Gonzalo es guapo (y el actor que lo interpreta, también). Diego, su compañero de piso también lo es (y casualmente, el actor que lo interpreta, también). Los dos son amigos y residentes en Madrid comparten piso. Gonzalo es pesimista y busca desesperadamente a la mujer de su vida, mientras que Diego es un ligón y un bromista pesado. Un día, Gonzalo conoce a Elena (que también es guapa, maricón), una pintora bohemia y algo hippie que ama la pintura sobre todas las cosas. Algo así como Bette Porter en The L Word (o como Julia en Verano Azul)Y ya. Que no queremos podemos contarte más, aunque no hace falta ser muy listo para deducir que surgirá el amor… pero ¿Qué ocurrirá? ¿Se enamorarán Gonzalo y Elena? ¿Elena y Diego? ¿Diego y Gonzalo? ¿Los tres? ¿Alguien esconderá un oscuro pasado? ¿Lleva gafas? ¿Usa sombrero? Para descubrirlo tendrás que ir a verla, porque nosotros no te vamos a contar nada de nada.
Así. Calladitas.
Pero pongámonos ahora un poco serios. Durante los primeros minutos uno piensa «nena ¿esto qué es?», pero pasado el shock inicial resulta muy sencillo dejarse llevar por el argumento. El texto se mueve entre la comedia travesti disparatada y el drama más travesti dramático (con lo que nos gusta un DRAMA) y la mezcla funciona. Vaya que si funciona. Que en la sala vimos muchas risas y alguna lagrimita por parte de algún espectador homosexual … Y es que tenemos que decir que Javier Server, Iker Azkoitia y Adriana Salvo están espléndidos y se meten al público en el bolsillo desde el primer momento, y eso es algo de lo que muy pocos montajes pueden presumir actualmente. Píntame es un buen ejemplo de cómo se está moviendo la escena alternativa en Madrid y de cómo una buena historia con buenos actores no necesitan de grandes presupuestos para conectar con el público. MARICÓN.
- Píntame: jueves, sábados y domingos de mayo en Sala Nada (Madrid)
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