Artes Verbénicas no tiene punto medio: o las odias o las amas. Espectáculos como el que estrenaron anoche en Nave 73 (Madrid) traen una bocanada de aire fresco a la cartelera teatral, y eso siempre es de agradecer. Fiel a su estilo mamarracho folclórico han adaptado, junto a la compañía Tío Venancio, La ermita, la fuente y el río de Eduardo Marquina. ¿El resultado? Una mezcla que sólo podemos calificar como un musical castizo madrileño. Y es que las Verbénicas han creado un nuevo género. Más que eso, son un género en si mismas.
A las Verbénicas les encanta el rosa
Deseada es la historia de una muchacha así llamada que se debe al cuidado de su hermana pequeña, pero también al de su prometido. Al de ella, y al de su hermana. Porque dos hombres la cortejan y Deseada, que no es una fresca como tú que te has tirado al novio de tu hermana debe tomar una decisión al respecto.
Sobre esta trama principal giran una serie de personajes secundarios que dan vida a los lugareños y sus costumbres: las reuniones en la plaza para criticar y… las reuniones en la plaza para criticar. Y ya sabes que las habladurías son muy malas, y aunque el Secret haya pasado de moda, nos encanta seguir criticando. Sea en persona, en blogs (holi Abel Arana), por whatsapp o por grindr. O por las capturas de grindr que envías por whatsapp. Pues así pero en modo pueblo. ¿Te imaginas?
Deseada es un drama folclórico rural. Pero que muy rural. Un poco mezcla de Tennessee Williams con Lina Morgan y con una buena dosis de mamarrachismo digno del mejor Almodóvar. A esto le añades unas pinceladas surrealistas y claro, te quedas muerta clavada en la butaca. Ya te lo hemos dicho al principio: a las Verbénicas las odias o a las amas. Y nosotras, las amamos.
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