Si Londres ya era la meca para muchas de vosotras (sobre todo para las murcianas), a partir de 2017 (previsiblemente) lo será aún más.
Londres es una de esas ciudades del mundo que tienen la capacidad de sacar de lo más profundo de ti la provinciana que llevas dentro, aunque hayas nacido en mitad de un taxi en la Gran Vía madrileña y te hayas criado en plena calle de Fuencarral. Y si Londres no te sirve, te vas a Nueva York. O a Montejo de la Vega de la Serrezuela, que desde que ganaron el Grand Prix del verano del 98 están que lo tiran.
Pero a lo que iba. ¡London, Marieli, London! ¡London town! ¡London gardens! ¡London bridge! Y precisamente de eso te voy a hablar: de un bridge con un garden. Porque resulta que Joanna Lumley, la actriz que da vida a ese fascinante role-model que es Patsy Stone, va a construir un puente sobre el Támesis que será un bosque.
Y no se ha vuelto loca. Resulta que Lumley nació en Cachemira, en la India. Y la llamaban La Sandokana luego su padre, que era militar, se llevó a toda la familia a la Malasia Británica; hasta que los comunistas invadieron la región y los Lumleys se fueron a Kuala Lumpur. A los 10 años se trasladó a Londres y se enamoró de la ciudad. Pero se quedó toda loca echando de menos los jardines que veía cada día al despertarse de pequeña y por eso decidió que quería construir un puente (porque es muy mística y muy camp) que rememorara los árboles, flores, arbustos y cabras matojos que tanto le hicieron sentir de pequeña.
Lumley intentó que el puente se construyera como memorial para la Princesa Diana y contactó con el arquitecto Thomas Heatherwick (responsable del pebetero de las Olimpiadas de Londres 2012) que diseñó un locurón de puente mientras Joanna se paseaba Támesis p’arriba, Támesis p’abajo, intentando encontrar el lugar perfecto para poner un puente. Y lo encontró: el puente conectará Covent Garden con la orilla sur del río, lo que espera que además de enlazar dos partes céntricas de la ciudad le dé vidilla también a la orilla norte. Como ella misma dice, el puente podría haber sido más pequeño y barato si lo construyera en el quinto pino, pero «Si vas a ser atrevida, sé atrevida. Si vas a ponerte un poco de rojo, póntelo en la cabeza o en la cara«.
Pero como en esa época en Londres todo el mundo quería hacerle memoriales a Lady Di (que estaban emperraos), al final construyeron una fuente y el proyecto se fue a toma por saco.
Hasta que en 2012 las autoridades londinenses empezaron a solicitar proyectos para construir un puente peatonal y volvieron a presentar el proyecto. Y, de repente, a todo el mundo le encantó la idea. Incluso al Príncipe Carlos, que se ve que le encanta la jardinería y lo de cuidar plantas.

El puente tendrá un coste de 150 millones de libras, de los cuales la agencia de transportes de Londres ya ha soltado 30 millones y la tesorería del estado otros 30. El resto se está consiguiendo a través de donaciones privadas y Lumley está segura de que se conseguirá en un plis. Así que espera que para 2017 esté terminado y se pueda inaugurar en primavera de 2018.

El proyecto lo han diseñado el ya mencionado arquitecto, Thomas Heatherwick y el jardinero Dan Pearson se encarga de elegir las plantas en las que te esconderás mientras te tocas sensualmente a la espera de que otro chico te meta mano que irán en él. ¿Y qué ideas son de Patsy Joanna? Pues ella lo único que ha pedido es que la vegetación sea tan espesa que desde un lado no se vea el otro (ideal para hacer cosas malas y que no te molesten) y que, como sólo tendrá dos pilares, desde el cielo no pareciera un sujetador o unas gafas de sol. También propuso poner un manzanero en honor a un poema y un árbol de Navidad en Diciembre. Pero al final nada.
¿Y cómo se llamará el puente? Pues en el proyecto aparece como Garden Bridge, pero ya sabéis que los londinenses son muy de llamar a las cosas como les sale del mismísimo cunt, así que vete a saber. Nosotros proponemos que se llame «Sweetie Darling Bridge» o «LACROIX BRIDGE».
Ah, eso sí: seguramente no habrá espacio para ciclistas, los perros tendrán que ir atados con correas: «Es un jardín, no un parque» explica Lumley, que además añade en la entrevista que ha concedido al Evening Standard que espera que cruzar el puente sea gratuito, aunque con las tarifas de circulación de esa zona de Londres vete tú a saber.















