Cantaba Paranoika Propecia en su célebre Anoche me hinché aquello de «¡qué de vueltas da la vida!«. Y mira, tenía toda la razón del mundo.
Hace unos días, durante las fiestas de Labastida (Álava), la alcaldesa Laura Pérez (del PNV) decidió suspender un show de travestis que se estaba interpretando de madrugada en la Plaza de la Paz porque le pareció «inapropiado«.
Según parece los transformistas del Twister Show presentaron un show que, como buen espectáculo de travestis de madrugada, iba sobrado de humor canalla un poco subidito de tono, dirigido a los adultos (recuerda: madrugada, no debería haber muchos niños por ahí).
El caso es que en mitad de la representación (llevaban 45 minutos de show) la alcaldesa dice que vio cómo había gente que se levantaba y se iba, otros se quejaban por el contenido del show y un concejal de EH-Bildu le llamó por teléfono para decirle que en otro lado de la plaza también había gente quejándose. La alcaldesa no se lo pensó dos veces, se fue al backstage y le dijo a los artistas que tenían que terminar porque «no puedo permitir que nadie que está en la plaza se sienta ofendido en fiestas«.
Los transformistas terminaron el espectáculo deprisa y corriendo, entre bromas, diciendo que se tenían que largar porque les habían contratado para hacer un show en el Teatro Arriaga de Bilbao.
Lo más curioso del caso no es que Antonio Maestre no esté en Twitter reclamando la libertad artística y de expresión, sino que haya sido el PP del pueblo el que haya salido a decir que la decisión fue «poco acertada», no sólo porque el espectáculo ya estaba programado, contratado y a medias… sino porque no era tan hiriente como para tener que suspenderlo.
Sí, has leído bien. El PP.
Por si esto fuera poco, desde el Partido Popular de Labastida recuerdan que en julio se aprobó por unanimidad una moción presentada por… ¡EH-Bildu! para apoyar la libertad sexual, contra la homofobia y por el respeto a todas las orientaciones sexuales. Por lo que les parece incoherente que luego les moleste que haya travestis en un escenario haciendo un show de travestis a los que han contratado ellos mismos.
¿Tan de pueblo son los del PNV y los de Bildu que no sabían qué es un show de travestis? Dice la alcaldesa que no, que ella es una chica muy moderna: «Yo sabía lo que había contratado para las fiestas, pero lo que no puedo permitir es que el espectáculo siga adelante como si nada si mis vecinos se sienten molestos con lo que están viendo. No es que fuera un clamo en contra, pero sí había muchas voces en contra.»
Yo que tengo el culo pelado de ver a travestis actuando puedo entender que en determinados espacios ese tipo de show no sea apropiado. De hecho cuando el otro día os hablábamos de la polémica por el Puto de Molotov en las fiestas de Lavapiés dije justamente eso: que poner a una travesti a las cinco de la tarde en el escenario de una verbena puede ser inadecuado. Pero en este caso estamos hablando de un show que se estaba llevando a cabo de madrugada, y aunque en ningún sitio se especifica si había muchos niños presentes o no, lo que parece es que los que se quejaron, que no debían ser tantos porque «no había un clamor popular», simplemente se sentían ofendidos por el contenido del show.
No voy a decirlo, tranquilo. Pero ya sabes por dónde voy.
Como te decía antes, lo más curioso de todo esto es que Antonio Maestre y los adalides de la libertad de expresión y la libertad artística, no están ahora en Twitter diciendo que les parece fatal que se prohíba terminar un espectáculo; no están defendiendo a los transformistas, no están hablando de censura ni cabreándose como monos como sí hicieron cuando el concejal de Ahora Madrid pidió a los que ponían la música en las fiestas de Lavapiés que tuvieran más sensibilidad a la hora de elegir los temas que suenan en unas fiestas dedicadas a la lucha contra la homofobia y el machismo.
Pero es que a lo mejor no se han enterado, labast.
Fuente | El Diario, Gasteiz Hoy













