Berto y Manu se conocen en una discoteca de Chueca, y lo que comienza siendo el polvo de una noche pronto se desvelará como algo más. Al menos para Berto, que tendrá que decidirse entre el que parece ser el gran amor de su vida, o su sombra, que le invita constantemente a olvidarse de su amor y centrarse en el amplio abanico de posibilidades que ofrece el Grindr.
¿A que este argumento te suena? El texto de Luciano Muriel muestra la realidad de los tópicos gays. Y es que no por ser tópicos dejan de ser reales. El amor es amor y no entiende de si es «homosexual» o no, pero es cierto que el mundo gay tiene sus peculiaridades. Y ese es el gran acierto del texto: mostrar que las relaciones homosexuales son igual de problemáticas que las normales heterosexuales pero al mismo tiempo, deben superar más obstáculos: desde la salida del armario a la posibilidad de follarse todo lo follable, y así se consigue que el espectador se identifique enseguida con lo que ocurre en el escenario. Y es que todos hemos sido alguna vez Mano. O Berto. O los dos.
Sin perder de vista en ningún momento el sentido del humor el texto juega con las emociones de una forma vibrante. Es conmovedera a la vez que divertida. Hace llorar a la vez que reir. Con una puesta en en escena casi minimalista y apoyado en una magnífica selección de temas musicales (impagable ese Piensa Gay de Lorena C), brilla de forma espectacular el trabajo de los tres actores (Juan Paños, Abel Guillot y Pablo Remiseiro) sólo puede calificarse de sobresaliente.
www.youtu.be/ENq0s7JOFYQ











