¿Te suenan de algo María Estuardo y la Reina Isabel I de Inglaterra? Tranquila, si sólo las conoces de oidas nosotros te ponemos en antecedentes en un momentito, que para estamos aquí. Estuardo fue reina de Escocia en el s. XVI (Estuardo era su nombre artístico, realmente se llamaba María I de Escocia), y su prima Isabel fue reina de Inglaterra e Irlanda. Y oye, se llevaban fatal. Pero fatal. Peor que dos travestis encerradas luchando por una peluca. No vamos a entrar en detalles, pero sólo necesitas saber que como Isabel no quería casarse ni tener hijos, la Mari Estuardo pasaría a ser su heredera en el trono. Así que te puedes imaginar la rivalidad existente, que ni tú luchando por unos zapatos de tacón en las rebajas.
Recreación: tú peleando por unos zapatos
¿A qué viene todo esto? Pues para ponerte un poco en contexto sobre La Cumbre, la obra de teatro que se está representando en el Teatro del Arte y que adapta la vida de estas dos lagartas señoras al s. XXI. Y en vez de castillos, sirvientes y cartas manuscritas tenemos un manicomio, espectadores de televisión y whatsapps. ¿Cómo te quedas?
En la vida real, ellas nunca llegaron a conocerse. En la obra, Isabel visita a María en un psiquiátrico. Es el s. XXI y ahora son reinas… pero de otra manera. Isabel, con el triste recuerdo del suicidio de su madre -Ana Bolena- dirige Albión SA, un poderoso holding empresarial. María en cambio, se encuentra hospitalizada tras volverse loca una crisis emocional. Desde el hospital dirige Kilt Corporation, su grupo de empresas. Ella es algo así como la Reina Letizia, una reina de izquierdas que defiende a los trabajadores de los abusos de los empresarios… Pero su prima es mala. La tacha de loca, de ingenua y quiere arrebatarle sus negocios.
Dos horas de enloquecimiento literal. Y es que Pepa Gracia y Noelia Benítez dan vida a las divas protagonistas en un montaje en el que las palabras son las auténticas reinas. Diálogos a velocidad de vértigo, locura y traición son los ingredientes de este texto que, por ponerle un pero, quizás necesite que el espectador lleve algunas referencias históricas traídas desde casa.












