Lo de Indiana no hay quien lo entienda. En marzo de este año te contábamos que Mike Pence había aprobado una ley muy homófoba que permitía a las empresas negarse a atender a gays y lesbianas escudándose en la libertad religiosa. Esa ley provocó un montón de reacciones. Hasta la mismísima Hillary Clinton declaró sentirse triste por dicha ley. Y si Hillary está triste, nosotros estamos tristes.

Como parece que los republicanos tampoco quieren que Hilary esté triste, ayer se presentó en el senado del estado (gobernado por la derecha) una nueva legislación que proporciona protección contra la discriminación al colectivo LGTB. ¿Alegría?
Pues no.
Porque resulta que la ley es tan absurda que a pesar de que se supone que lucha contra la discriminación incluye tres cláusulas según las cuales se puede discriminar a las personas LGTB.
Las tres cláusulas son las siguientes:
- Los colegios, empleadores y otros pueden determinar sus propias políticas de uso de los baños para las personas transgénero.
- Los negocios con menos de cuatro empleados pueden rechazar ofrecer servicios para bodas de parejas del mismo sexo.
- Las agencias de adopción con afiliaciones religiosas pueden rechazar a posibles padres del mismo sexo.
Es decir: que la ley es una puta mierda que no sirve para nada.
David Long, el presidente del senado de Indiana, ha dicho que esta ley es un intento de «equilibrar los derechos civiles con la libertad religiosa«. Y yo, que no soy presidente del senado ni republicano ni nada de nada te digo: ¿pero qué me estás contando?
Lo explican mejor los chicos y chicas de la asociación Lambda Legal, que han escrito una carta abierta al gobernador Mike Pence diciéndole que «medias medidas, como enmendar la ley de discriminación en el empleo de Indiana pero no prohibir leyes similares que permiten a proveedores de servicios como hoteles o restaurantes discriminar, o omitir cualquier tipo de protección a las personas transgénero, son completamente inaceptables.«
Lo que más cabrea a Lambda es el hecho de que esta ley, «un lobo con piel de cordero» como la describe Jennifer Pizer de Lambda, ofrece una protección al colectivo LGTB diferente a la que tienen otros grupos: «La ley es un manual de instrucciones para discriminar a las personas LGTB. Apunta la forma de garantizar el derecho de algunos servicios médicos y sociales, o de otras instituciones, a discriminar a las parejas del mismo sexo casadas. Y lo hace utilizando dinero del contribuyente.«
Mientras tanto las encuestas parecen reprobar lo que el gobierno republicano de Indiana está haciendo en materia de leyes anti-discriminación (y más con estas mierdas de leyes que explican a los que quieren discriminar cómo hacerlo para no quebrantarlas), porque un 55% de los votantes han dicho que apoyan una ley que proteja a los colectivos en riesgo y el 47% ha dicho que apoyarían a un candidato que ampliara esas protecciones.
En el Tea Party, eso sí, siguen sin estar contentos. Porque ellos nunca están contentos. Monica Boyer, una loca que hace algo en esa organización que ni nos interesa ni nos interesará nunca, se ha quejado en nombre de todos los buenos cristianos porque dice que esta ley fuerza a los empleados a «elegir entre el gobierno o Dios«.
Le explicaríamos de muy buena gana a Monica la diferencia entre el gobierno y su Dios y por qué yo no tengo por qué aguantar que me meta a su Dios en todas partes; pero aún se pone a llorar y creamos otra Kim Davis. Y mira, no hay necesidad.
Fuente | Towleroad














