• La marcha del Orgullo LGTB+ de Moldavia, que se celebró en la capital Chisináu el pasado fin de semana, fue fuertemente protegida por la policía que lanzó gases lacrimógenos contra los ultras ortodoxos.

  • El presidente del país, abiertamente homófobo, ha querido evitar la mala imagen internacional después de que más de 20 embajadas reclamaran una manifestación pacífica y sin incidentes.


Cuando el año pasado los activistas LGTB+ de Moldavia organizaron el orgullo anual en la capital de Chisináu tuvieron que ver no solo cómo un grupo de ultras homófobos ortodoxos les reventaban la manifestación sino que también aguantaron que la policía no hiciera nada para detenerlos.

El propio presidente del país, Igor Dodon, expresó públicamente su apoyo a los homófobos asegurando en un evento antiLGTB que “nunca prometí ser el presidente de los gais, deberían haber elegido a su propio presidente. No pueden ser aceptados por mí personalmente, ni por la sociedad al completo“.

Comentarios que Amnistía Internacional condenó por discriminatorios, pero también porque van en contra de la Constitución del país que prohíbe al jefe de estado incitar al odio y le obliga a respetar los derechos de todos los ciudadanos”.

Sin embargo este año algo ha cambiado. La marcha del Orgullo LGTB+ transcurrió el pasado 19 de mayo tal y como estaba previsto por los organizadores sin que hubiera molestias por parte de los ultras homófobos que fueron a protestar. Y es que la policía de Chisináu organizó un fuerte dispositivo de seguridad para proteger la manifestación y cuando los ultras ortodoxos intentaron saltarse el cordón policial las autoridades lanzaron gases lacrimógenos para dispersarlos y evitar el enfrentamiento.

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Igualito que la Policía Nacional en Murcia.

Días antes de la manifestación en Chisináu más de 20 embajadas occidentales en el país firmaron una carta abierta en apoyo al Orgullo LGTB+. La carta, publicada el pasado 17 de mayo (Día Internacional contra la LGTBfobia), fue firmada por las embajadas de Argentina, Bélgica, Canadá, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Países Bajos, Noruega, Portugal, Eslovenia, España, Suiza, Suecia, Reino Unido y los Estados Unidos. En ella expresaban su apoyo “a las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexo” del país y reconocían el derecho de los organizadores del Moldova Pride a celebrar la Marcha Solidaria del 19 de mayo de forma pacífica porque “los valores de tolerancia y respeto a la diversidad son fundamentales para abrir las sociedades democráticas“. El texto añadía que “cada día hay personas que se enfrentan a la discriminación a causa de su orientación sexual o identidad de género. Nuestros gobiernos combaten esa discriminación promoviendo los derechos humanos de todos. Todo el mundo, incluídas las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexo, han de poder disfrutar los derechos y libertades a los que cada individuo en cualquier parte del mundo tiene derecho“.

El presidente, Igor Dodon, saludando a un obispo ortodoxo en una marcha antiLGTB celebrada el 17 de mayo

A pesar de que el presidente moldavo volvió a decir públicamente este año que no apoyaba la marcha porque promueve valores que van contra la tradición del país (incluso acudió a una manifestación antiLGTB organizada dos días antes), parece que no ha querido jugársela ante la comunidad internacional y de ahí el despliegue policial. Hace unos años Moldavia aprobó una ley similar a la ley contra la “propaganda gay” rusa, pero tuvo que ser derogada tres meses después de entrar en vigor porque Moldavia buscaba formas de acercamiento a la Unión Europea que prohíbe ese tipo de legislación.

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Fuente | Radio Liberty

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