El gobierno de Cifuentes lleva la carta del director a la Fiscalía por un posible delito de odio.
[divider]Actualidad | Alerta Homo[/divider]
Hace unas semanas te contábamos que el director del colegio Juan Pablo II de Madrid había enviado una carta bastante repugnante a los padres de los alumnos en la que comparaba la ley contra la lgtbfobia aprobada en Madrid con el «fanatismo terrorista». Y tan ancho que se quedó el hombre. Tras la denuncia por parte de Arcópoli, la Comunidad ha decidido enviar el caso a la Fiscalía para ver si se ha cometido algún delito por homofobia. Y por si fuera poco, la Consejería de Políticas Sociales ha abierto una investigación para ver si el centro cumple el concierto educativo, y es que en caso de no hacerlo, podría suponer la retirada del mismo.
Y cuando hablamos de la retirada del concierto no nos referimos a que Malú haya cancelado una actuación, sino que el gobierno podría retirarle los fondos. Es decir, podrían quedarse sin dinero. Y ahí amigas, es donde les duele a los homófobos. Bueno, a todos menos a determinados grandes almacenes que parecen pasar de todo. Ejem.

Recordemos que la misiva, entre otras cosas, decía que era una pena que se pierda el tiempo en leyes absurdas cuando se podría estar defendiendo la familia y las raíces cristianas. Oye, qué manía tienen los cristianos con definir lo que es familia y lo que no. Además, también hablaba de los «valientes obispos» que ya no podrían seguir siendo homófobos. Jate tú. Qué pena nos da todo. Lo que igual no se esperaba este señor es que la mismísima Cristina Cifuentes saliera al paso diciendo que «este tipo de afirmaciones son de una gran radicalidad que incluyen afirmaciones que desde luego no es lo que recoge el espíritu de nuestra Constitución y de nuestra legislación y, desde luego, de la legislación de la Comunidad de Madrid, que hay que cumplir.”
De momento las autoridades están revisando la oferta de actividades extraescolares, las asignaturas optativas y el cumplimiento de los currículos y parece ser que hasta ahora está todo en orden. Bueno, todo menos los pensamientos de Carlos Martínez, el director, que parecen bastante «desordenados», que es una palabra que seguro que le gusta mucho.
Así que toca esperar y ver como se resuelve todo esto. Si por nosotros fuera, inhabilitaríamos al Sr. Martínez de por vida.
[divider]Fuente: Cadena Ser[/divider]










