Que en el colectivo LGTBI no tenemos muy buenas relaciones con la Santa Madre Iglesia es algo que ya sabemos todos. ¿Por qué? Pues está muy claro, porque esa gente que viste como drag queens promueve unos valores y unos comportamientos, que de por sí son discriminatorios y contra natura me pone cachondo hablar latín, que luego ellos mismos se saltan a la torera (ej. chaperos, cybersex,…). En la república del brilli-brilli nos lo tomamos a risa en la mayoría de las ocasiones, pero hay veces que no, ¡que basta ya! Pero hoy le dejamos ese sitio a Carlos Be, un autor teatral del que ya os hablamos cuando vimos su comedia Elepé, y que estos días estrena un texto que tiene mucho de reivindicación, Amén.
La acción comienza en un seminario de Boston en el año 2005, fecha en la que salieron a la luz muchos de los casos de pederastia que miembros de esta organización habían cometido durante décadas. El asunto judicial se resolvió con un acuerdo por el que el Obispado de esta y otras ciudades estadounidenses, en las que también se descubrieron barbaridades similares, pagaron cientos de millones de dólares a sus víctimas. Esto es lo que conocemos, pero siempre nos quedará la duda de cuáles fueron las justificaciones de los señores de los alzacuellos para considerar normal lo que habían estado haciendo durante años.
Este es el principio, porque la homofobia conoce mucho más lugares y momentos de la historia: El Irán en el que se nos ahorca, la España de la dictadura franquista en la que existía una ley «de vagos y maleantes» con la que se justificaba el llevarnos a prisión por el mero hecho de existir, los años anteriores en que se asesinó a Federico García Lorca por maricón, o los recientes de las manifestaciones en defensa de la familia tradicional en las que se decía que el matrimonio homosexual iba a acabar con ellas y que no podríamos procrear porque «en el sexo anal el semen se mezcla con la caca«. Sí, así de profundos son los radicales heterosexuales.

Pasaremos por todas estas situaciones con los diversos personajes que interpretan Carlos López y Jorge Yumar. Lo suyo es un auténtico recital, lo mismo les vemos cantando cual niños de parroquia, que simulando ser un periodista y una madre de familia opusina en distintos registros,… O mejor aún, cuando se quitan la camiseta e intentan seducirnos mostrándonos sus abdominales, pectorales, hombros rectos, ojos brillantes,…. mejor paro que si no, me toco. Pero cuidado que no todo se centra en ellos, hay más, algo más que no os vamos a desvelar. Eso sí, os aseguramos que de esta función vais a salir impactados, sin palabras, sobrecogidos, con el estómago encogido y la respiración entrecortada… El responsable de ello, Carlos Be.
Nos hemos puesto un poco serios con este post, pero estaréis con nosotros en que la homofobia que todavía acampa por el ancho mundo es intolerable. Y no debemos dejar pasar ni un solo día sin reivindicar un mundo libro de prejuicios y discriminaciones, en el que todas las personas seamos iguales, independientemente de nuestra orientación, género o identidad sexual. Amén es una manera creativa de darle voz tanto al pasado sobre el que se ha de hacer justicia como de dejar clara nuestra aspiración a un futuro de igualdad y respeto para el colectivo LGTBI.

FICHA TÉCNICA
Dirección y texto: Carlos Be.
Reparto: Carlos López y Jorge Yumar.
- Amén, domingo 20 a las 20:00 y lunes 21 a las 21:00 en el Café del Kosako (Madrid).
- Reserva de entradas.











