(Imagen: Youtube - We are World Change)
  • La idea del gobierno australiano de realizar un voto por correo para hacer un referéndum encubierto sobre el matrimonio igualitario está haciendo que la homofobia se desate en forma de panfletos ofensivos, mentiras, campañas neo-nazis y católicos totalmente desatados.
  • Desde la oposición piden disculpas a la comunidad LGBT por la cantidad de odio que tienen que soportar y buscan la forma de tumbar al primer ministro en los tribunales.

Lo del matrimonio igualitario en Australia está siendo tan esperpéntico que en la redacción hemos preparado una sala de crisis sólo para hablar de este tema. Y es que no te vas a creer las auténticas barbaridades que están ocurriendo en el país de la mejor presentadora (de los puntos) de Eurovisión.

No está nada contenta.

Prepárate porque este artículo es bastante larguito, pero es un tema lo suficientemente importante como para dedicarle un buen rato. Sobre todo si eres el redactor de la web gay más leída en español que el otro día publicó que en una parte de Australia ya se había aprobado el matrimonio igualitario. Con dos cojones.

Después de darle vueltas a un referéndum y de volverse a su casa con el rabo entre las piernas, el primer ministro australiano (de derechas) Malcolm Turnbull se ha inventado la idea de hacer un voto por correo. Así Turnbull hace varias cosas importantes. La primera es acallar a sus socios en el gobierno, los conservadores, con los que se comprometió a que el matrimonio igualitario no llegar al parlamento. La segunda es ignorar las muchas encuestas que dicen que los australianos están mayoritariamente a favor de la legalización. La tercera es saltarse a los miembros de su partido que piden libertad de voto en el parlamento para votar a favor. Y la cuarta, y más importante, es saltarse directamente el parlamento y hacer con el país lo que le da la real gana.

Y todo para no aprobar el matrimonio igualitario.

Malcolm Turnbull es un señor que aún no ha entendido que los derechos de una minoría no los puede votar una mayoría

 

Las organizaciones LGBT y la oposición están estudiando si esa forma de hacer lo que le da la gana es Constitucional mientras que los de Turnbull están mitad cabreado mitad felices porque esta idea del referéndum por correo no sirve absolutamente para nada. Mientras todo el país empieza a estar cansado ya del tema (y ése es el objetivo de los conservadores) Turnbull se ha sacado de la manga este invento que no será vinculante en caso de ser favorable y que, como ya ha denunciado el líder de la oposición, Bill Shorten, al estar organizado por la Oficina Australiana de Estadística y no por el parlamento no estará sujeto a la normativa electoral (que impide, entre otras cosas, las campañas engañosas) y será terreno abonado para los mensajes de odio más repugnantes: “Le hago responsable (a Turnbull) de cada pequeño pedazo de maldad hiriente que desate este debate. No porque el primer Ministro las haya dicho, no porque esté de acuerdo con ellas. Claramente no lo está. Pero porque el Primer Ministro ha dado validez a este debate.

Y, efectivamente, lo que todos temían está ocurriendo ya.

El primero en salir a la palestra para dar rienda suelta a su LGBTfobia ha sido el antiguo primer ministro, Tony Abbott, que ya había enseñado la patita antes de toda esta pantomima y que ahora ha asegurado que los que apoyan el matrimonio igualitario son “abusones morales“. A Abbott nadie le hace demasiado caso porque fue retirado de su puesto por su propio partido, pero él ha ido a la prensa a criticar a la senadora Penny Wong por expresar su temor de que los niños sean víctimas del discurso de odio (como pasa en España con HazteOír, por cierto):

Si las encuestas son correctas, la mayoría aprueba el cambio así que el referéndum debería ser la forma de reasegurar que no dañará el tejido social. Sin embargo los activistas insisten en que la población no es de fiar a la hora de tener un debate y tomar una decisión. La semana pasada una senadora laborista veterana atacó al Primer Ministro por supuestamente exponer a los niños al ‘odio’ por sus circunstancias familiares.

No es homofobia decir que lo ideal es que un niño tenga un padre y una madre. Pero temo que recibiremos mucho abuso moral, sin duda por parte de los que piden el cambio. Me apena que digan que las relaciones gais son menos válidas sin la etiqueta del matrimonio. La gente soltera no es menos humana que la casada. Las parejas con niños no son mejores que las que no los tienen. Las uniones entre personas del mismo sexo no son menos que las opuestas. Simplemente son diferentes.

Abbott, por cierto, tiene una hermana lesbiana que lleva semanas yendo a todos los medios de comunicación que puede a expresar el asco que le producen las palabras de su hermano y lo que ha sufrido teniendo que aguantar a semejante descerebrado.

Sigue leyendo después del salto (que esto va para largo y VAS A FLIPAR).

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