Buenos días amigas.
Sí, buenos días. Porque estamos de RESACÓN.
Anoche nos fuimos de fiesta para celebrar nuestro cumple y la expulsión de Igor y TODO lo que hubiera que celebrar. Y claro, aún estamos con las legañas pegadas en los ojos. Porque un cumpleaños no es un cumpleaños si no hay borrachera de por medio.
Así que siendo lunes, y como buenos fans de Gran Hermano, obviamente había que ir a La Posada. A mezclarse con ellos… A hacernos sus amigas ¡Tía!
Y la sorpresa cuando llegamos es que ¡nos estaban esperando para cantarnos cumpleaños feliz! ¡Bengalas incluidas! ¡Con fuegooooo! Y oye chica, ¡que nos hizo ilusión!

Fuera de coñas, era por el cumple de Leti y Giuls.
El primer objetivo estaba claro: Quería y necesitaba una foto con Lorena (#NOMEDIGASMALA) y donde pongo el ojo, pongo la bala… ¡digo! La cámara. Yo creo que sabe que en Estoy Bailando la amamos sobre todas las cosas, y que hemos convertido su mítica frase nuestro motto vital. Y que incluso algún día le ofreceremos ser redactora en la web. Y por eso fue un HAMOR conmigo. Hasta Noe (la del Pichu) que iba de guardaespaldas de Lorena (porque no se separaban ni para mear) acabó sonriendo para mi cámara… Objetivo CONSEGUIDO.

El siguiente objetivo era comprobar cómo olía Anabel, el huracán catalán. Y oye, no olía mal. Así que suponemos que un mal día de olvidar el desodorante, o de exceso de sudoración lo tiene cualquiera, ¿no? Me sorprendió muy positivamente. Es muy muy auténtica y nos hemos hecho amigas de verdad. Tanto que nos contó unos cuantos entresijos de la casa y hasta me invitó a subir al reservado con el resto de grandeshermanos.
En una de nuestras excursiones al baño como buenas amigas, nos cruzamos con Igor, que no os imagináis lo que gana en persona, ¡ay! Y mi amiga Anabel le vacilaba diciéndole lo mismo que en la casa: que si «¡Esta noche te voy a estar picando a la puerta de la habitación hasta que me abras!», que si «¡Te voy a comer todo!»… Lo típico.
Igor se ruborizaba y se reía. Pero en el fondo sé que ella iba en serio.
Y él también lo sabe. Y le teme.

Pero lo realmente destacable de la noche, es que IGOR LA TIENE DE SANGRE!
Con lo que nos gusta llevarnos sorpresas de ese tipo, ¿eh amigas? Inmediatamente después de mirarle a la cara y de que me acariciara el brazo (¡ay…!) Mis ojos bajaron a buscar el mástil.
Y no estaba.
Prometo volver a buscarlo otro día…









