Un chico se despierta en la cama de un chulazo y no recuerda nada de la noche anterior. ¿Te suena verdad? Pues así empieza Liberté, la nueva obra de Paco Anaya que te va a encantar.
Liberté se compone de cuatro historias independientes que hablan de la libertad de amar, de defender lo que uno siente sin importar lo que otros digan. Cuatro escenas repletas de humor y que, no es peloteo, nos han hecho estallar a carcajadas durante hora y media. Bueno, casi. Porque en la última escena Anaya ha optado por un cambio radical de tono y pasa de la comedia surrealista muy influenciada por Almodóvar a un dramón que pone los pelos como escarpias. Y la culpa, aparte del texto claro, la tienen unos actores ante los que nos quitamos el sombrero: Fede Rey, Jaime Reynolds, Celia de Molina, Sara Gómez y Pedro Oliva desde la Redacción os dedicamos este merecidísimo aplauso:
Y es que no hay nada como un poco de costumbrismo gayer para que uno se sienta identificado. Si en la primera historia vemos cómo una pareja de chicos se despiertan juntos sin saber cómo han llegado hasta allí, en la segunda tenemos a una pareja de lesbianas que descubrirá muchas cosas en su primer encuentro. El tercer episodio, que reconocemos nos ha encantado muy mucho, muestra como dos jóvenes señoritos andaluces hablan sobre su sexualidad mientras visten vírgenes en la Iglesia… y en último lugar, se nos presenta una visión apocalíptica de España en un futuro no muy lejano. Visión que por cierto, no nos parece nada desacertada tal y como vamos en recortes de libertades en este país. Todo ello aderezado por un sacerdote que da la bienvenida al público y que hace un poco de maestro de ceremonias. ¡Cuidado Supremme DeLuxe que quieren quitarte el puesto!
Liberté es políticamente incorrecta e irreverente, casi blasfema, donde los personajes se muestran tal y como son. Sin mentiras ni engaños. Desnudando su alma (y algunos su cuerpo) y transmitiendo un mensaje de optimismo en una sociedad donde a día de hoy todavía hay gente que quiere imponer su visión del mundo y sus creencias. En definitiva, Liberté es defender lo que uno es. Porque como decía La Agrado «una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de si misma»
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