A última hora de ayer saltaba la noticia en Twitter: Paco León interpretará a una mujer trans en la serie La Casa de las Flores que Netflix estrenará el 10 de agosto. La serie es una producción mexicana dirigida por Manolo Caro y León interpretará a José María, el marido de una de las protagonistas de la serie que, tras un viaje a España, vuelve “convertido” en María José.

Y sí, todo eso está mal.

Es algo muy sencillo de entender: que una persona cis interprete a una persona trans es ofensivo; del mismo modo que una persona blanca interpretando a una persona negra es ofensivo. Hace unas décadas era habitual el “black face”, blancos que se pintaban de negro para interpretar a negros. En España, por ejemplo, hoy en día se mira bastante mal a cualquier cabalgata de Reyes que lleve a un señor pintado de negro como Baltasar. Por supuesto a ningún director de casting se le ocurriría contratar a una persona blanca para interpretar a una persona negra o asiática. Pero seguimos viendo a hombres y mujeres cis interpretando a personajes trans y se les aplaude porque se considera “un reto”.

No deja de ser una forma del privilegiado (el blanco o el cis) de usurpar un espacio que pertenece al oprimido (el negro o la persona trans). Ambos colectivos lo han explicado mil y una vez, aunque hay muchos que no lo terminan de entender y otros que prefieren no escuchar. Todo se resume en una frase muy clara: “no somos un disfraz“.

Pero parece que ni Paco León ni Manolo Caro están muy por la labor de escuchar al colectivo que han decidido retratar en La Casa de las Flores y sus respuestas en Twitter (sobre todo la del director) a las protestas de quienes creen que el casting no es apropiado dejan muchísimo que desear y demuestran que, en realidad, no tienen mucha idea de lo que están haciendo:


Desde hace años el colectivo trans está luchando por ocupar su espacio. Y desde hace años el colectivo trans está luchando para conseguir, justamente, interpretar a los personajes que les representan. Paco León no es el primer actor cis en interpretar a una mujer trans y a los que han ido antes que él se les ha criticado igual. Matt Bomer acaba de estrenar una película vilipendiada por los colectivos trans por ese motivo. En la serie catalana Merlí el personaje de Quima lo interpretaba el actor Miquel Barceló. En Todo Sobre Mi Madre era Toni Cantó interpretaba a Lola y era Antonia San Juan la que interpretaba a La Agrado. Y por muy maravillosos que sean esos personajes, por mucho respeto con el que estén tratados y por muy bien escritas que estén las tramas, las buenas intenciones se van por el retrete cuando se decide que está bien que una persona cis ocupe el espacio de una mujer trans.

En Todo Sobre Mi Madre tanto La Agrado como Lola podrían haber sido interpretadas por mujeres trans, independientemente de su proceso de transición. Pero hay que tener en cuenta que Almodóvar hizo eso en 1999. Estamos en 2018 y el colectivo trans se ha visibilizado muchísimo en las últimas dos décadas. Seguir utilizando la “black face” es racismo, seguir invisibilizando a las personas trans es transfobia.

Paco León ha intentado justificar la decisión explicando que la serie reflejará la realidad trans incluyendo a otros personajes de mujeres trans, estos sí interpretados por actrices trans. Mientras Manolo Caro prefiere comparar a las personas trans con asesinos en serie, León insiste en que su personaje podría haberlo interpretado una mujer trans pero que como tiene “escenas de hombre” se habría tenido que “disfrazar”. Lo que quiere decir Paco es que, para él, habría estado mal pedirle a una actriz trans que interprete a un hombre. Sin embargo le parece correcto que un hombre cis se “disfrace” de mujer e interprete a una mujer trans. Y eso es un tremendo problema y una clara falta de preparación del personaje y de conocimiento de la realidad trans.

Pero eh, Paco lo hace con la mejor intención y por eso sube a Instagram una foto sentado en un inodoro y con una peluca puesta, porque está trabajando el personaje hasta “en sus momentos más íntimos“:

Si repasas las conversaciones que ambos están manteniendo en Twitter a raíz de esto comprobarás que o bien no tienen ni idea de cuál es la realidad trans o han decidido ignorarla para poder meter a un actor español famoso en una serie mexicana y así conseguir más visionados en Netflix. Es lo que la periodista trans Laura Kate Dale definía como “turismo trans“: actores cis que se visten de mujer, ruedan sus escenas, dicen que han querido retratar al colectivo, que ahora entienden muchas cosas que antes no… Cuando en realidad siguen sin entenderlo porque, básicamente, no son trans.

Entre los que defienden al actor hay quienes dicen que no pasa nada porque Paco León es bisexual (lo que demuestra que hay muchísima gente que aún no entiende la diferencia entre orientación sexual e identidad de género), quienes aseguran que es que una mujer trans no puede interpretar esas “escenas de hombre” porque podría resultarles ofensivo (sin embargo un hombre cis sí puede hacer de mujer trans).

