Han pasado ya casi tres décadas ¿eres capaz de contar hasta 30? desde el mogollón que fueron los 80. Una época en la que, tras la represión de muchos años, el deseo de libertad, de expresarse y de mostrarse tal cual uno es explotó de una manera creativa, divertida y festiva. Son los años de la llamada movida madrileña, un tiempo en el que se revolucionó el arte, la música y el cine en nuestro país. A las modernas os digo, sois hijas de este tiempo, así que arrodillaos y poneos a mamar bendecir allí por donde pasaron artistas como Pedro Almodóvar, Alaska o muchos otros.
Sí, en los 80 ya se bailaba así, estilo Gaga
Elepé es un bar de entonces en el que trabaja Lucía, una camarera aspirante a actriz de vida un poco díscola. Una copita por aquí, otra por allá, una raya… Vamos, una viva la vida, pero con mesura, que ella sabe controlarse. Su mejor amiga es la Toñi, cantante que actúa cada noche a su lado mientras ella sirve copas. Y lo hace en directo, que ella es muy buena, y lo mismo suelta un chorro de voz a lo Rocío Jurado que se marca una versión soul del Vogue de Madonna que te deja muerta.
El triángulo lo completa Ángel, el sobrino del dueño y un destroza coches que, para arreglar un entuerto y no volver a Palencia, comienza a trabajar como chapero portero en el Elepé, despertando las pasiones de las dos mujeres.
Tranquilos, que ellas no se pegan por él. Ésta no es una comedia al uso, va más allá de los personajes y lo que hace es contarnos un tiempo en el que estaban por rodarse películas porno como Mujeres al borde de un ataque de nervios, para cuyo casting fue convocada nuestra protagonista Lucía. ¡De verdad! Quédate muerta, que sí, la peli de Almodóvar es parte de la trama.
Entre risas, chistes, enredos, momentos serios, un fantástico desnudo integral del protagonista, los inicios del Sida, la cocaína, hombres de provincias con amantes en la capital, cabinas de teléfonos, se nos cuenta una historia que nos hace viajar en el tiempo para conocer una parte de la verdad de unos años que abrieron la puerta para que los homosexuales comenzáramos a conseguir la libertad de la que hoy disfrutamos.
No dejes de ver esta comedia. Te echarás unas carcajadas con el versátil Iván Ugalde, la resuelta Carmen Mayordomo y la lengua más rápida y divertida de toda la escena madrileña, Fran Arráez.














