Ayer por la noche el actor francés Alain Delon (uno de los mitos del celuloide del país que vio nacer, hace cientos de miles de años, a Mylène Farmer) participó en el programa C à Vous, una especie de tertulia informal en la que personajes famosos se sientan alrededor de una mesa y charlan alegremente sobre lo que les venga en gana, cuando la presentadora le preguntó sobre la legalización del matrimonio homosexual en Francia y el hombre soltó las siguientes declaraciones:
«Ser homosexual es contra natura. (…) Siento decirlo, no tengo nada contra los gays que van juntos, pero para mí eso va contra la naturaleza. Estamos aquí para amar a una mujer, para cortejarla. No para ligar o acostarnos con otros tíos.«
Y añadió:
«No estoy en contra del matrimonio homosexual, me da igual lo que hagan, pero me opongo a que adopten hijos«.
Podríamos ponernos a explicarle al señor Delon que la homosexualidad no va contra natura. En todo caso va contra SU natura. Y podría decirle de paso que a mí comerme un coño me da el mismo asco que a él comerse una polla y no por eso diré que la heterosexualidad va contra natura.
También podríamos hablar sobre la adopción de parejas gays, sobre el hecho de que lo importante para un niño no es tanto tener una figura materna y paterna como el crecer en un hogar en el que sea amado, respetado y animado a realizarse como ser humano.
Pero no lo vamos a hacer. ¿Sabes por qué? Porque a la gente como Alain Delon es más fácil decirle esto:
En el programa también participaba la hija del actor, Anouchka; que no tardó en meterse en la conversación no tanto para defender a su padre (la pobre era consciente del lío en el que el hombre se estaba metiendo) sino para corregirle y arreglar el follón que se estaba liando. La chica aclaró que él no cree realmente que la homosexualidad sea anti natural, pero que no le parece bien que una pareja LGTB pueda adoptar. Luego publicó un tweet diciendo que las opiniones de su padre son sólo de su padre y no la representan a ella en ningún aspecto.
Anouchka, nos solidarizamos contigo porque tener un padre con esas ideas y tener ese nombre es como para solidarizarnos mucho contigo. Pero ¿sabes qué? Que lo que tendrías que haber hecho es corregir a tu padre y decirle, claramente, que su pensamiento era un pensamiento homófobo y que su libertad de expresión termina justo donde empieza nuestra libertad como individuos. Así que, aunque seas más simpática que tu progenitor, también te dedicamos un:
Coño ya.










