El otro día os contábamos que una concejala antropófaga musulmana de Badalona había casado a una pareja gay y el mundo había seguido girando después. En nuestro Facebook, eso sí, se lió parda. Algunos no le veían mérito a la noticia y tenían razón, no hay ningún mérito, es una mujer haciendo su trabajo. Otros se indignaban no sabemos muy bien por qué. Y un lector en particular se enfadaba asegurando que en Marruecos matan a los homosexuales.
Lo cierto es que Marruecos no es el paraíso del homosexualismo y aunque sigue considerándose una «práctica» ilegal el país no llega a los extremos de otros territorios africanos (cristianos o musulmanes) o en los que la religión musulmana tiene una gran carga integrista en la que se asesina a las personas por ser (o no, tampoco les importa mucho a los del Estado Islámico cuando quieren matar a alguien) gays o lesbianas.
Hace unas semanas dos estudiantes universitarios se grabaron en vídeo dándose varios besos dentro de un instituto en la ciudad de Inezgane. El vídeo, grabado por uno de ellos (que trabaja como supervisor en ese instituto) acabó subido a internet y aunque sólo se veían las siluetas de los dos chicos, la policía tardó poco en identificarlos y detenerlos acusados de «comportamiento inmoral«.
Ahora los dos chicos están detenidos a la espera de juicio, que se celebrará la semana que viene, y se enfrentan a una posible condena de hasta tres años de prisión. Y todo eso por darse unos besos en privado y grabarlo en vídeo.
Marruecos lleva ya unos años en el punto de mira de las asociaciones LGTB y de Derechos Humanos, sobre todo desde que el pasado verano un ciudadano inglés y su acompañante fueron detenidos bajo la misma ley del «comportamiento inmoral«. Amnistía Internacional y la Human Rights Campaign presionaron al gobierno de Marruecos para que se asegurara de respetar los derechos humanos de sus ciudadanos y eliminara el artículo 489 del código penal que es el que penaliza las relaciones homosexuales. El ciudadano inglés, por cierto, fue puesto en libertad a los pocos días junto a su acompañante (un joven de 22 años) al que se comprometió a ayudar para conseguir asilo en Reino Unido.

Hace unos meses el Ministro de Turismo la lió parda en una entrevista a la CNN Árabe diciendo que en Marruecos no aceptan las «muestras de la sexualidad del individuo como una provocación, pero si la homosexualidad es una orientación personal, practicada en lugares privados, cae dentro de la libertad personal de cada uno«. Eso se entendió como una apertura de miras del gobierno y el inicio de un proceso de debate de los derechos del colectivo LGTB en el país; pero tardo cero coma en emitir un comunicado diciendo que el Movimiento Popular (su partido político) no se había posicionado en este tema y tampoco tenía pensado hacerlo.
Fuente | Morocco World News










