Ese el resultado de una encuesta realizada por por la GMFA (Gay Men’s Health Charity, originalmente Gay Men Fighting Aids) y FS magazine y que nos toca mucho las narices. Porque entendemos que el miedo es una reacción difícil de controlar, pero que a día de hoy casi la mitad los hombres homosexuales no quieran tener una relación con alguien seropositivo dice mucho del camino que queda por recorrer y de la información que queda por transmitir. Porque todos somos modernos y comprensivos hasta que nos toca a nosotros claro.

Hace unos meses hablábamos de cómo la gente creía tener el derecho a exigir que una persona seropositiva revelase su estado antes de una relación sexual, postura con la que no estábamos para nada de acuerdo, y los resultados de esta encuesta nos refuerzan en nuestra posición. ¿Cómo vamos a pretender que alguien nos diga que tiene VIH si de entrada esa persona va a tener un 50% de posibilidades de rechazo sólo por ese motivo? ¿Con qué argumentos nos atrevemos a exigirle a otra persona que revele su enfermedad? Porque suponemos que cuando alguien argumenta que quiere saberlo es para poner pegas a una posible relación, sea esporádica o estable.
Pues ahora te vamos a contar una cosa que quizás no sepas: a fecha de hoy, una persona seropositiva con tratamiento tiene una vida igual de normal que alguien que no tenga el VIH. Y sí, el miedo al contagio puede ser comprensible pero:
- Usa condón siempre. Nunca se sabe con quién estás y qué estado serológico tiene. Además, el VIH no es la única enfermedad que existe
- Con tratamiento se obtiene una carga viral indetectable que hace prácticamente imposible la transmisión del virus
A pesar de que a día de hoy esas dos cositas son de dominio público, la mayoría de los homosexuales siguen evitando las relaciones con alguien con VIH. Y es algo que nos llama poderosamente la atención. Las ONG que trabajan en este terreno afirman que se ha perdido el miedo al virus y que las prácticas de riesgo cada vez son más comunes. Pero entonces algo no nos cuadra… ¿se ha perdido el miedo pero al mismo tiempo no tendríamos sexo con un seropositivo? ¿No será que nos hemos vuelto más inconscientes y relativizamos el riesgo hasta que lo tenemos frente a nuestras narices? Porque oye, cuando un desconocido has quedado con uno en grindr que te asegura que está sano, lo lógico es fiarte de él y follar sin condón que eso es de modernos y de guays, pero cuando alguien te dice que es portador del virus, te paralizas. ¿Por qué? Ya te hemos contado que una persona con VIH y medicada correctamente no tiene posibilidad de transmisión pero en este caso ya te da más palo follar… Tanto que en el 44% de los casos esa persona es rechazada.
Pero el dato más divertido viene ahora: el 66% de los hombres seronegativos afirmaron NO PONERSE EL CONDÓN AL MANTENER RELACIONES ESPORÁDICAS.

Y claro, cada vez entendemos menos lo que pasa. Porque resulta que no nos ponemos el condón, hacemos locuras, nos confiamos en que «no pasa nada» pero amiga, como se nos acerque alguien a quien le haya pasado… Que si. Que pobrecito, pero mira:
- No quiero complicarme la vida
- Tienes que buscar a «otra persona como tú»
- No quiero contagiarme
Tres bonitas respuestas, muy habituales, que lo único que hacen es discriminar a alguien y que, buscando un equivalente, sería algo así como «Mira, no quiero salir contigo porque eres diabético». ¿No es absurdo? Pues con el VIH pasa lo mismo, pero el estigma pesa mucho. Demasiado. Y que sea el propio «colectivo» quien participe de esa discriminación es algo que no entendemos. Como tampoco entendemos a los maricones homófobos ni a los transfóbicos. Ah, y encima no te atrevas a decirle a alguien que «no follas a pelo» porque entonces te puede caer lo que no está escrito. Conclusión: Somos… (inserta aquí el adjetivo que quieras).
Fuente | GayTimes









