El portavoz de la Iglesia Católica en México dice que prohibir las terapias de conversión de homosexuales es una «persecución a la Iglesia».
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Lo de la coach homófoba profesional que se dedica a ir por el mundo diciéndole a la gente que se puede «salir de la homosexualidad«, no es algo aislado en el seno de la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica a la Romana.
Para los católicos es muy importante que la sociedad acepte las terapias de conversión porque eso le da fuerza a su argumento de que nosotros parimos nosotros decidimos ser homosexuales, y lo hacemos (me estoy metiendo yo ahora en la piel de un católico) para hacer daño a la familia y a la civilización.
En el fondo de todo da igual si uno elige o no ser maricón. Yo no lo he elegido pero si así fuera tengo el mismo derecho a practicar mi mariconismo que ellos de practicar su religión. La diferencia es que yo practicaré mi mariconismo sin molestar a nadie y ellos son incapaces de rezar sin tocarte las pelotas por no hacer lo mismo que ellos. Todo es simplemente una estrategia que deforma la realidad para hacer que ni la sociedad ni los gobiernos presten ayuda (no sólo económica) al colectivo LGTB; si por ellos hubiera sido hace unas décadas habrían dicho que nadie nacía siendo negro o que la gente que nace en África lo hace por decisión propia, para así perpetuar la opresión que las personas que no eran blancas han sufrido durante años y que tan bien les ha ido.
Todo esto no es una paranoia mental que me estoy montando yo ahora, es básicamente lo que ha dicho el portavoz de la Iglesia Católica (dirigida, recuerda, por el Papa Abracitos) en México, Hugo Valdemar, a un canal de televisión:
Hay una persecución contra la Iglesia. Es algo muy serio, el estado ahora determina el comportamiento sexual de los ciudadanos y prohibe cualquier intento de volver a la normalidad.»
Es decir: ser hetero es lo normal, lo otro es una elección (consciente o subconsciente) que se puede corregir. A cualquier persona que tenga dos dedos de frente y vea más allá de su rosario esa frase le provocará un escalofrío pero a un católico no. Porque para los católicos lo suyo (lo de creer en un ser invisible que se supone que nos quiere pero permite el cáncer de huesos en niños, por ejemplo) es lo normal. Lo tuyo, que naciste sintiéndote atraído hacia las personas del mismo sexo, no lo es.
Pero lo que realmente les jode, el motivo por el que ahora están llorando tan fuerte con tantas ganas, es en realidad mucho más prosaico que la salvación de la humanidad. Es la pasta. La guita. El dinero.
El estado prohíbe a los padres ayudar a sus hijos para resolver sus dudas sexuales y prohíbe a los homosexuales cambiar, pero si quieren cambiar su sexo les financian esa atrocidad. Es algo diabólico.»
Es decir: lo que les jode es que el estado financie las operaciones de reasignación de género pero no las terapias de conversión. Más fácil: si la Iglesia Católica tuviera médicos a su servicio que realizan operaciones de reasignación, la apoyarían. Pero como no los tienen, como lo que tienen es charlatanes con muy poca moral y sentido de la humanidad, quieren sacar dinero por donde pueden. Atacando al más débil.
Evidentemente a ese cura le importa una mierda la diferencia entre género y orientación. No pretendas explicarle a los que le escuchan (porque él lo sabe muy bien, por eso confunde los términos) que un hombre gay no tiene por qué querer ser mujer o que una persona heterosexual puede ser trans. Lo que quieren es simplificar, porque cuanto más simplificas y menos evidencias y explicaciones das, más fácil es que la gente siga creyendo que al señor Hugo Valdemar un ser imaginario lo puso en este planeta para promulgar su palabra y salvar nuestras almas.
[divider]Fuente: Pink News[/divider]













