1.- Es una mierda a la que la gente va a drogarse
Querida amiga, te voy a dar una noticia: el que se quiere drogar se droga hasta en la comunión de su sobrino. No hace falta que se organice un festival de música house para que la gente salga de fiesta y se ponga hasta las cejas de todo lo que pille. No hay fiesta a la que hayas ido (salvo la de, tal vez, cuando cumpliste 7 años) en la que no hubiera alguien drogándose en un baño, en mitad de la pista o en la cabina del DJ. Te lo digo yo, que soy DJ tu amiga. De todas formas en las puertas de las fiestas del Circuit hay un control para evitar que la gente meta drogas; aunque evidentemente pensar que no entra ni una es ser un poco inocentón. Además lo habitual durante estos días es que el que se quiera drogar lo haga antes de la fiesta, si tiene suerte lo hará durante pero, sobre todo, lo hará después en el after/chill/orgía privada en la que acabe.
Una orgía cualquiera en Barcelona
Ah, nadie obliga a nadie a drogarse. Que yo sepa no hay un decálogo de Matinée en el que te digan que sin tener las pupilas como el bombo de Manolo no puedes entrar.









