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El Parlamento de Malta aprueba, con 66 votos a favor y 1 en contra, la legalización del matrimonio igualitario en el país.
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En los últimos años, a pesar de reconocerse como una nación católica en su Constitución, el país ha dado grandes pasos respecto a los derechos del colectivo LGBTI.
Todos sabemos que Malta es un desastre en Eurovisión, pero si hay algo en lo el país más pequeño de Europa está haciendo las cosas muy bien es en reconocer los derechos del colectivo LGBTI. En el último ranking de países en los que la comunidad LGBTI era mejor recibida, Malta se alzó con el honor de ser el primero. Y eso que el país aún no había aprobado el matrimonio igualitario. Pero a pesar de ser un pequeño país predominantemente católico, Malta ha dado grandes pasos hacia la igualdad en los últimos años. Y por «últimos años» me refiero, literalmente, a los últimos 3 años.

Para que luego digan que las cosas de palacio van despacio.
Malta despenalizó la homosexualidad en 1973. En 2004 prohibió la discriminación homófoba en los puestos de trabajo. En 2011 legalizó el divorcio. En 2012 creó la figura legal de los crímenes de odio contra la orientación sexual o la identidad de género. En 2014 legalizó las «Uniones Civiles», que aunque tenían los mismos derechos y responsabilidades que los matrimonios no se llamaron matrimonio. En 2015 se aprobó la Ley de Identidad de Género que reconocía los derechos de las personas trans, intersexo y de género no binario (algo en lo que tuvo mucho que ver Willa Naylor, una niña trans de 8 años); además ese año una encuesta de Eurostat demostró que había una amplia mayoría de ciudadanos a favor del matrimonio igualitario.
El año pasado tanto el primer ministro como el líder de la oposición se mostraron favorables a aprobar el matrimonio igualitario. A finales de 2016 el país se convirtió en el primero en prohibir las «terapias de conversión». Y hace un mes el primer ministro anunció, tras ganar las elecciones, que el país iba a darse prisa en hacerlo, y ahora lo acaban de aprobar.

El hecho de que Malta legalice el matrimonio entre personas del mismo sexo es particularmente llamativo, no sólo porque se suma a la lista de países que ya lo han hecho sino porque Malta es un país católico. Literalmente, la constitución del país define al estado como una nación católica. Y eso es importantísimo porque demuestra que es posible mantener una tradición de fe cristiana que no se inmiscuya en la legalidad del país y los derechos de todos los ciudadanos. De hecho el único grupo que se ha mostrado en contra de la aprobación del matrimonio ha sido precisamente la Iglesia Católica. Todos los partidos políticos estaban a favor. Y ahora te vas a reír. El Arzobispo Charles Scicluna explicaba hace unos días en una homilía por qué la Iglesia mantenía esa postura:
Yo puedo decidir que una algarroba y una naranja no deberían seguir llamándose por ese nombre. Pero una algarroba sigue siendo una algarroba y una naranja sigue siendo una naranja. Y el matrimonio, diga lo que diga la ley, sigue siendo la unión eterna y exclusiva entre un hombre y una mujer.
¿Te recuerda a alguien?
Precisamente el único parlamentario que votó en contra de la ley, Edwin Vassallo, ha explicado que a pesar de que su partido (el conservador Partido Nacionalista) no le había dado la opción de saltarse la disciplina del partido, él decidió votar en contra por sus convicciones religiosas: «(La ley) Elimina completamente el concepto del núcleo de la familia: madre, padre, hijo e hija. Eso nunca figuró en el programa electoral y por eso voté en contra de la ley después de pedir libertad de voto, que fue denegada. Habría sido deshonesto conmigo mismo y con la gente a la que represento si hubiera votado a favor. Creo que es un derecho fundamental del ser humano poder expresar aquello en lo que crees. He ejercido ese derecho contra la voluntad del partido y me he alzado para que se me tenga en cuenta.»
Vassallo dice, además, que la ley del matrimonio igualitario es un «engaño» a la gente, porque promete una cosa pero en realidad es otra. Según el diputado conservador esta ley es una puerta legalizar la gestación subrogada y la donación de esperma.
Sea como sea, su voto cuenta. Pero siendo el único de los 67 parlamentarios que ha votado en contra, no ha servido para mucho. A partir de ahora todas las leyes del país (incluida la constitución) sustituirá los términos «marido y mujer» por «cónyuges», los términos «madre» y «padre» por «progenitores» y el «apellido de soltera» por el «apellido de nacimiento.»
Qué bien legalizan las cosas en Malta y qué mal lo hacen en Eurovisión. Justamente todo lo contrario que otro país que lleva años enfangado con la legalización del matrimonio. Sí, Australia, estoy hablando de ti.











