La abuela echa humo es una comedia de Rafael Mendizábal que se estrenó en Madrid por primera vez en 1990, en el desaparecido Nuevo Teatro Cómico que estaba en el paseo de Delicias de Madrid capital. (Este nombre lo ostentó en los años setenta tras haber sido antes un cine, Cine Lasurreta) Pues eso, una comedia de hace veintiséis años, y se nota un poco, para qué os vamos a engañar.

Escrita en su momento a mayor gloria de Rafaela Aparicio, a rebufo de Mala Yerba, un anterior gran éxito que Rafaela Aparicio y Rafael Mendizábal cosecharon año y medio antes , La abuela echa humo aprovecha la historia de aquella obra: una viejecita de armas tomar y presumiblemente inocentona, alberga en su casa a un nieto y una nieta vagos y al novio de esta; apareciendo por allí, de vez en cuando, la voluptuosa vecina de abajo. Todos trapichean con las drogas y alguna, con la prostitución de altos vuelos.
Si bien en aquel momento, 1990, la obra pudo tener cierta gracia por lo cachondo del tema, lo escandaloso del lenguaje, de algunas actitudes, de que con tanta alegría estos personajes se dediquen a lo que se dedican y el que la abuela sea hasta más moderna que ellos (fuma, bebe y se pone), ahora la historia resulta inevitablemente trasnochada, pasada de moda y hasta llama a risa pero no por los motivos que debiera y que originalmente quería el autor del texto. Sin embargo, a la obra no le falta dinamismo y, al final, hay que dar gracias de que no haya derivado en un Aquí no hay quien viva de saldo. Las (incomprensibles) canciones de otra Raffaelaa (la Carrá) que jalonan la historia, ponen el punto marica a una función donde lo más destacable es el buen hacer de todos los protagonistas.

FICHA ARTÍSTICA:
Reparto: Verónica Luján, Silvia GAmbino, Álezx Casademuny, David Zarzo y Malú Carranza
Autor: Rafael Mendizábal
Dirección: José Manuel Pardo








