De vez en cuando, tras un fin de semana de elecciones como el que hemos vivido en España, ves que pasan cosas en la sociedad y de repente te sientes orgulloso. No porque ganen unos o pierdan otros, sino porque comprendes que las personas están informadas, que la era de la globalización está ayudando a que la raza humana se una y comparta experiencias y vivencias con una facilidad pasmosa y que, en buena parte, Internet ha sido el germen de muchos cambios (a veces para bien, otros para mal) que hacen que nuestra civilización avance; dejándonos a todos patidifusos.
Y luego sale la noticia de que Brad Pitt es bisexual, contrata a actores porno gays y Angelina Jolie lo sabe y le parece bien y te das cuenta de que no.
El ser humano es, básicamente, imbécil.
Y ojo, no os llamo imbéciles a vosotros, queridos lectores, por compartir la noticia en Facebook la hayáis sacado de donde la hayáis sacado. Probabeblemente lo habéis hecho para echaros unas risas a santo de tremenda gilipollez.
Llamo imbéciles a los redactores y periodistas de páginas webs, periódicos y televisiones que han dado bombo a una noticia publicada por una revista que no hace mucho publicaba una portada como ésta:
O ésta:
O, para el caso que nos ocupa ésta es más apropiada:
Y ojo, que los niños también reciben:
Star Magazine es una basura de publicación. Un tabloide fundado por Rupert Murdoch que se dedica a expandir rumores que les llegan (en su web animan a los usuarios a compartir lo que sepan -o crean saber- sobre famosos) o que, directamente, se inventa las noticias. Ya le pasó a Beyoncé, cuyos representantes aseguraron que una entrevista publicada por la revista tras la maternidad de la cantante era totalmente inventada.
Es decir: que esto de periodismo tiene menos que lo que hacemos en esta web. Que aquí, aunque no seamos periodistas y nos vaya el cachondeo, intentamos que lo que contamos tenga fuentes contrastadas y sea real.
Algunos de los famosos afectados deciden demandar a la revista, otros directamente ignoran el tema. Katie Holmes denunció a la revista por 50 millones de dólares tras asegurar que era drogadicta, aunque finalmente llegaron a un acuerdo y Star publicó una disculpa e hizo una donación en nombre de la actriz a una ONG.
Y te preguntarás qué hago yo hablando de este tema si es mentira, qué clase de moralidad pretendo inculcar al resto de medios; como si yo fuera alguien. Y tienes razón, no lo soy. No pretendo decirle al periodista del ABC o al blogger de Los40Principales que no saben hacer su trabajo. No me escandaliza que una revista utilice un titular falso para vender más, en mayor o menor medida eso lo hacemos todos. Porque al final, lo importante para muchos no es la fidelidad a la noticia sino el número de visitas a final de mes. (Si os sirve de algo, en esta web poco dinero ganamos con la publicidad así que como el número de visitas sólo nos sirve para inflarnos el ego poca importancia le damos)
Lo que me escandaliza es que las historias que más llaman la atención son siempre, siempre, siempre las que cuestionan la sexualidad de mujeres y (sobre todo) hombres heterosexuales.
Y los de Star Magazine tienen experiencia con ese tema:
No hace mucho vivimos una historia parecida a ésta en Telecinco, con todo el embrollo montado por un estilista que no sabemos qué pinta en televisión diciendo que había tenido un affair con Labrador. Todos los programas de la cadena hablaron sin tapujos del tema hasta que Labrador volvió de su participación en Supervivientes y se hizo el indignado, pero siguió alimentando el tema.
Webs generalistas y webs LGTB hablando sobre el escándalo de Labrador, sobre su sexualidad, sobre si le había enseñado o no el pene al otro, si le había enviado fotos guarras, si había «dejado» que el gay le hiciera una mamada, si se habían besado… ¡con lengua!
Pero ¿qué escandalizaba realmente a la gente? ¿Por qué era tan importante la noticia como para tener a toda la cadena pendiente de lo que había pasado? El único de los dos que tenía pareja era el estilista, que fue el que comenzó a hablar sobre ello. Labrador estaba soltero y si hubiera querido tener algo con alguien podría haberlo hecho sin problema.
Pero al público no le escandaliza que Labrador le enseñe el rabo a alguien en un lavabo. Le escandaliza que se lo enseñe a un tío. Porque Labrador es heterosexual. Y John Travolta, Tom Cruise, Will Smith o Brad Pitt se supone que también son heterosexuales. Y parece ser que el trapo más sucio que se le puede sacar a un hombre heterosexual es que sea gay.
