• La Seguridad Social japonesa crea un programa de ayuda a personas trans para que les sea más fácil financiar las operaciones de afirmación de género.

  • Las trabas burocráticas para ser reconocido como persona trans en el país son enormes, incluyendo la obligación de ser esterilizado.


Ser una persona trans en un país como Japón no es fácil en absoluto, pero parece que muy poco a poco las cosas van cambiando. OJO: muy poco a poco. MUY. POCO. A. POCO.

Desde hace un tiempo las personas trans japonesas pueden cambiar sin problema sus nombres en las tarjetas de identificación de sus seguros médicos. Ahora se ha sabido que, desde hace un par de meses, algunas de esas personas también son elegibles para un programa de financiación que les ayuda a afrontar los costes de las cirugías de afirmación de género; para los y las que las deseen y siempre y cuando cumplan dos requisitos: no estar en tratamiento hormonal y no tener ninguna condición médica preexistente.

Aunque la medida ha sido aplaudida por los activistas y grupos a favor de los derechos humanos, lo cierto es que es una medida poco útil porque conseguir que se te reconozca como persona trans es extremadamente complicado. “Los requisitos legales para que las personas trans en Japón consigan un diagnóstico de desorden de identidad de género involucran un montón de pruebas innecesarias, arbitrarias y muy pesadas“, explican desde la Human Rights Watch, “La evaluación psiquiátrica obligatoria y la obligación legal de que los solicitantes no estén casados, no tengan hijos menores de 20 años y, además, sean esterilizados son elementos inherentemente discriminatorios“.

Para Takamasa Nakayama, un hombre trans que vive en Tokyo, la medida “puede ser útil” para algunas personas trans que ven cómo sus condiciones de salud empeoran al negarse a visitar un hospital “para evitar la molestia que supone“. Según Takamasa, hasta que no consiguió cambiar su nombre en la tarjeta sanitaria del seguro el personal sanitario siempre le trató con desconfianza y sospecha porque aún aparecía identificado como mujer.

A pesar de todo, hay otro hecho que hace que la transición en Japón sea un proceso complicadísimo: la jubilación. Los hombres japoneses comienzan a cobrar sus pensiones más tarde que las mujeres, por lo que los hombres trans están en desventaja si deciden transicionar antes de llegar a la edad de jubilación. Como explica Koji Nakajima, agente de seguros, “si cumples los 60 y lo haces después de que se haya decidido la cuantía de tu pensión, un cambio de sexo no debería verse influenciado de ninguna forma; pero la gente ha de tener en cuenta los cambios en las condiciones, incluso aunque hayan pagado a su seguro las mismas cuotas durante todo ese tiempo“.

Fuente | Gay Star News

Deja tu comentario