Ha vuelto a hacerlo. Esperanza Aguirre, esa mujer que nos cae tan bien a los lgtb gays, volvió a lucirse anoche en Un tiempo nuevo, el programa de actualidad política de Telecinco. Y ni corta ni perezosa soltó esta bonita frase:
«El Partido Popular recurrió al Constitucional la ley del aborto como recurrió la ley del matrimonio homosexual, y en aquella ocasión yo recuerdo perfectamente que dije «yo no lo hubiera recurrido. No porque no haya motivos que yo no creo que las uniones se deban llamar matrimonio sino porque va a parecer que el Partido Popular está en contra de los homosexuales cuando es todo lo contrario».
Así se habla Espe. De forma muy clarita. Efectivamente es lo que dijiste en su día, pero nos encanta que tras autoproclamarte musa gay vuelvas a mostrarnos tu verdadera cara. A ver si así las maricas peperas, que haberlas haylas (hola Colegas) se dan cuenta de que están haciendo el gilipollas. Menos mal que Sandra Barneda supo dejarte en tu sitio al replicarte
«Los consideraría de segunda categoría si no les diera el derecho al mismo nombre ¿no?»
¡BRAVA SANDRA BRAVA!
Y es que, querida Esperanza Gracia Aguirre, te vamos a dar un humilde consejo: jamás cuestiones los derechos de alguien con ese alguien presente. Es más. Te vamos a dar un segundo consejo: nunca cabrees a una lesbiana. Tienes siempre todas las de perder.
Y la verdad es que tras la contestación de Barneda, Aguirre se quedó un poco bastante descompuesta.
La lideresa intentó arreglarlo diciendo que «es una cuestión de nombre no una cuestión de fondo (…) yo estuve en contra de aquel recurso».
¡OLÉ!
Querida Espe. Estamos por repetirte lo que le dijimos hace unos días a Pablo Cavero, el Consejero de Transportes de Madrid. Esa declaración que has hecho, en principio tan inocente y con la que muchos idiotas estarán de acuerdo referente a que es un problema de nomenclatura esconde una homofobia y un desprecio que da asco. Mucho asco.
Porque si dos cosas son iguales, se deben llamar de la misma manera. Si se llaman de manera distinta es que no son iguales. Hasta aquí me sigues, ¿verdad Esperanza? Entonces sí tú quieres un nombre para los heterosexuales y otro para los homosexuales es que no consideras que esa unión sea igual de válida ni que tenga los mismos derechos. Además, tú que eres tan lista, ¿sabes la cantidad de problemas y de inseguridades que dos nombres podrían tener? Veamos un ejemplo práctico. Estar casado y estar en «pareja de hecho» es lo mismo pero no es lo mismo ¿verdad? Pues es lo que quieres hacer tú con ese segundo matrimonio, que por cierto, tampoco dices cómo te gustaría llamarlo. Aunque claro, a los de tu partido ideología les gustaba mucho aquello de homonomio.
En fin querida Espe. No hay mucho más que decirte porque nos aburres. Mucho. Claro que nos aburren más todas esas maricas que te votan pero claro, ser tonto no está reñido con ser homosexual. Y maricas tontas hay muchas. Muchísimas. Y no hablamos de los medios gays que te siguen el juego porque a estas alturas eso ya es la pereza absoluta. Y entre tontos unos y tontas otras, así nos luce el pelo.












