• Con el referéndum postal sobre el matrimonio igualitario a punto de celebrarse, el colectivo LGBT encuentra aliados donde menos los esperaban: entre las congregaciones religiosas.
  • A pesar de que la Iglesia Católica se mostró contraria, varios grupos católicos y de otras religiones cristianas, judías y musulmanas se unen para pedir que se vote SÍ a la igualdad.

Ya sabes, porque te lees todo lo que publicamos ¿verdad?, que ahora mismo en Australia están tirándose de los pelos por el tema del matrimonio igualitario. Después de un referéndum fallido y muchas presiones de la extrema derecha, el gobierno (de derechas) ha decidido sacarse de la manga un voto postal por correo para que los australianos digan si quieren legalizar el matrimonio igualitario o no. Algo totalmente innecesario porque todas las encuestas dicen que la mayoría está a favor (y que quieren que se apruebe en el parlamento de una vez), pero es la única manera que tiene la derecha de jugar con los derechos de una minoría y justificar lo injustificable (la otra opción es hacer su trabajo y aprobarlo en el parlamento, pero entonces al primer ministro Turnbull se le van los conservadores y pierde el poder).

Malcolm Turnbull es un señor que aún no ha entendido que los derechos de una minoría no los puede votar una mayoría

Hace unos días te explicábamos algunos de los ejemplos de la guerra sucia desatada por los homófobos que están utilizando toda su ignorancia, odio y mala hostia en una campaña absolutamente lamentable que, al no regirse por las normas electorales, supone carta blanca a los argumentos más inverosímilies y ofensivos. Entre todos los grupos que están pidiendo el NO en esa votación postal está, cómo no, la Iglesia Católica; que además de decir lo de que el matrimonio es sólo entre un hombre y una mujer ha amenazado a todos sus empleados (en colegios, diócesis, etc…) con ser despedidos si votan a favor o promueven el voto a favor.

Pero no todos los cristianos están por la labor de seguir discriminando al colectivo LGTB; porque aunque el matrimonio es algo que afectará a los homosexuales, los derechos de toda la comunidad están en juego. Es el momento de demostrar la fuerza de todo el colectivo y sus aliados.

Dos de las escuelas católicas más prestigiosas del país, la Xavier College y la Saint Ignatius College, han enviado una carta conjunta a los padres de sus alumnos pidiéndoles que voten y lo hagan consultando a sus conciencias cuando lo hagan. En la carta ni el padre Chris Middleton de la Xavier College ni el padre Ross Jones de la Saint Ignatius piden que se vote a favor, pero recuerdan que el Papa ha hablado sobre este tema y predica el amor y el no juzgar a los demás. (Algo que, por desgracia, el propio Papa ha contradicho hace unos días con una entrevista en la que dice que lo de los homosexuales debería llamarse “unión civil” y no “matrimonio”.)

Pero dejando a un lado que el Papa no sabe ni lo que dice, en la carta el Padre Middleton recuerda a los padres que están votando por el futuro del país y señala que “en mi experiencia, hay casi una total unanimidad entre los jóvenes a favor del matrimonio homosexual, y los argumentos en contra no tienen casi ningún impacto en ellos. Están guiados por un compromiso emocional muy fuerte por la igualdad, y sólo eso ya es algo que respetar y admirar. Son idealistas en lo que respecta al amor, el principal valor del evangelio.

En otra escuela católica, esta vez un centro en Lismore, la dirección ha permitido a dos alumnos trans que se vistan con el uniforme de chico y que cambien su nombre en el registro escolar. En mitad de un ambiente viciado en el que las campañas por el NO avisan a los padres de que tras el matrimonio igualitario lo siguiente será “cambiar” el sexo de los niños en las escuelas, es de admirar que el director del centro (al que los alumnos pidieron utilizar el uniforme masculino) accediera a la petición. Como explica uno de los Hermanos del Trinity Catholic College: “Vi a uno de los estudiantes durante el día y me enseñó los pulgares hacia arriba, así que parece que todo va bien. Luego hablé con el segundo estudiante antes de acabar las clases y me dijo que estaba muy feliz por cómo estaba yendo todo.

Lo curioso es que el director consultó con uno obispo de la Comisión Educativa Católica, que creyó que era adecuado permitir que los alumnos vistieran con el uniforme masculino “por su bienestar“. Ahora el centro está buscando la forma de implantar uniformes de género neutro y de convertir los baños en lavabos unisex.

Alumnos del Trinity Catholic College de Lismore

Así que a pesar de lo que diga la jerarquía católica en Australia, está claro que las bases de la Iglesia están mucho más comprometidas por la igualdad de lo que a más de uno le gustaría.

Un grupo de cristianos ha formado la organización Australian Christians for Marriage Equality, que ha emitido un comunicado explicando que el grupo pide que se diga “sí al amor” para que “todas las personas sean tratadas con justicia y dignidad“. Una reverenda anglicana ha dicho que apoya el matrimonio igualitario “porque Dios desea que todo el mundo sea tratado con dignidad y respeto” y porque “el matrimonio refuerza las relaciones y da estabilidad a las familias“. Además ha recordado que “esto es un tema que incumbe a las leyes del matrimonio civil. Las Iglesias y otras comunidades de fe continuaremos practicando nuestras propias tradiciones.

Más de 1.400 organizaciones religiosas (incluyendo a grupos como Judaísmo Progresista o Musulmanes por los Valores Progresistas) se han unido para pedir al país que vote SÍ en el referéndum postal y forzar al gobierno a aprobar el matrimonio igualitario (aunque el propio gobierno ha dicho que el resultado no será vinculante porque, sorpresa, es todo un paripé.)

Como ejemplo de esta unión a favor del matrimonio igualitario, en la ciudad de Perth las congregaciones anglicana, católica, unificadoras, cuáqueras y de la Iglesia de Cristo se han reunido en la ciudad y han acordado apoyar el Sí. El reverendo anglicano Richard Pengelley ha explicado que es importante respetar la libertad religiosa: “En mi equipo tengo un número de párrocos, algunos están a favor de realizar matrimonios entre personas homosexuales y otros tienen objeciones. Está bien, a eso se le llama libertad religiosa.

Como padre de un joven adulto homosexual y como capellán de escuelas y universidades, he vivido los problemas de identidad y desigualdad, especialmente en la gente joven. Yo lo veo como una expresión válida de la sexualidad humana dentro de todo el espectro. Jesús no dijo ni una palabra sobre las relaciones homosexuales o el matrimonio, pero sí dijo mucho sobre el divorcio y sobre volverse a casar… La moralidad de ambas cosas ha cambiado y los Cristianos contemporáneos lo aceptan sin problema”, ha explicado Pengelley en una entrevista en televisión.

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