Pero también hay quienes explican a la perfección cuál es el problema de todo esto:

El principal problema de que Paco León (o cualquier actor cis) interprete a una mujer trans es que sigue fomentando el estereotipo de que las mujeres trans primero eran hombres y luego decidieron cambiar de género vistiéndose de mujer. El mismo estereotipo chungo que se utiliza para negarle derechos al colectivo, como vemos recurrentemente en las polémicas sobre los lavabos públicos en EE.UU., con conservadores diciendo que es un peligro dejar que una mujer trans use el baño de mujeres porque son “hombres disfrazados de mujer” y ponen en riesgo a madres e hijas.

Evidentemente no hemos visto la serie, pero es que el contenido de la serie es indiferente a la hora de criticar esa elección de casting.

Las personas trans, tanto hombres trans como mujeres, son muy diversas. Hay algunas que transicionaron hace tiempo y otras que aún no lo han hecho. Hay mujeres trans con pene, hay hombres trans con tetas. A pesar de lo que dice Paco León, con un poco de trabajo se puede encontrar a actrices trans que no han transicionado o que, si lo han hecho, pueden interpretar perfectamente a una mujer trans antes de transicionar. Si Paco León puede tener “escenas de hombre” y “escenas de mujer”, una actriz trans también. En Transparent Marla estaba interpretada por Jeffrey Tambor y era una mujer trans que comenzaba su transición a una edad avanzada, lo que en cierta manera justificaba la elección de casting para mostrar lo difícil que resulta el proceso en ese momento vital… Pero seguro que hay actrices trans de esa edad que no pueden o no quieren someterse a cirugías de afirmación de género y podrían haber sido Mort (Maura antes de comenzar a presentarse como mujer). Y no son hombres, ni son más hombre que mujer, ni son más mujer que hombre. Son mujeres trans.

En el caso de La Casa de las Flores, Paco León podría haber interpretado a Jose María y una mujer trans a María José. O una mujer trans podría haber interpretado a ambos. O el personaje, directamente, podría no tener esas “escenas de hombre” (nota: las mujeres trans son mujeres antes y después de transicionar, lo único que cambia es su apariencia externa, así que nunca, jamás, bajo ningún concepto, una mujer trans tiene “escenas de hombre”) y presentarse ante el público y los personajes como una mujer trans. Y si esas “escenas de hombre” son necesarias, preguntadle a la actriz trans si quiere interpretarlas en lugar de asumir que puede resultarle ofensivo… porque al final lo ofensivo es lo otro.

Yo no dudo de las buenas intenciones de Paco León (viendo el tweet de Manolo Caro no tengo tan claras las suyas) a la hora de afrontar el personaje. No dudo que la serie se muestre respetuosa con la realidad trans. Pero el camino al infierno está lleno de buenas intenciones. Una de las peores cosas que tiene el privilegio es que a veces creemos estar haciendo lo correcto cuando ni siquiera hemos preguntado a los afectados si les estamos ayudando. Y no lo hacemos porque, en el fondo, sabemos que la respuesta puede ser negativa y no siempre nos apetece renunciar a ese privilegio.

Y eso tiene un nombre: transfobia.

Paco, si la intención de la serie y la tuya es dar visibilidad al colectivo trans… HAZLO. Dale visibilidad y deja que sean las personas trans las que se interpreten a si mismas. O de lo contrario estás haciendo el ridículo como hizo Dani Rovira al subirse a unos tacones a hablar de feminismo en lugar de ceder su minuto de gloria a una mujer para que lo hiciera.

Y, por supuesto, deja ya de victimizarte. Porque lo de que aceptes un papel de una mujer trans puede achacarse a tu buena intención o tu falta de conocimiento sobre el tema. Es un error, no pasa nada. Pero es profundamente ofensivo que insistas en que hace falta ver la serie para entenderlo cuando tú ni siquiera has hecho el esfuerzo de preguntarle al colectivo trans qué les parece que les interpretes (y es evidente que no lo has hecho, porque todo lo que se te está criticando ahora te habría ayudado a entender por qué era una mala decisión).

Con lo fácil que es callarse y escuchar, Paco.

P.D.: Por cierto, a pesar del error de casting que supuso el personaje de Quima en Merlí, en su trama se añadió de forma magistral el gran problema de la representación y los esteroeotipos cuando a los alumnos se les ocurre mostrar su apoyo a la profesora vistiéndose del género contrario para jugar un partido de fútbol. Lo que en principio parece un error catastrófico de los guionistas acaba convertido en una demostración maravillosa tanto del papel del aliado como de lo que Paco León parece no querer entender: ser trans no es un disfraz.

Deja tu comentario