La reciente proliferación de agresiones perpetradas por jóvenes heteros a chicos gays ha dejado al descubierto una homofobia latente bajo el barniz de lo políticamente correcto. Y ello cuando parecía que al menos entre las nuevas generaciones del PP estaba bastante extendido un respetuoso orden de coexistencia entre maricas y heterosexuales. Si en esta España nuestra podían convivir una Carmen de Mairena con drags del nuevo milenio, ¿por qué no íbamos a creer posible este saludable entendimiento? Pues no. Nos equivocamos más que Abel Arana con cada uno de sus retoques faciales (¿Este ingenuo comentario me convierte ya en un «hater»? )
La multiplicación de los ataques violentos contra la comunidad LGTB constituye un fenómeno global que parece haberse avivado con el actual clima político favorable a la equiparación jurídica de todos los sectores de la sociedad en muchas partes de Occidente. Por eso resultan alentadoras iniciativas como las de la organización pro derechos LGTB Straight But Not Narrow de quien es co-fundador desde 2011 Josh Hutcherson, el popular protagonista de Los Juegos del Hambre.
Straight But Not Narrow (algo así como Heteros pero no estrechos de mente) busca el acercamiento de la masculinidad heterosexual a la masculinidad sarasa (nada que ver con el porno Broke Straight Boys que tanto nos pone) con el propósito de eliminar los prejuicios derivados del desconocimiento que una gran mayoría de hombres heteros tiene de aquellos otros que son homosexuales.
“No sólo se trata de conseguir una legislación igualitaria, socialmente hay muchos prejuicios hacia los gays y eso está integrado en nuestra cultura. Espero que un día podamos cerrar este grupo, pero aún queda mucho trabajo por hacer”
La concienciación pro LGTB que encierran estas palabras de Josh Hutcherson resulta aún más admirable si se tiene en cuenta que su apoyo a la creación de Straight But Not Narrow data de cuando él contaba tan sólo con 19 años. Pensemos que a esa edad muchos jóvenes yanquis igual de heteros que Josh estaban más interesados en pajearse con la pechuga de pavo cruda sobrante del Thanksgiving Day Día de Acción de Gracias que en conocer al prójimo con una orientación sexual distinta a las suyas.
La inclusión de gays y heterosexuales en un mismo plano de convivencia que promueve Straight But Not Narrow tiene como seña de identidad que lo integran hombres heteros quienes buscan desde una óptica sin prejuicios que la valoración que merezca un homosexual no influya el mero hecho de que le gusten otros hombres. Y es indudable que la aportación de un chico famoso como Hutcherson posee una enorme valía a la hora de representar un modelo a seguir para otros muchachos recelosos del mariconismo.
Yogurín farlopero cazando enamorando al daddy de turno
“Somos hombres hablándole a hombres sobre hombres que les gustan los hombres” o “Simplemente se tú …porque eso es suficiente para mi”, sólo son dos de los numerosos lemas con los que desde Straight But Not Narrow se suma al movimiento de concienciación social que lo sustenta, y donde también aportó su grano de arena un tristemente desaparecido Cory Monteith, el célebre Finn Hudson de la serie Glee.
Ojalá la corriente integradora en favor de los gays a la que Hutcherson ha contribuido cofundando esta organización promueva el nacimiento de muchas otras sobre todo entre la juventud para que así el respeto hacia la diferencia íntima pase de ser una moda pasajera a constituirse en verdad.
Y de paso, si tanta asunción marica nos ofrece momentos tan divertidos como el que se vive en cada una de las ocasiones en que ha pronunciado la palabra Peetniss (nombre con el que se conoce la relación romántica que une a su personaje Peeta y la protagonista femenina Katniss en Los Juegos del Hambre) como Penis… ¡Mejor que mejor!











