La lucha de Willa y sus padres para que se reconocieran sus derechos llevó al gobierno de Malta a aprobar la ley más avanzada en materia de derechos trans del mundo.

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Cuando Willa nació, hace ahora 8 años, su sexo biológico era el de un niño y así fue como sus padres la criaron. Pero Willa no era un niño, era una niña. Desde muy pequeña Willa siempre elegía los juguetes y la ropa de niña, y su familia no sabía muy bien cómo manejar la situación. Lo explica su madre a ABC Malta: “Creía que estaba criando a un niño así que le decía ‘uy no, elige cosas de chico’; y ahora me siento mal por eso pero es que realmente no lo entendíamos“.

Recuerdo una vez que había unos zapatos rosas brillantes y me los pusieron” cuenta Willa, “Una amiga de mi madre que estaba con nosotros dijo que no estaba bien que un niño dijera que quería zapatos rosas.

Los primeros años de Willa no fueron fáciles. La niña no socializaba con otros niños, no jugaba, no hablaba con ellos y los médicos le dijeron a los padres que Willa tenía mutismo selectivo: Willa estaba tan coartada que sólo hablaba cuando estaba en casa. Allí Willa se probaba la ropa de su madre y jugaba con sus cosméticos con sólo cuatro años: “Empecé a ponerme un poco estricta en esa época, intentando ser autoritaria, para ver si eso ayudaba. Y durante un tiempo dejó de hacerlo. Pero entonces empezamos a pensar en mudarnos y nos dijo: ‘¿En mi nuevo dormitorio, habrá vestidos para una niña de cinco años?’ Le dije que pensaba que todo eso ya se había acabado y ella respondió: ‘No, esa soy yo mami. Es quien siempre seré.‘”

 

Ahí fue cuando los padres de Willa se dieron cuenta de que tenían una hija transgénero: “Al principio no fue fácil porque tienes que despedirte de la situación que pensabas que estabas viviendo. Es una especie de proceso de duelo. Tienes que dejar ir lo que pensabas que era y los pequeños apodos. A veces hablaba de mi ‘hijo”, de forma cariñosa, y son esas pequeñas cosas las que tienes que abandonar. Y fue duro, pero entonces vimos lo feliz que era.

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El problema es que por muy comprensivos que fueran los padres de Willa, las leyes de Malta no estaban preparadas para tratar con menores trans. En el colegio Willa tenía que seguir vistiéndose como un niño y los profesores y compañeros seguían refiriéndose a ella con su nombre de chico porque la ley no permitía cambiarle el nombre. Cuando los padres de Willa les explicaron la situación, “fue como si les hubiera llevado un marciano. No sabían qué hacer. Era algo completamente nuevo. Querían ayuda de los médicos y cosas así, y se lo conseguimos.” Pero aunque el colegio quisiera cambiar, las leyes eran las que eran.

Willa era una niña. Y sus padres no estaban dispuestos a seguir haciéndole sufrir, así que salvo cuando iba al colegio le dejaban expresarse como ella necesitaba y presentarse al mundo como Willa: “El día que le permitimos hacer la transición fue el día en que potencialmente le salvamos la vida de muchas maneras, como tantos otros niños trans en todo el mundo que reciben apoyo; y a diferencia de otros que se auto lesionan o algo peor por culpa de la falta de amor y apoyo que reciben”, escribió la madre de Willa en un post en Facebook en el que se lamentaba de los horribles comentarios que algunos energúmenos les dejaban en las redes sociales. “La gente ve lo madura que es y por alguna razón no quieren aceptar que lo es. Estoy orgullosa de ver en lo que se ha convertido, es madura, sensible, se preocupa por los demás, es atenta, valiente y se conoce a si misma. Todo eso son cosas sobre ella que los demás no aceptan pero si hubieran visto por lo que ha pasado y de la coraza de tristeza y ansiedad que ha surgido tal vez entenderían nuestro nivel de orgullo.

Así que los padres de Willa comenzaron a reunirse con ministros y hablaron con el ministro que estaba tramitando la nueva legislación que permitiría que Willa fuera al colegio como Willa, y no como Will: “Ha habido niños en este país que podían ser ellos mismos durante el fin de semana pero el lunes tenían que ponerse el uniforme del género contrario. Eso es horrible. Cada vez que le hacía eso a mi hija sentía que la estaba matando.

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Al final la lucha de los padres de Willa consiguió no solo que el gobierno aprobara la la Ley de Identidad de Género, Expresión de Género y Características Sexuales (que se considera la ley más avanzada en cuanto a los derechos de las personas trans de todo el mundo), sino que además el gobierno se la dedicó a Willa.

El Gobierno de Malta, además, ha diseñado un programa de dos años para continuar su trabajo en la protección de la comunidad LGTBIQ y el avance en sus derechos y la igualdad; y además ha presentado a sus escuelas directrices muy claras para ayudar a los estudiantes trans.

“Sienta bien que haya cambiado a todo Malta porque así otros niños en Malta lo tendrán más fácil y no tendrán que pasar tantos problemas. Se lo he hecho más fácil.” dice Willa, que se siente muy orgullosa de ser la niña que cambió las leyes de todo un país.

Una de las críticas que más reciben los padres de Willa es la de no proteger a su hija, la de exponerla a los medios y “utilizarla”. Pero la madre lo tiene claro: “Willa es la fuerza motora de su propia lucha. James y yo nos ponemos nerviosos muchas veces con los segmentos de noticias y a veces no queremos tener una vida tan pública. Pero ella es una luchadora, mucho más sabia y amable de lo que le toca por su edad. Y ésa es quien es, no queremos que deje de ser quien es y sin importar lo duro que sea hemos sido sus soldados en su lucha porque qué ¿de qué otra forma podemos ayudarla? ¿Cómo podemos ayudarla si no es estando orgullosos y acompañándola de aquí a la luna para ayudar a otros como ella alrededor del mundo, y ofreciendo nuestro tiempo y una historia personal para hacerlo?

[divider]Fuente: ABC Malta | Malta Independent [/divider]