana de Tokio aprobó la ordenanza en medio de una nube de críticas por los conflictos que pueden surgir de ella. Un debate que ya nos conocemos y que suelen encabezar siempre los hombres blancos cis-hetero: “¡LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN! ¡LA CORRECIÓN POLÍTICA!

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La ordenanza de Tokio regulará el uso del espacio público para evitar que sea utilizado por grupos que difunden discurso de odio. También se modifican varias normas para mejorar el acceso de parejas homosexuales a diferentes servicios, como por ejemplo poder visitar a su pareja en el hospital o alquilar un apartamento como una unidad familiar.

La parte más polémica de la ordenanza es la que estipula que se pueden hacer públicos los nombres de grupos e individuos que promueven el discurso de odio si el gobernador cree que sus actividades van contra los derechos humanos. ¿Ves? Es muy fácil: el límite del humor y la libertad de expresión está en el respeto a los derechos humanos de los demás. Si esos grupos no cesan, las autoridades pueden exigirles que retiren contenido de sus páginas webs o redes sociales.

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Por si todo eso fuera poco, la ordenanza también creará programas para visibilizar al colectivo y mejorar la comprensión del mismo por parte del resto de ciudadanos; así como la creación de varios centros de información a los que las personas LGTB podrán dirigirse para buscar información o ayuda.

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Baños mixtos: ¿el final de un prejuicio?

La ordenanza se aprobó con el apoyo del Tomin First no Kai (Los Tokiotas Primero), el Partido Democrático Constitucional y el Partido Comunista Japonés. En contra estaban el Partido Democrático Liberal. Para Hirotaka Motohashi, del Tomin First, esta ordenanza y el respeto a los derechos de las minorías sexuales serán el verdadero legado de los JJ.OO. de 2020 para Japón; aunque recordó que el gobierno del país prometió aprobar regulaciones como ésta a nivel estatal… y aún estamos esperando.

Fuente | Japan Times

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