• Guyana es el único país de América del Sur continental que condena la homosexualidad, con penas que pueden llegar a la cadena perpetua.

  • La principal reivindicación de la marcha fue la derogación de estas leyes homófobas.

  • No se vio a ningún representante del PP o Ciudadanos dando apoyo al nacimiento de una nueva “fiesta espontánea”… quizás porque no lo era o porque no les habían invitado, no lo sabemos.


Guyana, un pequeño país fronterizo con Venezuela con una población que no llega al millón de habitantes, es el único territorio de América del Sur en el que la homosexualidad sigue estando criminalizada.

De hecho, las leyes de Guyana técnicamente permiten el sexo entre dos mujeres, porque en los códigos legales se habla de específicamente de la homosexualidad masculina y de los actos de sodomía entre hombres. Y esto no quiere decir, como argumentaría algún imbécil masculinista, que los hombres también somos discriminados por nuestro sexo; simplemente significa que en el momento de redactar esas leyes los legisladores fueron tan cortitos de miras que ni consideraron que existiera otro tipo de sexualidad para las mujeres que ser receptoras de la semillita de un señor.

Las penas previstas en la legislación guyanesa son muy severas y van desde los dos años de cárcel por “actos indecentes” entre dos personas del mismo sexo (masculino) a la cadena perpetua por realizar lo que ellos llaman actos de sodomía, pasando por los diez años de prisión con los que se castiga cualquier intento de realizarlo (que automáticamente se considera un asalto sexual, porque nuevamente fueron tan poco previsores al redactar la ley que ni se les ocurrió considerar la posibilidad de que el sexo entre dos hombres fuese consentido).

David Granger

El presidente, David A. Granger, es de los pocos políticos que se ha manifestado en contra de estas leyes y ha asegurado que está preparado para respetar a cualquier adulto que mantenga cualquier tipo de relaciones con otro siempre que no impliquen daño a terceras personas.

El gobierno, por su parte, considera que la cuestión no tiene importancia porque estas normas raramente se aplican (lo cual es una excusa de mierda, pero muy usada) y llegó a anunciar el año pasado que se celebraría un referéndum para que el pueblo decidiera sobre si se debían derogar o no; aunque más tarde decidieron anularlo porque no se debe dejar que unas elecciones decidan sobre los derechos de una minoría dijeron que la prensa había entendido mal sus intenciones.

RECREACIÓN APROXIMADA: Representante del gobierno guyanés cuando la prensa le pregunta sobre sus planes para despenalizar la homosexualidad

En medio de este panorama siempre hay gente a la que le parece que el nivel de homofobia institucional no es suficiente y el pasado mes de marzo un grupo de guyaneses (la mayoría de ellos, cristianos evangélicos) estaban aburridos y salieron a la calle para pedir, no sólo que no se derogara la legislación homófoba, sino que se aplicara con mayor contundencia. Eso sí, como no hacen distinciones, nos odian a todos por igual y  una de las consignas que gritaban era “¡Mujer con mujer, abominación!” y desfilaron con pancartas en las que se leían  muestras de hamor cristiano como “Salvad a los niños de estas prácticas abominables“.

Como en otras partes del mundo, esta gente no deja a los niños en paz y les obliga a participar en marchas de odio

Por todo esto ya os podéis imaginar que hay que tener las cosas muy claras, saber lo que quieres y a lo que te puedes enfrentar y hasta tenerlos muy cuadrados para decidir salir con tus banderas arcoíris, tus boas, tus plumas y todo el brilli-brilli que pudiera hacer falta a reinvindicar tus derechos como hicieron los activistas de varias organizaciones, en la que fue la primera marcha del Orgullo LGTB+ de Guyana.

Las organizaciones convocantes estuvieron varias semanas(1)  preparando el evento y la manifestación, en la que además de exigir la descriminalización de la homosexualidad se pidió eliminar restricciones que afectan a las personas trans y el reconocimiento de las parejas del mismo sexo. La marcha recorrió las calles de la capital el 2 de junio y a la misma asistieron unas 200 personas, entre las que estaban algunos diplomáticos extranjeros y una ex-ministra de Servicios Sociales y Seguridad Social, que criticó que todavía estuvieran en vigor las antiguas leyes coloniales que castigan la sodomía.

Uno de los asistentes llevaba una bandera arcoíris con la marca España Ibiza. No sabemos qué opinará Begoña Villacis…

Un día antes, el primero de junio, la Conferencia de Pastores de Guyana convocó una rueda de prensa en la que dijeron cosas tan cuquis como que era más fácil para las personas homosexuales conseguir trabajo que para las heterosexuales (WTF?!) o que era necesario preservar los derechos de los heterosexuales.

Afortunadamente no hubo problemas durante el recorrido y Joel Simpson, el fundador de SASOD (una de las asociaciones convocantes del Orgullo) y uno de los activistas LGTB+ más conocidos del el país, quiso destacar que no hubo incidentes en este primer Orgullo de Georgetown y felicitó a la Policía por su trabajo protegiendo a los manifestantes.

Joel Simpson

Viendo las fotos podéis ver que hay mucho color, mucha alegría y muchas caras sonrientes; pero tampoco hay que olvidar que los que veis aquí son unos valientes que se pusieron bien guapos y estilosos sin saber si iban a acabar el día en comisaría, aunque afortunadamente no pasó nada de eso. No, Begoña Villacís, no se trata de una fiesta espontánea que han organizado en Georgetown porque les ha apetecido de repente, por una necesidad espontánea, porque es muy divertido salir así a la calle.

Sabéis tan bien como nosotros que no somos expertos en política guyanesa y tampoco nos hemos puesto a investigar mucho. Estamos casi seguros de que entre los asistentes a este primer Orgullo no habrá forma de encontrar al equivalente guyanés a un Maroto, una Levy, o una Villacís; bien porque no estarán por la labor de juntarse con maricones en una foto y darle un disgustito a los representantes de las diferentes iglesias en el país, o bien porque es una fiesta que no les parece suficientemente divertida no mueve dinero a espuertas.  

Fuente | Pousta

1 No, no surgió como algo espontáneo. Planificarla llevó tiempo y trabajo.

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