Entiéndeme, yo soy el primero que bromea con ese tema. Joder, mira el gif de Abraham que he puesto arriba. Rumores, bromas, chascarrillos… A lo mejor tengo la brújula de la moralidad un poco descontrolada; pero creo que hay una línea bastante gorda que separa el bromear sobre la sexualidad de alguien a usarla como arma arrojadiza. Cada vez que un famoso dice lo de «no me importa que digan que soy gay, no me parece algo malo y me ofende que la gente lo considere un insulto, aunque no lo soy» aplaudimos con las orejas. Del mismo modo que sacamos las antorchas y los tridentes cuando alguien dice lo de «no me insultes, no soy gay«.
Por eso cuando iba viendo trozos de la historia de Labrador no sabía hasta qué punto reírme o cabrearme. Supongo que al final, como todo, el exceso es malo. Los comentarios que empezaban en plan jocoso acababan convirtiéndose sutilmente en puyas hirientes hacia Labrador, porque él tiene la libertad de montárselo con quien le dé la gana… mientras sea una chica. Si una viceversa dice que se ha liado con Labrador no hay noticia, es lo que cabría esperar. Lo «normal». Pero cuando lo hace con un chico hay que saber todos los detalles, incluídos los centímetros de pene que llegó a meterle en la boca al otro.
Sí, es verdad que ese tipo de detalles se le han preguntado a más gente. Una que decía que el semen de Amador Mohedano sabía «cada día a una cosa diferente» o la otra que explicaba cómo le gustaba besar a Kiko Rivera. Pero en esos casos había un trapo sucio: una infidelidad. En el caso de Labrador no había trapo sucio: un chico soltero liándose (o no) con otro. El trapo sucio era la homosexualidad.
Puede que yo esté hilando excesivamente fino, pero a mí me da un poquito de asco cuando (como te decía antes) la homosexualidad de un hombre supuestamente heterosexual se coloca al nivel de una infidelidad, un falso embarazo, una estafa económica… Como si fuera algo de lo que avergonzarse.
Si Labrador besó al estilista, pues muy bien por él. Si no le besó, pues mal por el estilista que se inventa la noticia. Pero todo el follón morboso que se monta alrededor de la noticia es hiriente. Y más hiriente es que páginas dedicadas al colectivo LGTB utilicen esas noticias como reclamo para tener mejor presencia en Google o más Me Gusta en Facebook o más comentarios en Twitter.
Probablemente en los tres años que llevamos con la web hayamos publicado alguna noticia de ese estilo, gracias a Dios no recuerdo todos y cada uno de los artículos publicados. Haciendo una búsqueda rápida no he encontrado ninguno, pero puede que estén ahí. Y si lo están, os pediré disculpas por ello. Y si me los señaláis, los eliminaré de la página.
Pero estaremos todos de acuerdo en que atacar (porque la portada sobre la bisexualidad de Brad Pitt es eso, un ataque) a alguien por ser bisexual u homosexual no es aceptable, por muy famoso que sea. Un rumor, una habladuría, un «esto lo sé a ciencia cierta pero no lo puedo contar«, una fiesta Bakala, un miembro de una boyband… Todo eso está ahí, todos lo sabemos. Y no es eso lo que me molesta. Me molesta cuando el «es gay» no se utiliza como un «intenta hacer creer a todo el mundo una cosa que no es y no nos parece bien» sino como un «¡QUÉ FUERTE CON LO MACHOTE QUE PARECÍA!«.
Y si ya es una tocada de pelotas que lo haga un medio generalista, imagínate cuando lo hace un medio que luego se planta la bandera del Orgullo Gay en el logo y dice luchar por la tolerancia, el respeto y la igualdad del colectivo. Ahora me posee Helen Lovejoy y me pregunto qué ejemplo pretendemos dar a los menores en la lucha contra la homofobia cuando nosotros mismos perpetuamos los clichés y los estigmas escandalizándonos y compartiendo la portada de un tabloide que asegura que a Brad Pitt le van los penes como si hubiéramos descubierto una nueva cuenta en Suiza del político de turno.
Pero estos son los tiempos que nos han tocado vivir.
Tiempos en los que no dudamos en compartir en Facebook noticias sobre la curación del SIDA o el cáncer publicados en webs tan fiables como www.losvideosmas.net o www.datosveridicos.com. Tiempos en los que la gente se escandaliza porque un hombre casado sea bisexual pero luego le aplauden por la naturalidad con la que deja a su hija vestirse de chico (abriendo un debate apropiadísimo, sí, sobre si la niña de ocho años es intersexual, transexual o lesbiana).
What a world!


























