Todos sabíamos ya que Shia LaBeouf lleva un tiempo más p’allá que p’acá. Lo que no sabíamos es que además de estar como una cabra, era idiota. Y lo ha confirmado en una entrevista para la revista Dazed.
A principios de año LaBeouf se metió en una galería de Los Ángeles a hacer una performance artística a lo Marina Abramovich Abramopug. Él estaba ahí sentado y la gente iba pasando por la sala para compartir un momento de intimidad silenciosa con el actor.
Marina Abramopug, en plena performance
¿Y qué le paso a Shia mientras estaba ahí sentado sin decir nada? Pues que le «»»»»violaron«»»»». Y lo ponemos entre un montón de comillas porque la historia de lo que pasó tiene menos sentido que una carroza del PP en el Orgullo de Madrid.
Por lo visto una mujer acudió a la exposición acompañada de su novio y entró a la sala dejando al novio fuera. Se sentó delante de LaBeouf y empezó a acariciarle las piernas hasta que le quitó los pantalones y, según el actor, «empezó a violarme«.
El drama se desata cuando la mujer sale de la habitación y los que están haciendo cola ven que va despeinada y con el pintalabios como si fuera una travesti de after (vamos, que le hizo una mamada). La gente que esperaba a entrar en la exposición comenzó a comentar las pintas de la tía fresca, con la mala suerte de que en la cola estaba la novia de Shia, que iba a verle porque era EL DÍA DE SAN VALENTÍN.
Sí hija sí, no podían pasar más cosas. Bueno sí, cuando la novia entró en la exposición se sentó delante del actor y le pidió explicaciones pero como él no podía hablar porque estaba CREANDO ARTE se tuvieron que quedar mirándose tensamente en silencio viviendo EL DRAMA. «Fue doloroso» declara él.
Querido Shia:
No nos vengas con gilipolleces. Ni violación ni hostias, si esa chica te comió el pito fue porque le dejaste. Y no me vengas con el rollo de que eres artista y estabas incomunicado y bla, bla, bla, porque el tema de las violaciones es lo suficientemente serio como para no poner una excusa tan cutre. Si no querías que te la comiera, pues haberte levantado. Y si crees que tu «arte» es lo suficientemente importante como para joderte y aguantarte, entonces no te han violado. ¡Te has dejado!
Y lo peor es que tu novia va y se lo traga. El cuento, nos referimos. La que parece que se lo tragó fue la otra. ¡Venga va!













