Hola amigas:
Hoy voy a clavar los colmillos en todos aquellos que, durante meses, han sido grandes cómplices de risas y conversaciones en las redes sociales, pero que de repente conocen a alguien, comienzan una relación de pareja, y dejan de hablarte. Ignoran o censuran de sus publicaciones las mismas bromas que anteriormente ellos provocaban, animaban y te invitaban a seguir.
Porque ahora su novio de dos días se puede sentir molesto por la complicidad. O, simplemente, porque quieren mostrar ante él una imagen distinta a su realidad.
Ridículas. Acomplejadas. Inseguras. PUTAS.
Y esto que os hablo, que no se quede solamente en la red, que fuera de ella en nuestro día a día, también ocurre.
¿No os ha pasado a todos alguna vez? A mí continuamente.
Por eso me he propuesto analizarlas y dividirlas en categorías. Porque «amigas» de esa calaña hay muchas, y son muy variadas…
LAS MÁRTIRES
Las mártires mantienen largas conversaciones contigo (la mayoría de veces para que tú los escuches y nunca al revés) en las que te hacen partícipe de absolutamente todo lo referente a su dramática vida. Pero una vez encuentran pareja, y temerosos ante la posibilidad que puedas hacer público ante su cari lo que sabes de él, directamente te eliminan de su entorno ya que ahora es feliz como una perdiz. Y que nadie se entere de que no siempre fue así…
LAS ZORRAS VENGATIVAS
Sí, lo hemos sido todas. Zorras y vengativas. Son esas que te saludaron por primera vez con una foto de su polla y como les seguiste el juego, creen que eres un peligro mortal si continúas moviéndote por la misma zona por la que su pareja anda en esos momentos; creyendo su mente perversa y asustada que acompañarás el primer «Buenos Días» que le dirijas a la mañana siguiente con la captura de pantalla de cualquier videollamada sexual en la que lo pasasteis tan bien. Y claro, te elimina.
Las Zorras Vengativas se dividen en dos subgrupos:
- Te borro del Facebook y no te doy explicación.
- Te borro del Facebook y te amenazo con sacar a la luz las imágenes que también tengo de ti. Porque ahora soy un hombre nuevo, estoy casado y lo pasado, pasado está y fue un momento de debilidad. ¡Yo no soy así! (Risas enlatadas).
Y lo mismo fuera de las redes, que o te dejan de hablar y desaparecen, o desaparecen no sin antes amenazar con las consecuencias de una hipotética indiscreción por tu parte. Porque temen que descubras aquella noche, en aquel antro, que te la comió de canto en aquel baño siendo tu amigo.
Prepárate a sentir.
LAS PROVOCADORAS
O agitadoras sociales. Se pasan el día criticar por criticar a todo bicho viviente, al sistema, al partido político que gobierna, a los que tienen pareja, a los que no y lo poco glamourosos que son algunos y el mucho glamour que tienen otros. De repente su novio de dos días resulta ser un anti-sistema, del partido político contrario al que él militaba públicamente, es pobre, se viste de Primark. Ahora es él quien está emparejado y haciendo todo lo que criticaba con maldad. Ya sabéis, estáis eliminados. Necesita cambiar su registro y podrías dejarlo con el culo al aire.
LAS CAZADORAS (de cazar)
No las podemos pasar por alto. Éstas son las que en su desesperación por encontrar el amor se dedican a prometer el cielo y las estrellas a todo aquél que le presta atención, haciéndote creer que eres especial y que nadie más la enamoró como tú. De entre todas sus víctimas, la primera que dé el paso y lo conozca personalmente, será la cazada elegida. Desesperadas.
«¿Cómo explico ahora a los 500 restantes lo que acaba de ocurrir?» Fácil. Los borro (de mi vida). Porque no hay nada peor para un maricón que saber que es un descarte de entre mil, por muy del rollito liberales y abiertos que vayamos. Mi novio no debe enterarse. Sigamos con la función.
LAS «VALIENTES» DESLENGUADAS
Tienen el sexo en la boca, la mente y las manos a todas horas.
Ni te atrevas, una vez encuentran pareja, a volver a utilizar ese vocabulario tan soez; o recordar aquellas cerdadas que hacíais juntos como amigos antes de estar él «comprometido» (¿eso existe en nuestro ambiente?). Ahora tiene que aparentar ante su amorcito que él es un chico educado y respetado con una vida impoluta. Llámalo «maricón» o «fulana» entre risas en lugar de por su nombre, escribe la palabra «polla» o «corrida» en un comentario o suéltalas en una conversación, saca a relucir las palabras malditas «sauna» o «cruising» y…
Efectivamente: tachado de la lista.
(Y, si puede, te mata).
Por último, y como si lo anteriormente mencionado no fuese suficiente, llegan las que para mí son las peores:
LAS SIAMESAS
Aquí las amigas se convierten en un clon de su hombre y le ceden a éste el poder de censurar y elegir »qué y quiénes» pueden formar parte de su entorno. Algunos incluso comparten perfil en la red, porque «él es el hombre de mi vida, él es quien manda ahora y renunciar por él a la intimidad, es una prueba de amor«…
MENTIRA
La que actúa así es porque acostumbra a ser un celoso enfermizo y posesivo (además de infiel) que disfraza de confianza hacia la polla que ahora le alegra las noches lo que realmente es un modo de poder controlar en todo momento hasta el mínimo movimiento que haga el otro.
Por norma (casi siempre) son los que peor desenlace acaban teniedo. Drama, drama…
Las siamesas acostumbran a reunir las cualidades de todas las mencionadas anteriormente.
Amigas, por suerte, la mayoría no somos así (anda que no). Pero haberlas las hay, y muchas. Que no nos avergüence quién y cómo somos o fuimos: el engaño no es eterno y al descubrirse, nos veremos de nuevo más tiradas que una colilla. Y esta vez sin pareja y sin amigos. Igual de puta que siempre, eso sí, pero de nuevo intentando recuperar a todos los que dejaste atrás, que no es fácil.
Me despido hasta la próxima. Y recuerda que es muy lícito guardar nuestro pasado e intimidad a una pareja, pero nada recomendable reinventarlo.
«¡Vive tu vida… o cómprate una vida!»
Artículo escrito por Zalo Lara






















