A estas alturas, no debería ser una novedad que una pareja de hombres se casara en un ayuntamiento español. Ya han pasado diez años desde que se aprobó la ley que permite el matrimonio igualitario, al fin de cuentas. Hasta Maroto se ha casado, porque él es gay y del PP, por si no lo sabíais, y no ha pasado (casi) nada.

El sábado se casaron dos chicos en Badalona.  Los casó una mujer. Y además era musulmana y llevaba puesto el velo mientras los casaba. Esto, en un país laico, sería un perfecto ejemplo de a no-noticia.

La concejala es Fatima Taleb, la primera concejala musulmana electa en Badalona, como nos han confirmado desde la cuenta de Twitter de Guanyem Badalona, el  partido al que pertenece. La foto en la que podemos ver a los recién casados en el momento de la ceremonia ha estado circulando por Twitter todo el fin de semana, pero fue retirada de la página de Guanyem Badalona a petición de la pareja, aunque os podemos asegurar que no son dos tomates. 

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Recreación: dos homosexuales con un tomate en la cara

Que una musulmana entrara a formar parte del ayuntamiento  ya causó no poco revuelo en su momento en la ciudad que había sido hasta  poco antes el feudo de Xavier García Albiol, conocido en múltiples ocasiones por sus actitudes racistas. De hecho, la Fiscalía investiga una serie de comentarios racistas emitidos contra esa misma concejala desde la página de Facebook de Albiol.

¡Sorpresa! llevo velo
¡Sorpresa! llevo velo

A partir de ahí, empieza todo el circo de comentarios y reacciones en las redes. Taleb se define como una española musulmana y con velo, y como os podeís imaginar eso gusta muy poco en este país en el que puedes ser de la religión que quieras, siempre que seas católico como Dios manda.  Dejó claro desde el principio que lleva el velo puesto porque le sale del coño porque quiere, y que no va dejar de ejercer su cargo como debe por ello.

Ninguna religión, ninguna costumbre, ninguna creencia ni idea particular pueden estar por encima de los derechos humanos ni deben ser motivo para que una persona deje de respetar la legislación correspondiente. Eso, precisamente, es lo que ha hecho Taleb, y por eso ha molestado a todo el mundo.

No nos interesan ni sorprenden demasiado las reacciones de personas que se dicen creyentes y que están escandalizadas porque una musulmana haya casado a un par de enfermos de maricones; nos molesta mucho más leer que a otros les escandaliza que “sea muy liberal para casar homosexuales pero no lo bastante para quitarme el velo porque Alá se molesta”.

¿Cuántos concejales católicos, del PP y de otros partidos, han casado ya parejas de hombres y de mujeres en España, a pesar de que en teoría es algo contrario a la religión que dicen practicar? ¿Cuántos de ellos no lo habrán hecho mientras llevaban al cuello un crucifijo, o lo hacían en una habitación en la que había algún cuadro con representaciones religiosas? ¿Qué diferencia hay?

El caso de Taleb molesta a ciertos sectores religiosos, pero molesta (mucho) a la derecha xenófoba e islamofóba porque les cambia demasiado el cuento de que el islam es incompatible con la democracia. Teóricamente sería posible que una monja, otra señora con pañuelo en la cabeza, fuese concejala; creemos que no nos llegarían las palomitas para el espectáculo que se produciría en ese caso si tuviera que celebrar una boda de una pareja del mismo sexo.

Todas las religiones están igual de equivocadas y son igual de innecesarias, desde nuestro punto de vista. Creemos en un estado laico que no esté sometido a las normas de ninguna de ellas, pero que al mismo tiempo no actúa sobre símbolos externos. Mientras llevar un velo o cualquier otro símbolo religioso sea una elección personal y no interfiera en nuestros derechos, no tenemos nada que decir.