La puerta está cerrada, entonces se abre. Entra un chico con pinta de modosito y al que los pantalones le quedan muy bien acompañando a otro con aires de chulo venido a menos y le enseña la habitación en la que se va a alojar. Un lugar sin ventanas ni aseo y del que si quiere salir, se ha de tocar un timbre. Y junto a él hay un abrecartas para abrir las cartas que no se reciben. ¿Perdón? ¿Dónde demonios estamos? Más te vale tener respuestas porque se lo vas a tener que explicar al siguiente huésped, con el que además vas a compartir la habitación. ¿Cómo? Déjate de preguntas y relájate, que hay otra persona más. En total, van a ser tres las personas que estarán aquí. Contigo. Encerrados todos. Y no, esto no es un cuarto oscuro.

Está claro que hay cosas que no sabemos y que poco a poco habremos de descubrir. Sin embargo, esto no es una prisión, ¿dónde estamos? Ten paciencia y conoce primero a estos tres desconocidos, a ver qué te cuentan de sí mismos a través de las preguntas que se hacen entre ellos. Si estabas desconcertado, prepárate bien relájate y déjate hacer como suele ser habitual en ti, porque ahora sí que comienza lo bueno. Nadie sabe qué decir de sí mismo y toda opinión vertida por los demás cae como un juicio sagrado en la sala. La tensión crece por momentos, de ahí se pasa a la ansiedad y poco a poco llegamos a la angustia. ¡QUÉ INTENSIDAD, POR DIOS!

Y no creáis que estamos exagerando como cuando os contamos lo que ligamos cada vez que salimos. Esta es una obra de un francés llamado Jean Paul Sartre que le daba mucho al coco sobre el sentido de la vida, la identidad de la persona humana y la convivencia entre las personas. Lo que se llama una loca un existencialista, venga a darle a la entrepierna cabeza para hacernos pensar sobre cuestiones que él consideraba fundamentales para intentar descubrir quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. ¡Menudas preguntas! La verdad es que yo no tengo respuesta, ¿qué dirías vosotros?

Poco a poco la tensión se masca en el ambiente. Hay maltratos, asesinatos, una mujer que intenta seducir a otra, un hombre que pasa de las mujeres y que antes tenía algo con una pareja. Hay chantajes, exhibición de sujetadores y slips, un «si la tocas a ella, te mato» y un «no quiero nada con mujeres», además de gritos, golpes en esa puerta cerrada que no hay manera de abrir,… Un sinvivir logrado por el buen trabajo actoral de los cuatro intérpretes de A puerta cerrada. Ellos lo dan todo, y en un lugar donde el teatro se vive de manera tan cercana, casi piel con piel sexo con sexo como es La Pensión de las Pulgas, esto tiene mucho mérito. Una gran experiencia que no os podéis perder, no solo disfrutaréis, sino que además de salir impactados lo haréis pensando. ¿Estáis preparados?

FICHA TÉCNICA
Dirección: Ernesto Arias.
Reparto: Casimiro Aguza, David López, Elena González-Vallinas y Sonia de la Antonia.









