• Lorenzo Fontana, el nuevo ministro italiano de Familia y Discapacidad, es un católico fundamentalista homófobo obsesionado con el aborto.

  • Pertenece a un partido de ultraderecha cuyo líder, Matteo Salvini, dice que hay que respetar su libertad de opinión ¿Sorpres(it)a? #NO


Sinceramente, no solemos hablar mucho de política italiana porque pa’ mala la nuestra no vivimos allí, los tejemajes y dramas que se montan en el parlamento italiano suelen ser un lío muy complicado de entender desde fuera y porque cada vez que lo hacemos venís a explicarnos (no siempre tan) amablemente que no hemos pillado todos los sutiles matices de la historia y del carácter de sus protagonistas.

En cualquier caso, sabréis que después de otro drama interminable más Italia acaba de formar un nuevo gobierno Fronkonstin Frankenstein gracias al acuerdo (bastante contra natura) entre los ultraderechistas de La Lega y el Movimento Cinque Stelle (M5S), un partido que a veces la prensa española ha intentado comparar con Podemos pero que es básicamente un grupo de cuñados al que según sople el viento le da igual una cosa que la contraria. O que ambas a la vez.

Para darle más emoción han conseguido formar gobierno en el último momento, cuando ya estaban a punto de volver a convocar elecciones, y sólo después de renunciar a que Paolo Savona, un economista que entre otras cosas es contrario al euro, fuese ministro de Economía. Parece que la principal preocupación del presidente italiano, Sergio Mattarella, era preocupar a los mercados y dar una mala imagen ante la UE, y una vez eliminado este señor de la lista de ministros le ha dado el visto bueno a la formación de un gobierno muy de (ultra)derecha y que en general da bastante asco.

En este circo de los horrores tenemos un poco de todo, empezando por una ministra de Defensa con conexiones con la inteligencia rusa y otra de Sanidad que “no ve mal” las magufadas de los movimientos antivacunas.

Matteo Salvini, un amor.

También está, por supuesto, Matteo Salvini, el líder de la Lega y flamante nuevo ministro de Interior. Hablamos de un xenófobo sin complejos al que después de unos pocos días en el cargo no le ha faltado tiempo para anunciar mano dura contra los extranjeros en el país, echándoles la culpa de que no haya trabajo para los italianos. Su obsesión son los simpapeles y los inmigrantes del norte de África que desembarcan en Italia, y ya ha anunciado su intención de aliarse con Hungría (gobernada por otro ultraderechista xenófobo) y otros países de Europa del Este para presionar y redefinir aspectos de la Unión Europea como la política de acogida.

Todo ello muy contrario a los valores de la UE; pero parece ser que mientras no se tambaleen los mercados lo de los derechos humanos ya se puede dejar para nunca otro momento.

La mano derecha de Salvini en el partido, Lorenzo Fontana, acaba de ser nombrado ministro italiano de Familia y Discapacidad (no, nosotros tampoco entendemos esta  extraña mezcla de competencias). Fontana es un ultra católico que hasta ahora perdía el tiempo centraba su actividad política como europarlamentario hablando de libertad religiosa y de la persecución a la que son sometidos los cristianos en todo el mundo. Como la coherencia no es el punto fuerte del muchacho, también defendió que la UE acoja a refugiados cristianos víctimas de este acoso. Sí, amiguitas: esto lo hacía mientras representaba en el Parlamento Europeo a un partido euroescéptico y anti inmigración, aunque por lo visto lo de los refugiados lo ven negociable en función del color de la piel y de lo que recen.

Fontana (a la izquierda, ¡oh la ironía!) y Salvini

Ya de vuelta en su país, a Lorenzo lo acaban de nombrar, como os decíamos un poco más arriba, ministro de Familia. Y el problema es que un catolibán como él no tiene claro que tiene que ocuparse de todos los tipos de familia y no sólo del único modelo válido para el limitado esquema católico.

