• Con solo un 20,41% de los votos, el referéndum para prohibir el matrimonio igualitario en Rumanía es un fracaso que no ha servido para nada.

  • Los grandes damnificados por este chasco han sido la ultraderecha, la Iglesia Ortodoxa y los socialistas; mientras que la oposición y los grupos LGTB+ celebran el resultado y exigen dimisiones al gobierno.


Buenas noticias para el colectivo LGTB+ de Rumanía, para la Unión Europea (que se ha librado de un marrón importante) y para la derecha rumana (que ya tienen excusa para ser un poco más hipócritas de lo habitual): el referéndum para reformar la Constitución rumana y prohibir el matrimonio igualitario ha sido un fracaso total y absoluto.

Y si eso es una buena noticia para algunos, es una muy mala para otros. Como por ejemplo: los socialistas rumanos. Un, dos, tres, responda otra vez.

Ya te habíamos explicado que la asociación ultraderechista Coalición por la Familia, con el apoyo de la Iglesia Ortodoxa, había recogido 3.000.000 de firmas para exigir al gobierno un referéndum en el que se proponía cambiar la Constitución del país para que dijera que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer y no entre cónyuges, que es lo que dice ahora. Eso permitiría que el gobierno aprobara una ley de matrimonio igualitario sin desafíos legales (como exigen ahora los colectivos LGTB+), pero no parece que eso vaya a ocurrir en breve.

El referéndum se celebró el fin de semana del 6 y el 7 de octubre y no les ha servido absolutamente para nada porque solo un 20,41% del censo (curiosamente, vienen a ser unos tres millones y pico de votos, casi los mismos que las firmas recogidas) fue a votar. Para que el resultado fuera vinculante la participación debía llegar al 30%. Se han comido una mierda.

Las asociaciones LGTB+ celebran el chasco que se han llevado los ultraconservadores; y no es para menos, porque este resultado es doblemente positivo para el colectivo. Por un lado porque la Constitución se queda como está y  se ha demostrado que la sociedad rumana o está a favor del matrimonio igualitario o está a favor de trollear a la extrema derecha; pero sobre todo queda demostrado que la influencia de la Iglesia Ortodoxa en el país no es tan grande como se pensaba. “Se ha demostrado que los ciudadanos desean una Rumanía con valores democráticos y que no nos pueden engañar con una agenda política que conduce hacia el odio y la división.“, dicen desde la asociación LGTB Accept.

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Desde la Coalición por la Familia han salido corriendo a llorar (últimamente llora mucho la gente que nos hacía llorar a nosotras, algo estaremos haciendo bien) protestando por una supuesta “campaña de desinformación” que ha llevado a la baja participación. Supongo que se referían a la suya, que decía a los votantes que si se aprobaba el matrimonio igualitario vendrían dos gais a adoptar a tus hijos.

Para la Coalición esa supuesta campaña ha sido algo “sin precedentes desde la caída de la dictadura comunista en 1989” y se quejan de que los partidos políticos han boicoteado “los llamamientos a votar de las iglesias y cultos religiosos cristianos“. Bueno, es lo que tiene cuando intentas convertir un asunto privado como la religión en política: que te puedes ir por donde has venido.

Pero el que ha salido peor parado de todo este desastre ha sido el líder de los socialistas rumanos, Liviu Dragnea.

Liviu Dragnea, presidente de los ¿socialistas? rumanos

Cuando a Dragnea le llegaron los tres millones de firmas para hacer el referéndum se le abrió el cielo. Los socialistas rumanos están muy débiles ahora mismo por diferentes casos de corrupción política que han salpicado al propio Dragnea (que podría ser condenado en pocos días por un caso pendiente de sentencia); y el presidente debió pensar que este referéndum era una magnífica cortina de humo. Si ganaban los ultras se enfrascaba en una reforma de la Constitución que, en teoría, haría feliz al pueblo. Si perdían los ultras podía abrir el debate de la aprobación del matrimonio igualitario sabiendo que el país estaba mayoritariamente a favor. Sea como sea, de nuevo los políticos se acuerdan de los derechos LGTB+ solo cuando pueden sacar tajada electoral. Novedoso.

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Pero lo que probablemente no esperaba Dragnea era que el referéndum acabara siendo un tiro en el pie, y ahora desde su propio partida han de salir a defender que no se trataba de una “consulta política”. Algo que Dan Barsan, líder la Unión Salvad Rumanía (centro-derecha, los Ciudadaners rumanos), no se cree. Para Barsan la consulta era inútil porque “no resuelve las necesidades ni los dramas de la Rumanía actual” (reconocer los derechos humanos de las personas LGTB+ es una necesidad actual, Dan); pero es que además acusa al gobierno de haberse gastado 40 millones de euros que han ido directamente a la basura.

Si el esperpento te parece poco, espérate a que te explique lo de Ludovic Orba, el líder del Partido Nacional Liberal (el PP rumano, para aclararnos). El PNL decidió boicotear el referéndum en masa y no acudir a votar porque consideraban que el referéndum era una cortina de humo. Pero Ludovic Orba sí fue a votar, algo que ha cabreado a muchos votantes que esperaban que sus líderes no fueran unos carcas homófobos de mierda.

¡Felicidades! ¡Ya sois como los del #YoSoyGayYDelPP!

Para acabar esta noticia quiero mandar un afectuoso saludo a la Comisión Europea, que menudo marronaco acaba de esquivar. Si Rumanía hubiera modificado la Constitución para prohibir el matrimonio igualitario habría entrado en conflicto con las políticas europeas sobre derechos humanos. No tendría sentido que hace unos meses Europa diga que los matrimonios homosexuales han de tener los mismos derechos que los heterosexuales… para luego admitir que un país miembro prohíba esos matrimonios. Por suerte para Europa (que no está para muchos trotes últimamente) no han tenido que intervenir ni decidir nada (que para eso cobran).

Fuente | ElDiario.es

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