En una entrevista al Corriere della sera dijo, entre otras perlas, que las familias arcoíris no existen según la ley italiana. Siendo tan católico como dice ser, este señor debería saber que mentir es pecadito. Bueno, y siendo ministro y político italiano debería saber que las uniones civiles para parejas de homosexuales son una realidad, después de una larga batalla obstaculizada por gente como él. Otra de sus obsesiones es el aborto, y también dijo que su interés es evitar que las madres italianas aborten porque Italia necesita más niños y los maricones no los fabrican y que lo natural es que un niño tenga un padre y una madre.

En la misma conversación también aseguró  que no está en contra de los gais, sino en contra de “un modelo de cultura relativista, un modelo de la globalización hecho por los poderes financieros que crea un mundo donde no existe la comunidad“.

El revuelo en Italia no ha sido pequeño. Empezando por las críticas que ha recibido desde la oposición, como las declaraciones de Monica Cirinnà (una de las impulsoras de la ley de uniones civiles) que le ha recordado a Fontana que ha jurado su cargo sobre la constitución, lo que le obliga a asumir sus responsabilidades también sobre las familias homosexuales. En redes sociales también le han llamado de todo menos bonito y muchos italianos han subido fotos de sus familias de todo tipo para recordarle al ministro que existen y que están ahí, por mucho que a él no le guste. Otros han contribuido donando dinero a asociaciones LGTB+ poniendo el nombre de Lorenzo Fontana como persona que hacía el ingreso para trolear un poquito.

De todos los que ha recibido (y han sido muchos) nos quedamos con este zasca que la empresa de servicios funerarios de Roma  ha publicado en su Facebook: 

“Fontana, si no ves el arcoíris, significa que estás muerto. LLÁMANOS”

El ministro, como buen homófobo de manual, se defiende diciendo que tiene muchos amigos gais las familias homosexuales le atacan porque es católico y que parece que tendría que avergonzarse de serlo, pero que vive en Italia y no en Arabia Saudita. Según él, pelearse por la normalidad hoy en día es algo heroico y luego siguió con su fantaobsesión favorita asegurando una vez más que su objetivo será invertir la curva demográfica y reducir el número de abortos.

La respuesta a las declaraciones de Fontana de esas instituciones italianas que hace poco estaban tan preocupadas por la imagen que el país podría dar ante la UE y el mundo han sido tal que así:

Salvini, que además de ministro de Interior es el líder de la Lega y mucho más que el best friend de Fontana, sí que ha intentado parar la polémica diciendo que su colega tiene derecho a tener sus propias opiniones, confundiendo una vez más ser un homófobo de mierda con la libertad de opinión y expresión, lo que es especialmente grave en el cargo que ocupa.

Lo único positivo que hemos podido sacar de todo esto es que Salvini también aseguró que no es una prioridad ni para su partido ni para su gobierno cambiar o anular la ley de uniones civiles. Porque ya sabéis, en Italia los maricones ya se pueden casar unir civilmente y bueno, ¿qué más pueden querer? ¿QUÉ?

Luego, en su (no)intento de arreglar las cosas, también dijo que no quería parecer homófobo pero que estaba de acuerdo con Fontana en que los niños necesitan una padre y una madre y que le preocupa una sociedad que no haga distinción entre niños y niñas, en la que somos todos iguales. Sí, las tonterías de siempre de los que dicen que no tienen nada contra nosotros y mimimí la ideología de género, mumumú.

¿De qué nos sonará este sorry-but-not-sorry de Salvini?

El modo en el que Salvini quiso zanjar la polémica fue recordando que Lorenzo Fontana dirigirá el departamento de Discapacidad y que se ocupará de personas que necesitan respuestas más rápidas y eficaces de las que reciben ahora.

¿Vosotros veis alguna relación con lo que le estaban preguntando?

Nosotros tampoco.

Fuentes | La sexta, L’Espresso 

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